Ángela Bonilla da un giro en la temática de sus obras con su nueva novela
Ángela Bonilla da un giro en la temática de sus obras con su nueva novela - A.M.
Literatura

Ángela Bonilla suma su tercera novela con tan sólo 18 años

En «La dama de la rosa» cuenta una historia que mezcla novela negra y fantasía

El Viso del AlcorActualizado:

Con quince años, Ángela Bonilla se encerró durante 40 días en su cuarto para dar rienda suelta a su imaginación. Al cabo de ese tiempo, salió con una novela. Fue la primera. Ahora con 18 años esta joven de El Viso del Alcor, va por la tercera y tiene una carrera literaria que deja de ser prometedora para convertirse en consolidada.

Hace sólo unos días ha salida a la venta «La dama de la Rosa», (Apuleyo Ediciones) una novela en la que la autora sigue creciendo y demuestra su versatilidad con un cambio de género y su dominio de la materia literaria con una trama compleja. En esta ocasión se trata de una novela negra que sucede en una isla imaginaria que se ubica entre Francia e Inglaterra. Su pasión por Agatha Christie ha influido en este planteamiento. La ambientación corresponde a la época victoriana, por la que Ángela tiene predilección. Jane Austen tiene en esto mucho que ver, confiesa. La obra da forma a un universo completo en el que se sucede una trama de asesinatos e investigación, con un vibrante juego de personajes y subtramas en el que destaca la figura de una mujer. A través de ella, la autora reivindica el papel de la mujer en la sociedad, precisamente en una época en la que su figura tenía poco valor. Todo ello se adoba con algo de fantasía, algo de magia, un toque de amor y el complemento de las ilustraciones de Alfonso Tierra.

Su nueva obra da un giro a su trayectoria literaria. Las dos novelas anteriores componen una saga formada por «Amnesia» y «Realidad» (Círculo Rojo). La primera parte del interés que le generó un trabajo de clase que la llevó a investigar sobre esta enfermedad por aquello de las búsquedas cruzadas que van surgiendo en internet, aunque luego el trabajo lo hiciera de otra cosa. Ahí nació el personaje de Helena que siguió creciendo en su segunda obra.

Ángela  Bonilla ofrece en su juventud, cargada de experiencia literaria como lectora y como escritora, un testimonio de la génesis de la pasión por la literatura y de la forma en la que una nueva generación se relaciona con los libros y con la lectura. Ella ha sido siempre una lectora voraz, desde los cuatro años. Desde entonces en su casa sus regalos casi siempre fueron libros. Con trece años ya había escrito una novela que publicó en una aplicación para teléfonos móviles, donde la gente compartía textos. Pero la borró, consecuencia de una de las notas que reconoce la definen a la hora de escribir  y que, hasta cierto punto, la atormentan: es muy perfeccionista. Ahora lo lamenta, podía haberla mejorado y tal vez publicarla.

Reconoce que actualmente una chica que lee es algo diferente, porque en la sociedad actual hay mucha gente que no tiene nunca un libro en las manos. Y entre los jóvenes aún más, explica. Está el móvil de por medio, quemando tiempo y ganas. «Yo muchas veces me enfado conmigo misma por dedicar mucho tiempo al móvil, porque el tiempo es muy valioso para perderlo» reconoce. Su propuesta de antídoto es llevar siempre un libro en la mochila (sus pruebas con los libros electrónicos no han sido satisfactorias) y el contacto directo con la gente, «detrás de una pantalla se pueden ocultar los sentimientos»; sobre todo para hablar de libros y de literatura.

 Ya ha tenido algunas de esas experiencias de comunión literaria con los lectores que son gasolina pura para los creadores. Una mujer recorrió la feria del libro buscándola con una foto suya en un periódico para que le firmara una de sus obras, porque estaba segura de iba a servirle de ayuda a su hija que lo estaba pasando mal.

En su futuro contempla más libros, ya tiene ideas para algunos. Está estudiando la carrera de Psicología y Criminalística y en ella afirma encontrar un buen filón literario. Ahora la escritura es puro disfrute. Suele hacerlo de noche. Muchas de las ideas le llegan en la ducha y acto seguido las escribe. Aunque vivir de los libros es una posibilidad que le seduce, también en la carrera que ha comenzado este año encuentra una opción laboral interesante.