ES NOTICIA

Ana Rosa Quintana, sobre el fraude de Huerta: «Muchos profesionales montaban sociedades para gestionar sus ingresos»

El programa matinal de Telecinco se centra en el caso Nòos y no profundiza sobre la noticia del día

Máxim Huerta dimite como Ministro de Cultura y Deportes

Ana Rosa Quintana
Ana Rosa Quintana
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Una de las noticias políticas del día es, sin duda, el fraude fiscal del ministro de Cultura, Màxim Huerta, condenado en 2017 por defraudar al fisco 218.332 euros con una sociedad que constituyó en el año 2006 cuando trabajaba como presentador de televisión. El titular de Cultura fue condenado a pagar 243.000 euros incluyendo recargos e intereses por los tres ejercicios fiscales. Huerta, protagonista hoy de todas las tertulias, no ha sido apenas mencionado en la mesa redonda de «El programa de Ana Rosa» en la que, cada mañana, se analiza rigurosamente la actualidad del día.

El espacio televisivo se ha centrado, en sus primeras horas, en informaciones relativas al caso Nòos así como en el reciente fichaje de Julen Lopetegui por el Real Madrid.

No ha ocurrido lo mismo, sin embargo, en «Espejo Público», donde ya se ha debatido sobre si el ministro debería o no dimitir tras hacerse pública la sentencia. «Hubo un cambio de criterio con las sociedades y creo que habría que ser más indulgente porque conocemos muchos casos en la televisión», ha afirmado Susanna Griso al respecto.

Ha sido a las 11.10 cuando Ana Rosa Quintana ha hablado de la condena a Màxim. «Claro que os lo vamos a contar», ha dicho la presentadora, consciente de las críticas en redes sociales. «Es verdad que hubo unos años en que muchísimos profesionales montaban unas sociedades para gestionar sus ingresos. Muchos de ellos decidieron pagar la diferencia», ha dicho la periodista. Huerta, por su parte, habría decidido pleitear con la Agencia Tributaria en lugar de conformarse con la multa, de ahí la sentencia condenatoria de 2017. «Cuando tienes una sociedad, tienes que tener empleados, el problema de Max es que no los tenía», ha afirmado la que fuera jefa del ministro de Cultura.