MÚSICA

Un alcalareño patenta el primer cajón flamenco plegable

Ya se ha interesado por él una plataforma china de venta de instrumentos; los vende por internet desde 265 euros

Daniel Galiano muestra su cajón plegable con el que se consigue una mejor acústica
Daniel Galiano muestra su cajón plegable con el que se consigue una mejor acústica - A. M.

Un músico alcalareño ha indagado hasta dar con una solución a un problema concreto y con ella ha transformado un instrumento al que ha dado nuevas posibilidades. Daniel Galiano ha creado el primer cajón plegable, tiene la patente y lo comercializa. Ha creado gran expectación e incluso se ha interesado por él una plataforma de venta china.

Él es músico percusionista. En una de sus giras con el grupo «Siempre Así» por Ecuador tuvo que facturar el cajón, que viajó en la bodega del avión. Cuando llegó a Sevilla, estaba roto. Pensó entonces en comprar un cajón plegable, pero tras mucho buscar vio que no había nada así en el mercado y se propuso hacerlo él mismo. Compró tablas, segueta y bisagras e hizo un primer prototipo con sus propias manos. Vio que era viable y empezó a buscar el mejor diseño trabajando con lutieres para lograr que sonara igual de bien que un cajón convencional. Daniel es músico y lo quería para él mismo, así que era fundamental que sonara bien. Hizo cuatro modelos y se quedó con el que estaba más afinado y era más cómodo. Luego en la carpintería Ventura que es de su tío, hizo el primer prototipo. Lo había conseguido.

El sistema se basa en que los laterales del cajón son piezas de goma en las que se atornillan tres tablas por cada lado, esto permite plegar los laterales sobre la parte delantera y poner sobre ellos la trasera de forma que queda una pieza compacta. La parte superior e inferior se encaja sobre unas guías y queda ajustado el conjunto. El resultado es que ocupa un tercio del espacio de un cajón normal. Además se monta en diez segundos. También ha diseñado una funda para llevarlo. De esta forma se puede llevar en una mochila a la espalda o como equipaje de mano en el avión por ejemplo. Había resuelto el problema del espacio.

Pero además, le ha dado una nueva sonoridad al instrumento. Según cuenta Daniel Galiano, las cajas convencionales dan un problema a los técnicos de sonido porque crean lo que se denomina una «bola de graves». Esto se produce porque al ser lisos por dentro, las ondas sonoras se quedan estacionarias en su interior. Con el cajón plegable al tener superficies de distinto grosor entre la madera y las gomas, no se produce el fenómeno de las ondas estacionarias y el sonido circula mejor.

El cajón es además artesanal y se adapta al sonido que quiera el comprador. Los hay con tres tipos distintos de intensidad de barniz, que le dan además colores distintos. Esto también modifica el sonido, ya que cuando hay más barniz, los poros de la madera quedan más tapados y el sonido se retiene más en el interior del instrumento. Cuando más gruesa sea la capa de este producto la sonoridad es más seca y compacta. Es un instrumento válido para tocar tanto flamenco como otros estilos.

Daniel ha comenzado a vender su cajón bajo pedido que atiende personalmente. Por ahora lo ha dado a conocer por las redes sociales y entre sus conocidos. Sólo así la demanda comenzó a subir a partir de Navidad y ha seguido haciéndolo en estos meses. Le han pedido cajones de distintos sitios de España, ya ha enviado uno para un italiano y le han consultado en los últimos días desde Argentina o Perú.

Pero lo más llamativo es que ha contactado con él una empresa china que se dedica a vender cajones flamencos en Asia. (Sí, existe una empresa en China que se dedica a esto) y ha mostrado interés por comercializarlos en el mercado asiático. Allí el cajón plegable tiene una enorme ventaja competitiva. Las casas son muy pequeñas y un cajón convencional tiene el tamaño casi de un mueble, este plegado se puede guardar perfectamente debajo de la cama por ejemplo. Ante la demanda Daniel pondrá en marcha en breve una tienda on-line. El precio, con la funda incluida, va desde 265 a 299 euros, según el modelo. Un precio similar al de los cajones tradicionales.

El creador del cajón plegable ahora se ha convertido en empresario, pero él es sobre todo músico percusionista. Toca la batería y empezó a tocar la caja por petición del grupo «Siempre Así». A sus 42 años tiene una larga trayectoria y ha trabajado en directo y en grabaciones con Raimundo Amador, Pasión Vega, Pastora Soler, El Mani, Alejandro Vega, María del Monte, Nolasco, Melodi, María Carrasco, Los Andabluses o Rafael Garcés Quartet.

Por su vocación musical y por el gusto por la enseñanza, en su cajón encuentra también la oportunidad de reivindicar un instrumento que tradicionalmente no ha contado con el reconocimiento de otros y de democratizarlo. Según afirma, le gustaría que su creación además de servir para músicos profesionales, estuviera en manos de personas que simplemente quiere disfrutar de la música con sus amigos.

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