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Bevilacqua y Chamorro se superan con «La niebla y la doncella»

«La relaciones laborales entre un hombre y una mujer se tienden a sexualizar o llevarlas a una relación paternofilial y punto», reflexiona Quim Gutiérrez sobre su papel y el de su compañera Aura Garrido

Aura Garrido y Quim Gutiérrez en el Festival de Málaga
Aura Garrido y Quim Gutiérrez en el Festival de Málaga - GTRESONLINE

El thriller cobra fuerza en el mundo cinematográfico. El Festival de Cine de Málaga se ha hecho eco de ello con «La niebla y la doncella», la película de Andrés Koppel basada en la novela de Lorenzo Silva. En ella, la ya mítica pareja que forman el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro, al que dan vida Quim Gutiérrez y Aura Garrido, investiga la muerte de un joven alocado de la Gomera tres años después del suceso. Todo apuntaba a Juan Luis Gómez Padilla, político de renombre en la isla, al que un tribunal popular absolvió pese a la contundencia de las pruebas contra él.

Mientras que Andrés Koppel ha leído en repetidas ocasiones la novela, Quim Gutiérrez ha preferido evitarlo: «Como lector que soy, es difícil que las adaptaciones me convenzan. Un día tomé la determinación de que cuando estuviera al otro lado, actuaría en consecuencia», confiesa el actor. Por su parte, Aura Garrido, siendo también una amante de la lectura, sí que se sumergió en el texto de Lorenzo Silva. «Lo más difícil de todo es aceptar que no vas a dar la talla con un lector», confiesa la actriz en la terraza de un hotel Malagueño. «He hecho lo que yo como lectora imaginaba y lo que he encontrado en mi investigación sobre ella», añade. Sin duda, el que ha tenido la labor más complicada ha sido Koppel. «Como guionista te imaginas un montón de cosas, pero como director, de cara al rodaje tienes que eliminar muchas posibilidades porque cuando eliges cómo tendrá este tío el pelo, borras todas las demás opciones», alaba Gutiérrez. mientras reflexiona sobre por qué está tan contento Lorenzo Silva con el resultado de la adaptación.

En «La niebla y la doncella», vuelve a mostrar el trabajo de la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil, a la que pertenecen Bevilacqua y Chamorro. Allí llegan algunos de los casos más difíciles. «Chamorro y Vila [alias de Bevilacqua] son personas muy normales, tánto como los profesionales que realmente trabajan allí», comenta Gutiérrez. «Es interesante conocer su trabajo, porque no es como te imaginas», cuenta Garrido.

La UCO de homicios es un grupo pequeño, de unas quince personas, donde trabajan en grupos aún más pequeños. «Es muy difícil decir quién tiene qué rango porque trabajan de una forma muy horizontal. Es esa metodología que utilizan lo que les hace la élite», añade. «Eso, y la empatía. Algunos mantienen el contacto con las familias tras cerrar la investigación», cuenta con fascinación la actriz.

«La relaciones laborales entre un hombre y una mujer se tienden a sexualizar o llevarlas a una relación paternofilial y punto», reflexiona Gutiérrez. Silva y Koppel lo llevaron más allá. «Además de vivir esas dos, también hay momentos en los que comparten una relación de hermanos o de simplemente compañeros de trabajo, de caracteres opuestos... No, no tienen una relación estable. Es una relación que huye de clichés», añade. Para resolver el caso, se sumará la otra cabo, a la que da vida la actriz Verónica Echegui.

Otro tipo de oficio

La otra gran protagonista del día fue Sylvie Imbert, al recibir el Premio Ricardo Franco por su labor tras las cámaras. Esta maquilladora de origen francés llegó a España para un fin de semana. «Ha sido el más largo de mi vida. Ha durado más de 20 años», bromea Imbert. La ganadora de dos premios Goya reveló a ABC su secreto: «Hay que aprender desde abajo. No siempre tienes los conocimientos para ser bueno en algo. Hay que tener disciplina», concluía.

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