Festival de Cine de Málaga

Leonardo Sbaraglia: «Ahora me atrevo a dejarme ver en mis personajes»

El argentino recibe la Bizgana de Plata como reconocimiento a su trayectoria

Sbaraglia, junto a su madre
Sbaraglia, junto a su madre -  G3ONLINE

Leonardo Sbaraglia ha recibido el Premio Málaga-SUR, más conocido como la Biznaga de Plata. El Festival de Cine de Málaga quiso rendirle homenaje a su extensa trayectoria y quién mejor que su madre, la reconocida actriz argentina Roxana Randón para inaugurar la gala de entrega. Lo ha hecho en el mismo año en el que cambian el cine español por el cine en español. No es una casualidad. «Hemos querido galardonarle porque creemos que es la viva imagen de lo que queremos que sea el festival. La muestra de que la unión entre la industria cinematográfica española y la latinoamerica es posible», decía el presidente del festival, Juan Antonio Vigar, ya que el actor ha participado en un gran número de coproducciones hispano-argentincas, como «Nieve negra», una de las dos películas que también le ha traído al festival.

Para Sbaraglia no solo es algo factible, «es lo natural». Tras saltar al estrellato en su país por el equivalente argentino de la serie «Al salir de clase», decidió cruzar el charco en el año 2000. «Cuando vine a España, ya tenía algo de reputación por Argentina, pero me tocó hacerme desde abajo otra vez», recuerda. En su país ya había trabajo en títulos como «Plata quemada». «Me vine aquí porque me ofrecían papeles que allí nunca habría hecho. Bueno, ahora sí», bromea. No fue tarea fácil, pero con ímpetu consiguió hacerse un hueco en el cine español. En poco más de un año, ya había participado en tres filmes. «Hablar en español fue muy complicado, pero comprendí que sí salía de mi zona de confort iba a descubrir una parte nueva de la humanidad», añade el actor de ojos claros.

Asegura que no hay ningún método para convertirse en Leonardo Sbaraglia. Tampoco para trazar las interpretaciones que hace: «Lo único que intento es dejarme la piel en cada papel». Sin embargo, sí hay algo que la veteranía le ha dado: «He aprendido a no esconderme detrás de un personaje. Ahora se transforma mi piel, no me pongo otra encima. Me atrevo a dejarme ver a través de mis personajes».

El arte le viene de familia. Su madre, aunque tarde, se convirtió en una actriz emblemática. Su hermano Pablo es un músico de éxito, con el que, de vez en cuando, comparte escenario. Su padre, pese a ser médico, siempre tuvo una gran pasión por la fotografía y por el «playback». «Yo veía que mi padre hacía como que cantaba a Serrat y me quedaba fascinado. Le pedí que me enseñara a hacerlo con una canción de Harry Belafonte para poder hacerlo en todas las fiestas», recuerda.

Sin embargo, él llegó a la interpretación de una forma muy peculiar. «La actuación surgió en un momento de mi vida que me salvó. Me dió un lugar en mi familia», confiesa el argentino, con un termo de mate en la mano. «Todas las personas somos frágiles. Justo en ese momento, mis padres se estaban divorciando y a mí, con ocho años, me mandaron al psicoanalista tras ver mi comportamiento», añade. Equilibrios en vallas de más de dos metros o el intento de cortar un cable conectado a la luz con unas tijeras de metal fueron algunas de las conductas que alarmaron a los padres de Leonardo Sbaraglia. Sin embargo, de esa vivencia saldría lo que hoy es su pasión.

Ahora, después de varios años afincado en Buenos Aires y tras haber participado en coproducciones como «Al final del túnel» o «Relatos Salvajes», Sbaraglia ha vuelto a trabajar en España para la nueva serie de Cesc Gay: «Félix», un thriller sobre la búsqueda de un investigador argentino.

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