Soldados norteamericanos aguardan las instrucciones de sus superiores, ayer, en la base aérea de Morón - RAÚL DOBLADO
MORÓN DE LA FRONTERA

América abre sus puertas en Morón de la Frontera

La zona americana de la base abre sus puertas en el 60 aniversario de la llegada del Ejército de los Estados Unidos a la ciudad

MORÓN DE LA FRONTERAActualizado:

Era el año 2015 cuando la base aérea de Morón de la Frontera celebraba el 75 aniversario de su apertura. Un momento clave en la historia reciente, no solo de la localidad del gallo, sino también para todos los pueblos de alrededor.

Hubo celebraciones que concluyeron con una jornada de puertas abiertas, plagada de exhibiciones y con una afluencia de público masiva. Gran parte de esos visitantes venían de localidades vecinas, demostrando lo mucho que estas instalaciones militares han influido en ellas.

Pero no solo ha destacado la base aérea de Morón desde su fundación por el impacto que ha tenido en su ámbito más cercano, sino por su ubicación geográfica, ideal para las misiones en el continente africano. Por eso, Estados Unidos no perdió la oportunidad y estos días celebran los sesenta años de su llegada a la base aérea de Morón.

Por este motivo, ayer abrieron por primera vez sus puertas al público, algo muy poco usual. O casi nada. Los militares americanos han sido siempre muy celosos de la privacidad de su territorio dentro de las instalaciones, incluso para todo el personal militar que trabaja en la parte española de la base.

Algo comprensible, teniendo en cuenta las misiones que llevan a cabo en una parte tan delicada del globo en estos momentos, pero que, en los últimos tiempos, está cambiando.

En la jornada de ayer, de puertas abiertas para los medios, confraternizaron los estadounidenses con sus homólogos del Ala-11 y de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Por supuesto, la actividad no para, y al mismo tiempo que se realizaban estas exhibiciones, varios destacamentos salían rápidamente a una misión a un país africano (sin desvelar, por motivos de seguridad) en varios aviones de transporte de tropas denominados Osprey.

Esa acción ejemplifica a la perfección lo que supone esta base para el Ejército de EE.UU., como aseguró el teniente coronel Jack Sile, jefe de operaciones: «Morón es el lugar perfecto por su localización geográfica».

Un punto desde el que pueden responder con rapidez a situaciones de crisis en África, a donde llegan con gran velocidad gracias a los aviones Osprey y los Hércules, capaces de recorrer distancias a 800 kilómetros por hora.

Los americanos llegaron a la base de Morón en 1957, cuatro años después de que España y Estados Unidos firmasen los llamados «Pactos de Madrid».

En España ya había presencia americana desde ese año, pero no fue hasta 1955 cuando las instalaciones militares de Morón se convirtiesen en una zona de uso compartido.

En 2015, los gobiernos español y norteamericano renovaron aquel convenio bilateral para ser sede permanente y aumentar el número de militares en Morón: hasta 3.500 marines y una inversión de 22 millones de euros para convertirla en la principal base norteamericana para África.

Allí realizan misiones de todo tipo como la protección de ciudadanos e instalaciones de EE.UU. y de países miembros de la OTAN, evacuación de no-combatientes, cooperación en asuntos de seguridad en la región.

Influencia cultural y social

En sus sesenta años en Morón, los militares americanos también han influido en la sociedad local, contribuyendo en labores sociales (la más reciente hace unos meses, cuando ayudaron con donaciones a las Hermanas de la Cruz en Morón, o la ayuda para reparar algunas instalaciones de la localidad) o introduciendo nuevos ritmos.

El rock y artistas como Jimi Hendrix, Chuck Berry o Bob Dylan llegaron a nuestro país gracias a los discos que traían los americanos. A cambio, el flamenco tuvo una gran proyección internacional, pues muchos entraron en contacto con este género por primera vez y, por supuesto, quedaron prendados.

Y ahora, esas relaciones crecen con esta nueva filosofía del amigo norteamericano.