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Esther, ganadora de «MasterChef Junior»: «El juez que más me asustaba era Jordi, por su voz»

Esta andaluza de 10 años logró impresionar con su menú al mismísimo David Muñoz

«MasterChef Junior»
«MasterChef Junior» - TVE
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«Es una chica que no pierde el pulso, tranquila y pausada, reflexiva. Y eso hace que pueda cocinar en dos horas con todos los pasos y toda la presión que supone para un microbio como ellos». Así presenta Pepe a Esther, la ganadora de la quinta edición de «MasterChef Junior», que se impuso el miércoles en una final disputadísima a María Blanco, prima de otro ganador del concurso en su versión celebrity, Miguel Ángel Muñoz. «Además es muy creativa», añade su madre, que vigila con orgullo a la pequeña de 10 años en su primera rueda de prensa. Esther, que no se separa de su trofeo, desgrana de forma más sencilla el secreto de su éxito: «Me gusta cocinar».

Aunque los periodistas le impresionen un poco, Esther ha demostrado que es capaz de hablar de tú a tú a cocineros profesionales como un asombrado David Muñoz, que recibió a la pequeña en su restaurante de Londres –«fue alucinante, porque nunca había estado allí y no pensé que llegaría a comer en un restaurante con estrella Michelin», dijo la pequeña– y se convirtió en el cuarto juez de la final. Todos se deshicieron en halagos con el menú de la granadina, formado por canelón de aguacate, un salmón con cítrico y salicornia y una mousse de nueces, bizcochos y toffee. «Lo ideé con lo que había aprendido, mirando en algunos libros, páginas de cocina, viendo lo que pegaba…», desvela Esther. «No tiene defectos, es un plato singular y lo ha hecho un niño. Es un milagro», sentenció Jordi Cruz, el juez que más «asustó» a la pequeña a lo largo del concurso por su «voz grave». «Todos eran duros porque tenían que serlo», recalca.

Esther comenzó a cocinar con 7 años, aunque cuando era «más chiquitilla» hacía «mejunjes con especias», cuenta. «Pedí como regalo de Comunión ir al campamento MasterChef. Siempre me había dado miedo ir al casting porque pensaba que era muy complicado, pero luego vi que era mi momento. Me apuntaría mil veces», añade Esther, que confiesa que solo se le resistiría cocinar «sesos y cerebros». Ahora, da consejos a su padre, porque es con el que más se mete entre fogones. «Mi madre es la que sabe, así que le pido consejo a ella y luego preparo la comida con él», plantea la andaluza, que se considera «de buen comer». Como ambos estaban presentes en la final, Esther quiso dedicarle el premio y el postre a su hermana Teresa, de 13 años, que padece autismo y no pudo verla desde el plató. «Creo que no es consciente, porque está muy afectada y no lo entiende. Pero seguro que ella sabe que yo la quiero mucho», dice sin perder la sonrisa.

Famosa en Urgencias

Lo que más le costó, como a todos los aspirantes, fue guardar el secreto de la final, ya grabada, hasta el último día. «Al principio me veía rara en la televisión, pero ya me he acostumbrado. No me imaginaba que hubiera tanta gente trabajando», revela. «Mis compañeros de clase me decían que estaba muy bien y niñas que no conocía me pedían autógrafos, como si fuera la famosa del colegio. En Navidades fui a Urgencias porque estaba mala y me pidieron una foto», recuerda. «Ahora que sé cocinar algún novio me ha surgido, pero yo quiero ser soltera, ya pensaré en eso», responde ante las preguntas curiosasde los periodistas.

De momento, Esther está centrada en sus estudios (le encantan las ciencias naturales y sociales y la plástica) y disfruta de su tiempo libre bailando flamenco, pintando y patinando. Su sueño, como es natural, es llegar a ser cocinera profesional. «Lo tengo claro. Admiro a Martín Berasategui y a David Muñoz, me encanta lo que hacen», plantea. De hecho, si pudiera cocinar para algún famoso sería para el primero. ¿Con qué consejo te quedarías de todos los que has recibido? «No me acuerdo quién, pero sé que alguien dijo que con esfuerzo todo se puede conseguir», concluye.