Foto de los alumnos del colegio Manuel Alonso que han participado en esta experiencia
Foto de los alumnos del colegio Manuel Alonso que han participado en esta experiencia - ALBERTO MALLADO

Una clase en la que se aprende «como en Finlandia»

En el colegio Manuel Alonso los alumnos han «creado» una empresa de panadería

ALCALÁ DE GUADAÍRAActualizado:

El colegio Manuel Alonso ha articulado un singular proyecto educativo, que configura una fórmula distinta de impregnar de conocimientos a sus alumnos. Una actividad, en este caso muy alcalareña como la fabricación de pan, sirve de hilo conductor alrededor del que los alumnos aprenden disciplinas diversas, desde matemáticas, hasta relaciones públicas, nociones de marketing o historia. La fórmula de la educación finlandesa, alabada en todo el mundo, tiene aquí una aplicación real y práctica.

La base de la iniciativa es la creación en el aula de una empresa que se dedica a hacer pan, a la que los alumnos han denominado «Panalonso». Cada uno tiene una responsabilidad en esta empresa. Desde los encargados de hacer la masa madre, a los que cortan y pesan el pan, los que lo amasan y le dan forma o los responsables de la logística y de conseguir los materiales. Están los responsables del departamento de contabilidad que han ajustado precio de materia prima y costos para poner un precio real a las piezas de pan que producen y que venden al final de cada una de las sesiones.

Tienen un riguroso sistema de pedidos, ya que su producción tiene una gran demanda entre profesores y padres. Al final de la jornada la venden en la puerta del centro. El dinero logrado lo han invertido en mejoras para su empresa. Así por ejemplo, necesitaban otro horno y consiguieron comprarlo con el fruto de sus ventas. Una empresa optimizada y rentable.

Otra parte lo consume, como en cualquier iniciativa económica actual y seria, el departamento de I+D en el que investigan la elaboración de nuevos productos, de nuevos formatos de pan o de otras elaboraciones como las típicas «regañás» de Alcalá o los molletes. Tienen su departamento de relaciones públicas que han diseñado el logo y el material de cartelería y que se encarga de presentar su trabajo a quienes los visitan.

Todo ello con un trabajo previo muy interesante de investigación que ha abarcado aspectos que van desde la historia y la tradición panadera de Alcalá, para cuyo conocimiento han contado con testimonio de gente mayor de la ciudad o las propiedades nutricionales del pan y la forma de elaborarlo de forma artesanal, sana y natural por ejemplo.

Es fácil imaginar que la diversidad de cosas aprendidas abarcan conocimientos que en la nomenclatura tradicional puede insertarse en asignaturas como matemáticas, comercio, química, historia, economía o marketing. Aquí todo aparece integrado en una fórmula educativa que requiere de la apertura del centro a nuevas fórmulas y de la dedicación de profesores como Enrique Montaño, director del proyecto. Todo ello con los alumnos trabajando de forma muy autónoma lo que aporta más valores a su trabajo. Ellos debaten cómo hacer las cosas y toman decisiones, reparten funciones y a partir de ahí cada uno se aplica a sus tareas. La existencia de una responsabilidad común los empuja y sin que nadie les diga nada se aplican a su trabajo.

El resultado lo evalúan los propios alumnos con un testimonio que resume lo positivo del resultado, «yo de otros años no me acuerdo de nada y de esto sí que me acuerdo muy bien». «Esto es como en Finlandia, ¿no?», les pregunta el periodista y todos asienten, «sí, sí, nosotros somos finlandeses». Y el profesor apunta «sí, pero con menos recursos».