ES NOTICIA
«Maestros de la costura»

El nuevo «MasterChef» con el que TVE quiere olvidar a «Operación Triunfo»

El nuevo talent show de La 1 comenzaba entre llantos, patrones y alguna que otra gota de sangre

Los concursantesd e «Maestros de la costura», en el plató
Los concursantesd e «Maestros de la costura», en el plató - TVE
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

A la voz de «tres, dos, uno. ¡A coser!», los participantes de «Maestros de la costura» comenzaron con el primer reto de una larga lista que nos descubrirán al maestro de la costura. Sin embargo, su estreno ha provocado miedo e intriga a partes iguales. ¿Va a ser «Maestros de la costura» un intento a toda costa de mantener la 'adicción' que han generado los concursantes «Operación Triunfo» en La 1? Afortunadamente, la respuesta ha sido no. La primera entrega de «Maestros de la costura» se esforzó en demostrar que en el programa va a priorizar el trabajo de sus concursantes por encima de sus emociones.

En muchos aspectos, «Maestros de la costura» es un heredero de «MasterChef». Podemos apreciar que los responsables del recién estrenado programa, la productora Shine Iberia, y talent culinario son los mismos. También su plató y su línea argumental. Han cambiado el supermercado por una mercería, las recetas por patrones y en lugar de «coger sus cuchillos», tienen que «cerrar su costurero» al marcharse. Por no hablar de la estructura a la hora de confeccionar el programa: concursantes amateurs (y de lo más variopintos), pruebas individuales, colectivas y eliminatorias.

Los participantes han pasado de ser «aspirantes» a «aprendices» y sus perfiles son de lo más variado. Sin duda, el trabajo de selección entre los 10.000 candidatos que se presentaron ha sido más que minucioso porque Shine Iberia y TVE no dan puntada sin hilo. Podemos decir que cada participante cuenta con su «antagonista». Mientras que tenemos a un terremoto que estampa camisas con un retrato algo descarado de si mismo (y que ha vestido a la Terremoto de Alcorcón), hay una profesora de religión a la que ni se le ocurriría enseñar más de la cuenta. El bordador con pedrigrí (sí, en su casa se hereda el arte de bordar) puede enfrentarse a una empleada de gasolinera que tiene más pelucas que calcetines. También hay varias amas de casa, una modelo, un jefe de sastrería que no cose o dos gemelos catequistas que comparten teléfono móvil. Eso sí, la mayoría de ellos son autodidactas. Con estos ingredientes, el espectáculo está servido.

Lo que esperamos que mejoré con el paso de los programas es la confianza y el temple de los concursantes. Eduardo se cortó en el minuto 15 del programa, pero no fue el único percance. Una de las participantes de «Maestros de la costura» no pudo contener la emoción al ver que el programa comenzaba. «Estoy flipando», reconoció Anna entre lágrimas. Fue Raquel quien la consoló: «Pero ya estás aquí y esto no ha empezado aún». Y no lo había hecho. Solo habían presentado a los tres miembros del jurado. Puede que esta sea solo una estratagema de los realizadores del programa, porque no podemos olvidar que un taller de costura no es tan emocionante como una cocina.

El jurado también ha sido un acierto, al menos de momento. Está compuesto por tres modistas de alto nivel españoles y cada uno tiene un perfil totalmente distinto al anterior, aunque parece completarse bastamente bien, y cada uno da voz a una generación distinta de la moda española. Lorenzo Caprile, «el abuelito cascarrabias», es el más minucioso, el más conservador y también el más directo con los concursantes. Vamos, el Risto Mejide de «Maestros de la costura». María Escoté aporta color y destreza con los tejidos, pero también el temple que da la experiencia. Mientras que Alejandro Gómez Palomo, alma de la firma Palomo Spain, transmite pasión, originilidad y entusiasmo. ¿Serán capaces de que los concursantes les escuchen? De momento, Caprile es el que más cómodo parece sentirse delante de la cámara. Escoté y Gómez Palomo intentan disimular su escasa de experiencia audiovisual con carácter y entusiasmo.

Tensión no resulta

Si tenemos que decir qué concursante ha destacado desde el primer momento es Eduardo Navarrete, recién licenciado en Diseño de Moda, que ya ha vestido a la Terremoto de Alcorcón para los Goya 2018. No por sus diseños o por su perfecta melena sino por los constantes piques con Lorenzo Caprile. «Soy un poco estrellita, destaco mucho y por eso me las llevo todas», decía Navarrete. Pero no ha sido el único motivo por el que se «las ha llevado todas». El concursante ha faltado al respeto al jurado bromeando con que el abrigo «de Pertegaz» que habían hecho era una «versión más moderna». Obviamente, la reacción del jurado no fue muy agradable, especialmente con Caprile. No sabemos exactamente a qué viene esta tensión (o lo que sea) no resulta entre el concursante y el jurado, pero solo tiene dos opciones: o enganchar a la audiencia cual Almaia o aburrirnos hasta decir basta.