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«El Cuento de la Criada»: No solo violencia machista, es mucho más que eso

La segunda temporada de la ficción emitida en España por HBO está cosechando críticas negativas por la violencia que exhibe contra las mujeres

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La segunda temporada de «El Cuento de la Criada» ha traído consigo críticas, sobre todo en Estados Unidos, por la «violencia contra las mujeres gratuita», y mi sorpresa es mayúscula. ¿A estas alturas de la serie, ya en la segunda temporada avanzada, alguien se indigna porque que haya violencia machista? No acabo de creer que quien utiliza semejante argumento para criticar haya visto realmente el resto de los capítulos o, si los ha visto, haya entendido lo que aparecía en la pantalla.

En «El Cuento de la Criada» desde el capítulo uno se ha ejercido violencia sobre las mujeres de formas silenciosas y sonoras. Recordemos que es una distopía en la que las mujeres fértiles tienen hijos para los poderosos, es decir, que son violadas sistemáticamente para procrear para los jerarcas cuyas esposas son infértiles. ¿No es eso violencia? Además, las amputaciones como castigos son continuas: manos, ojos, lenguas.. faltan en varios personajes. Por no olvidarse de las ejecuciones constantes a quienes son considerados opositores o son simplemente molestos para el nuevo régimen. Casi en cada episodio vemos un cuerpo colgado, porque parece que la horca es el método favorito.

Y repito, todo esto ocurre prácticamente desde el minuto uno de la primera entrega. ¿Entonces a qué vienen esos sonrojos de algunos? Estamos ante una serie muy dura que muestra un universo tan cruel como el que imaginó la autora de la novela en la que se basa, Margaert Atwood. Es un mundo tiránico donde la barbaridad se ve representada en la carne de sus personajes.

Puede que las alarmas saltasen por una escena del último capítulo emitido que mostraba gráficamente maltratos a una mujer, y más concretamente a un personaje que parecía intocable. A lo mejor es que si no se muestra en pantalla, no acaban de creerse que pueda ocurrir de verdad. ¿Si no oímos el sonido de un latigazo o vemos la marca sobre la piel ensangrentada es que no existe? Todo parecía ir soportándose hasta que vemos en una imagen perfectamente definida el maltrato, la cara de quien lo ejerce y la de quien lo sufre, casi como una retransmisión en directo. ¿Acaso esto es así también en la vida real? ¿Hasta que no vemos violencia a un palmo de nuestra narices no nos afecta, asumimos que existe pero no acabamos de comprender que realmente ocurre y no es una ficción?.

¿No es una actitud hipócrita que sea ahora cuando comenzamos a ver excesiva la violencia en esta serie? «El Cuento de la Criada» gira en torno a la violencia, especialmente la machista, no es nuevo, es un pilar sobre el que se sostiene la historia y, por tanto, las escenas que en las que se representa están dentro del contexto y no son gratuitas. Sí, hay sadismo, pero no es un recurso fácil que cae en el gore, es otra manifestación más de un mundo encarnizado que se había mostrado previamente. Quizás, es que quien no pueda asumir que existen dichas agresiones, tanto en la pantalla como en la realidad, no esté preparado ver esta serie.

Y quien escribe es una persona que detesta la violencia y no mantiene los ojos abiertos ante las palizas y asesinatos que pueblan televisiones, cines y videojuegos. No me gusta ver golpes, sangre y tampoco humillaciones a otras personas, pero sí me gusta esta serie. Me gusta porque veo más allá de la violencia, que es solo un mecanismo más para transmitir un mensaje que se repite a lo largo de la historia: el dominio y opresión de los más poderosos sobre los débiles.