Equipo de profesionales de la Unidad de Alergología del Área Hospitalaria de Valme
Equipo de profesionales de la Unidad de Alergología del Área Hospitalaria de Valme - ABC
Alergias

Alergología en Alcalá de Guadaíra: Los vigilantes del polen

Un medidor y el análisis de los alergólogos del Tomillar ofrece datos útiles para los pacientes de alergia

Alcalá de GuadaíraActualizado:

El tópico del esplendor natural de la primavera tiene un lado oscuro para los alérgicos en forma de un enemigo invisible que habitualmente provoca molestias, pero que también puede generar problemas más graves: el polen. La Unidad de Alergología del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla, ubicada en el Hospital El Tomillar en Alcalá de Guadaíra, se encarga de vigilarlo, analizarlo y seguir su evolución para poder anticipar cuando atacará con mayor virulencia y para poder ofrecer un mejor tratamiento a sus pacientes.

En este centro cuenta desde  hace cuatro años con un aparato que hace visible al polen y que lo contabiliza. Está en la azotea y cuenta con un sistema de medición que arroja datos a diario que se suman al análisis con el microscopio de las muestras y que determina la presencia en el aire de pólenes y alérgenos. Estos días la concentración está en niveles muy altos, así que los alérgicos saben lo que les espera. Desde hace una semana se ha producido un aumento brusco de la concentración de polen, sobre todo de olivo. Hasta mil granos de polen por metro cúbico. Eso más por ejemplo que lo registrado estos días en Jaén, donde el olivo constituye grandes mares de árboles en sus campos.

Según José Carlos Orta, director de la Unidad de Alergia del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla, explica que el balance del captador de la unidad ha revelado que en los primeros meses del año se ha producido un comportamiento del polen con cifras menores a las habituales. Es el resultado de un año con muchas lluvias, en el que la polinización se ha retrasado. Esto ha hecho que nos hayamos librado de los pólenes que aparecen primero como el del ciprés, muy abundante en Sevilla o el de los plátanos de sombra que sobre todo en la capital alcanza niveles altos, pero que poliniza en marzo. También hasta ahora han sido bajas las cifras de gramíneas o de chenopodiáceas (arbustos).

Pero a partir de ahora viene lo fuerte. Crecerán el del olivo y el de las gramíneas sobre todo. Y es que Sevilla es un mal lugar para los alérgicos. Uno de los peores de España, ya que existe una amplia variedad de pólenes y alérgenos. Así que la «oferta» de elementos para provocar una alergia es muy variada. No sólo se trata de pólenes, también de ácaros, hongos o epitelios de animales que están en la atmósfera.

La polinosis, o alergia al polen, es una enfermedad caracterizada por síntomas que afectan a los ojos, nariz y pulmones. Se presenta, normalmente, durante las estaciones de primavera y verano, afectando al 15 por ciento de la población, incrementándose este porcentaje hasta un 30 por ciento entre los jóvenes. En el Área Sur de la provincia de Sevilla, la prevalencia se corresponde con el 20 por ciento de la población. Anualmente un total de 5.000 pacientes polínicos son atendidos por la Unidad de Alergología situada en  el Hospital El Tomillar.

José Carlos Orta explica que efectivamente, cada vez hay más alergias. Pero la explicación hay que buscarla en diversos factores. Influye la genética. Si los dos padres son alérgicos, el hijo tiene un 75 por ciento de posibilidades de serlo. También el cambio climático que provoca que los periodos de polinización se alarguen. Y además la contaminación atmosférica, en particular las partículas de diesel que haya en el ambiente. El polen se pega a ellas y se hace más agresivo para los pacientes que sufren esta dolencia.

Este experto destaca la necesidad de tomar en serio una dolencia a la que no solemos dar mucha importancia. Es aconsejable hacerlo porque lo que es una rinitis con molestias en los ojos y la nariz puede convertirse en asma (ocurre en la mitad de los casos) y con el tiempo en daño en las vías respiratorias que ya no es reversible.

Para evitarlo lo primero es realizar un diagnóstico de qué tipo de alergia se tiene y a partir de ahí plantear un tratamiento. La mayoría suele quedarse en automedicarse con  algún medicamento que alivie los síntomas. Pero pueden ser necesarios tanto tratamientos con vacunas como preventivos realizados con control médico.

El captador de polen del Tomillar y los datos que ofrece permite ayudar a estos enfermos. Determinan la causa de la polinosis en cada zona geográfica y en cada paciente, predicen la intensidad de la polinización y el período de síntomas, explican la prevalencia de las sensibilizaciones, anuncian la aparición de nuevos pólenes alérgicos y explican cada año la variabilidad en la gravedad de la polinosis.

La información obtenida facilita que los pacientes polínicos puedan realizar las medidas, tanto físicas (alejarse del polen) como farmacológicas que les reporten un mayor control de su patología alérgica y, por tanto, una mejora de su calidad de vida. Desde la Unidad de Alergología de esta área sanitaria además ofrecen recomendaciones a través de Facebook, donde adelanta las llegadas de picos de polinización,  aporta información audiovisual y ofrece consejos a los pacientes.