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Natalie Portman: «Jackie Kennedy asusta, y asusta mucho»

La actriz interpreta a la gran dama americana en «Jackie», un papel por el que está nominada al Oscar de este año

Natalie Portman: «Jackie Kennedy asusta, y asusta mucho»
MARÍA ESTÉVEZ Madrid - Actualizado: Guardado en: Actualidad

En el íntimo retrato que el director chileno Pablo Larraín hace de Jackie Kennedy palpita el ejercicio de interpretación que nos regala Natalie Portman. Es una tesis cinematográfica a lo largo y ancho de una cinta plagada de closeups y de juegos de cámara. Portman nos obliga a olvidar a la Jackie Kennedy que conocíamos hasta ahora, la gran dama de Camelot, la estilosa norteamericana que marcó tendencia. Frente a nosotros descubrimos una viuda temblorosa cuando nadie la ve, una mujer descompuesta que en la intimidad llora y fuma, y muestra rabia. No es una imitación, es un íntimo viaje al cuarto oscuro de la Casa Blanca de la viuda de América.

Nominada al Oscar por tercera ocasión en su carrera (ganó por «El Cisne Negro»), Portman alcanza momentos de gloria tras el velo del dolor. En ocasiones la vemos fría con un tono de voz grave, mientras en otras, junto a su confesor, se muestra como la mujer engañada que no sabe bien el camino que la espera consciente de interpretar un papel de cara al público. Jackie Kennedy nunca quiso ser comparada a una actriz, y ahora, una actriz ofrece la mejor versión de ella que hemos conocido hasta la fecha.

-En esta visión de Jacqueline Kennedy, se la ve entrar y salir del personaje que ella había creado. Usted que es un actriz que vive de cara a la galería, mantiene también un personaje para proteger su intimidad.

-Durante la investigación del personaje vi muchas de sus entrevistas, escuché centenares de cintas de sus conversaciones con Arthur Schlensinger, gran amigo de ella, con quien hablaba sobre cómo editar sus palabras para el público. En esos momentos percibes una voz completamente diferente a la que mostraba en actos oficiales. Me pareció increíble descubrir a una mujer que yo desconocía porque nunca la había oído así. Distinguir a la mujer pública de la privada me presentó una serie de oportunidades que no esperaba al principio. Eso me obligó a cambiar la voz y mi aproximación inicial al personaje.

-Usted consigue que el público se olvide de usted y de Jackie fundiéndose en el papel. ¿Dónde está el truco?

-Fue dificilísimo conseguir sacar de mí este personaje, se lo confieso. Nada me ha asustado tanto que este guión. La audiencia tiene una idea clara de Jackie y mi trabajo consistía en intentar que se olvidaran de ella y me vieran a mí como Jackie. He madurado como actriz con este personaje. He encontrado dentro de mí una fuerza que desconocía y que, al mismo tiempo, me provocaba una enorme confusión. Ha sido un proceso muy interesante, muy estimulante. Creo que voy a hablar durante años de esta película.

-¿Intenta protegerse tanto como Jackie Kennedy?

-Sí. Creo es importante mantener la distancia entre la vida privada y la profesional. Soy una artista que respeta al público, pero con ellos quiero compartir mi trabajo, nada más. Por otro lado, yo no soy ella. No tengo ningún cargo en la administración pública y la fama no es comparable.

-¿Asusta Jacqueline Kennedy?

-Asusta, y asusta mucho. Claro. He tenido que ir soltando miedos por el camino. Me dio mucho vértigo el personaje. Como actriz he intentado crear un papel cercano a la persona que yo imagino, es mi visión. La he dotado de mi propia imaginación tratando de mostrar tanto el personaje real como el ficticio.

-¿Se siente orgullosa de su Jackie?

-He tenido la gran suerte de poder bucear en un papel lleno de matices, rico, sin verdades absolutas. Jackie era una mujer inteligente, compleja, profunda, única.

-¿Ve usted a Jackie como un símbolo norteamericano?

-Era una mujer privada, misteriosa. Una viuda joven que se convirtió en un icono sin desearlo, pero era madre y esposa, quería encontrar su lugar en el mundo.

-¿Se ha sentido alguna vez como un símbolo?

-Cuando sabes que eres un símbolo, es difícil mantener tu humanidad. Tu imagen se convierte en un maniquí en manos de otros, pero esa imagen es pura ficción

-¿Aprendió algo al interpretarla?

-Sí. Creo que es importante entender que las historias que contamos entre nosotros no siempre son ciertas, que el boca a oreja se repite más que la historia real. Eso lo decía Jackie, y de ella aprendí la relación que uno debe tener con su historia. Hay que preguntarse cuánto te importa lo que digan de ti los demás y protegerse. Para Jackie lo más importante era el legado de su marido, por encima de todo estaba la historia.

-Hablando de política y mujeres, en Hollywood hay una lucha por la igualdad de salarios. Usted que es directora y actriz, ¿Lucha por que la paguen igual que a los hombres?

-Por supuesto. Soy solidaria, soy consciente del simbolismo que existe cuando una actriz famosa pelea por sus derechos y por supuesto entiendo que hay mucha gente mirando a nuestra comunidad. Pero esa es una lucha que cada uno debe hacer a titulo personal

-¿Sueña con el Oscar? ¿Se duerme peor según se acerca el día?

-No, la verdad no. Yo ahora pienso en mi próxima maternidad. Prefiero no pensar en los premios. No se ruedan películas para ganar premios. Interpretar un buen personaje es una experiencia que, al menos a mí, me llena lo suficiente.

-Ha dicho que le dio miedo interpretar a Jackie, no parece usted una mujer miedosa.

-Soy una mujer con muchos miedos, pero no tengo ninguna fobia problemática. Mis miedos son los típicos de muchas mujeres; siento que no soy lo suficientemente decidida ni lo suficientemente competitivo, y siento que no escucho tanto como debiera a mi voz interior.

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