Festival de Cine de Málaga

«Belle Époque», la película con un Oscar que se canceló tres veces

El Festival de Cine de Málaga homenajea a la cinte de Fernando Trueba en su 25 aniversario

El elenco de la «Belle Époque»
El elenco de la «Belle Époque» - FRANCIS SILVA

Veinticinco años después de su estreno, el elenco de «Belle Époque» se reune para celebrar el estreno de una película que le ha acompañado a lo largo de su carrera. «Es una de esas experiencias que te marca y te acompaña el resto de tu vida», confesaba Miriam Díaz-Aroca durante la designación del filme como Película de Oro en la vigésimo edición del Festival de Cine de Málaga.

Fernando Trueba ha dejado claro en repetidas ocasiones que, para él, la «Belle Époque» representa un visión alegre y luminosa de España, algo a lo que no estábamos acostumbrados en 1992 (y por la que le otorgarían el Oscar a la mejor película de habla no inglesa). «Algunos amigos, tipos inteligentes, trataron de disuadirme. Me dijeron que era 'otra película de curas y guardia civiles'. Nada nuevo», comentaba el director. El proyecto fue sufrido. «Se canceló tres veces por falta de dinero», recordaba. Pero, finalmente, entraron una solución: rodarla en Portugal. «Allí los salarios eran más bajos y suponía justo la diferencia de costes que necesitábamos para que hacer la película fuera posible» añade. Para entonces, Trueba ya contaba con una buena experiencia con los técnicos portugueses. Con ellos había rodado «El año de las luces».

Esta reunión, además de caras conocidas, ha traído un sinfín de anécdotas. «Trueba me ha enseñado la importancia de lo importante», añadía Díaz-Aroca con un halo de misterio. «Aún recuerdo el día que hice mi prueba para el papel de Alba. Estábamos en una cafetería y el camarero no paraba de decirle que su coche había tenido una accidente. Le había abollado la puerta del conductor. Insistía e insistía hasta que le contestó 'Si me pierdes un libro te lío la marimorena, pero un coche es un coche y punto'», contaba. «Como se notaba que era el coche de David (Trueba)», puntualizaba con sarcasmo Luis Alegre, productor de la película.

Junto a ellos, se encontraban los actores Jorge Sanz, Gabino Diego,Ariadna Gil y José Luis García Sánchez, guionista de la película además de Rafael Azcona y el propio Trueba. La gran ausencia fue la Fernando Fernán Gómez. «Pese a lo que pueda parecer, era un tío muy fácil de dirigir. Eso sí, daba una envidia», confesaba Trueba. Entre escena y escena, el actor se colocaba en una tumbona que había pedido. Allí reposaba al sol leyendo con un whisky en una mano y un cigarro en la otra. «Cada vez le veía pensaba 'yo quiero ser como él'», añadía. No era la única peculiaridad del intérprete: «Él se escribía su versión del guión donde solo aparecían las frases que le daban pie y las suyas. Así, cada vez que terminaba una escena, arrancaba la parte que ya había dicho y la tiraba», contaba con cariño Ariadna Gil.

Entre recuerdos, presentaron una monografía sobre la cinta y la obra del realizador: «Belle Époque: Una película de Fernando Trueba», escrito por el periodista Luis Alegre. «Y yo que me sentía orgulloso por no tener ninguna biografía oficial», bromeaba Trueba. «Bueno, te puedes quedar tranquilo. Esto es solo sobre tu película», contestaba en tono sátiro Alegre.

La evolución del director

«Quería reflejar en 'Belle Époque' una España más luminosa», aseguraba Trueba. Tras los distintos escándalos suscitados por unas declaraciones del director, un asistente de la sala no pudo resistirse en preguntar '¿Cómo ha evolucionado desde entonces su relación con España?'. «Sigo pensando lo mismo y, a veces, incluso lo digo en voz alta y me busco problemas», bromea porque sabía que era la respuesta que buscaba. «Ya apuntaba maneras. Uno de los primeros recuerdos que tiene mi madre de mí, con 10 años, es diciéndole que iba a ser desertor. Siempre he sido igual. Siempre he tenido una relación entrañable con este país, pero lo que no he sido nunca es nacionalista», añade.

Para él, sus relaciones no tienen que ver con fronteras ni pasaportes sino con las personas y el cine. «Me gusta que la gente pueda pensar y decir lo que quiera. No hay nada más bonito que respetar a alguien que tiene ideas distintas y poder vivir en paz con él, pero todavía hay gente que no lo ha entendido y eso que la democracia se basa en ello», lamentaba.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios