La buena música se dio cita en Los Salesianos de Utrera
Una de las actuaciones - s.u.
Cultura

La buena música se dio cita en Los Salesianos de Utrera

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La pasada semana tuvo lugar en el «Patio de Fiestas» del colegio de Los Salesianos de Utrera la primera edición de una actividad novedosa. En concreto se ha tratado de las «I Veladas Musicales Patio de Fiestas», que ha cosechado un positivo balance tanto de asistencia de público como de crítica.

La actividad se ha articulado a través de un ciclo de tres días de música, que ha contado con el patrocinio de la Obra Social de «La Caixa», en el que se ha tratado de poner en valor por un lado, el elegante marco, un lugar ideal para este tipo de eventos, y, por otro lado, la música como elemento indispensable en la educación de la pedagogía salesiana.

La iluminación y el sonido corrió a cargo de la prestigiosa firma utrerana Sonopolo, que se encargó de hacer que este marco incomparable se convirtiese en un magnífico lugar para la celebración de conciertos. El pasado miércoles llegaba la primera cita del ciclo, en la que todos los asistentes pudieron disfrutar con el sonido de instrumentos como guitarra clásica, piano, clarinete, oboe, saxofón o flauta travesera.

Una bulería con piano, percusión y voz fue el broche de oro a tan magnífica velada. Hubo hasta buen humor porque el grupo de jóvenes utreranos «Inteligentemente absurdo», se encargaba de prologar con muchísimo talento las distintas actuaciones musicales.

El segundo día, no pudo celebrarse el esperado concierto del trío Tempestad (violín, violonchelo y piano) por enfermedad de uno de sus componentes. Mientras que por último, el viernes el Coro Siarum, del Conservatorio Ana Valler de Utrera, dirigido por Natalia Cabrera, hizo un variado recorrido por cantos marianos que se han compuesto a lo largo de la historia de la música. Muy afinado y empastado, el Coro fue desgranando el repertorio elegido hasta rematar con la «Consolación», una zambra injustamente olvidada, compuesta por el utrerano Francisco Guerrero. Por último, como no podía ser de otra manera, el coro interpretó el himno «Rendidos a tus plantas».