Tomasa ha denunciado numerosas veces a su nieto por su actitud agresiva
Tomasa ha denunciado numerosas veces a su nieto por su actitud agresiva - ABC
Numerosas denuncias

Santiago «El Batallas», el agresivo joven de 26 años que atemoriza a los vecinos del Aljarafe

Su familia reclama una solución para este joven con problemas mentales y que recientemente ha pegado a varios vecinos de Simón verde

SevillaActualizado:

A Santiago lo conocen en su pueblo, Gelves, como «el Batallas». Con 26 años, sus trastornos mentales han hecho que sean muchos los habitantes del municipio, sobre todo mujeres, las que evitan relacionarse con él o, incluso pasar por delante suya. «Nos insulta, nos sigue y se pone muy agresivo, se ha convertido en un problema, hay muchas chicas jóvenes a las que les da miedo incluso verlo de lejos», explican varias gelveñas.

Santiago acumula decenas de denuncias en el puesto de la Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache, donde ya es un viejo conocido. Una de los últimos altercados en los que se vio envuelto tuvo lugar en la urbanización de Simón Verde, con una chica de apenas 19 años. «Mi hija iba en el coche y, pensando que iba a preguntarle algo, bajó la ventanilla. Cuando lo hizo, el joven cerró el seguro del coche para que no pudiese bajar y comenzó a darle puñetazos y a decirle que no quería volver a verla, que se fuese de allí. Ella, que no lo conocía de nada, tuvo una crisis de ansiedad», narra su madre. El resultado, una denuncia por agresión, con parte de lesiones incluido, y un juicio que tendrá lugar el próximo octubre. Juicio al que, como otros muchos, Santiago no acudirá.

En la misma urbanización, hace varias semanas, también agredió a un hombre que estaba tirando la basura y al que lanzó una piedra a la cabeza. «Es un problema detrás de otro y ya no sabemos qué hacer», confiesa Tomasa, su abuela, uno de los pocos familiares de Santiago, que tiene un pasado familiar muy difícil, que procura ayudarle y buscar una salida a su situación. «Está enfermo, tiene diagnosticados problemas como doble personalidad, psicopatías e, incluso, esquizofrenia», narra una tía del joven.

Su abuela es la que le da de comer a diario y le procura ropa limpia, ya que Santiago vive en la calle, en algún sitio que desconocen. «Es mi nieto y, aunque lo he denunciado varias veces por que se pone muy agresivo, me dolería en el alma no ayudarlo, pero no puedo más, necesito que las administraciones nos ayuden y procuren su ingreso en algún centro donde esté controlado», reclama. Santiago tiene interpuesta una orden de alejamiento y no puede entrar en casa de Tomasa, quien le deja las cosas en la puerta. «Esto es un sinvivir y, como es mayor de edad y no quiere medicarse, la cosa va a peor», explica mientras esgrime un taco de denuncias contra Santiago. La última, por «amenazas de muerte», se juzgará el próximo 2 de octubre.

«Los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gelves nunca han hecho lo suficiente por mi nieto», acusa Tomasa, que insiste en que «la situación va a peor». En los últimos días, Santiago ha estado «desaparecido»: se encontraba en Sevilla, donde se metió en una pelea que terminó con él en el Hospital Virgen del Rocío y, posteriormente, en el Hospital de San Lázaro, donde lo dejaron salir a los pocos días. «No se entiende que, con su enfermedad, le permitan estar en la calle, algún día va a pasar una desgracia», afirma Tomasa.

Trabajando en seguridad

Por su parte, desde el Consistorio aseguran que «han ayudado todo lo posible dentro de sus competencias». «El Ayuntamiento ha agotado todos los recursos que podía utilizar, hemos llevado el caso incluso a la Delegación de Salud y hecho todo lo que está en nuestra mano», afirma la alcaldesa, Isabel Herrera. «Creemos que la única solución es que la familia comience un proceso para inhabilitarlo, pero eso no depende de nosotros, hay una parte de responsabilidad familiar que no se está cumpliendo», insiste. «Ojalá pudiésemos solucionarlo, es un problema para el pueblo, hay agresiones cada pocos días, y seguimos trabajando para que la seguridad no falle», asegura.