Antonio Barrionuevo es el arquitecto que ha llevado a cabo el parque Olivar del Zaudín, en Tomares
Antonio Barrionuevo es el arquitecto que ha llevado a cabo el parque Olivar del Zaudín, en Tomares - N. O.
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«El Olivar del Zaudín es un encuentro con lo ancestral»

Antonio Barrionuevo, el arquitecto del parque tomareño donde se encontró el tesoro romano, analiza las claves de esta nueva zona verde del Aljarafe

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Cuatro meses después de la inauguración oficial del parque Olivar del Zaudín, en Tomares, su arquitecto, Antonio Barrionuevo, analiza las claves de una de las obras más significativas que han tenido lugar en los últimos años en el Aljarafe.

¿Qué destacaría del proyecto del parque?

La obra la han llevado a cabo la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Tomares, junto a la empresa constructora Tracsa y ha durado casi dos años. Mi preocupación fundamental cuando abordé el proyecto era encontrar un lugar público para la vida de la población que ya estuviese extendido en la naturaleza. Antes, los lugares de encuentro eran las plazas, las alamedas… ahora necesitamos un reencuentro con los elementos naturales. En el Olivar del Zaudín aún queda bastante por hacer, ojalá el proyecto continuase.

¿Le fue fácil crear ese «espacio público» en el antiguo olivar?

Sí, el Olivar del Zaudín son 40 hectáreas de lo que era el inmenso olivar del Aljarafe. Los habitantes de Tomares ya visitaban el lugar previamente, era una especie de «reserva natural». Cuando me encargaron el proyecto, tenía claro que debían mantenerse así, no quería carreteras ni nada parecido, hemos hecho una restauración medioambiental. A partir de ahí, la cuestión era introducir el confort en el espacio sin desvirtuarlo.

¿Y cómo se introdujeron esas mejoras?

Allanando caminos, creando pasos al pequeño valle del arroyo que cruza el olivar, sembrando arboledas para dar sombra, que cuando crezcan formarán rotondas arbóreas, y creando observatorios de la avifauna. Debe ser un lugar para el encuentro de la ciudadanía, que debe potenciar su identidad encontrándose con lo ancestral que, en este caso, representa el olivar.

¿Qué dificultades se han encontrado durante la obra?

Este proyecto es una iniciativa viva, se ha necesitado respetar al máximo la avifauna que anida en las lagunas, así que no hemos podido trabajar durante el periodo de cría.

¿Cómo sucedió el gran hallazgo del tesoro?

Fue muy curioso. Trazamos un camino de albero y, junto a él, una zanja para llevar la electricidad al Aula de la Naturaleza. Al hacer dicha zanja, el palista encontró las 19 ánforas repletas de monedas. Un hallazgo absolutamente fortuito que le da aún más relevancia a la obra del parque.

Además, tengo que destacar que la Junta trabajó con mucha celeridad después del descubrimiento, ha habido una colaboración importante entre las distintas entidades para que la obra no se paralizase mucho tiempo.

¿Cómo es el Aula de la Naturaleza, el único edificio del parque?

Está hecha para que pueda albergar conferencias, exposiciones, actos… Tiene un patio donde cae la lluvia, por lo que en el Aula están presentes los cuatro elementos: agua, luz, tierra y aire. Además, la estructura circular con el patio central está inspirada en la arquitectura romana, un concepto que, gracias al destino, luego encajó perfectamente con el descubrimiento del Tesoro de Tomares.