La forense llegando ayer a la zona del incendio
La forense llegando ayer a la zona del incendio - C.G.
Olivares

Los bomberos denuncian la falta de efectivos y de vehículos pequeños en la provincia de Sevilla

Aseguran que es difícil acceder a calles estrechas como en la que se produjo la muerte de un joven de 27 años

OLIVARESActualizado:

Sin capacidad para acceder a la vivienda, sin efectivos suficientes y sin una segunda línea de agua de apoyo. Así se tuvieron que enfrentar los bomberos que llegaron en la mañana de ayer a Olivares al incendio en el que murió un joven de 27 años de edad, J.G., tras recibir el primer aviso los servicios de emergencia poco antes de las diez de la mañana.

Los problemas a los que se enfrentaron los bomberos en este siniestro se dieron uno detrás de otro. Los primeros en llegar al lugar del siniestro fueron los bomberos de Sanlúcar la Mayor, que dependen de la Diputación, y que para 2018 tienen firmado un mínimo de cuatro bomberos por guardia, pero ayer por la mañana sólo había tres.

Estos tres únicos bomberos tuvieron que hacer un tendido de mangueras de unos 120 metros ya que ninguno de los efectivos de toda la provincia disponen de vehículos pequeños para ese tipo de calles ubicadas en todos los cascos antiguos de los municipios que cubre la Diputación.

Es el caso de la calle Juan Ramón Jiménez de Olivares, donde se encuentra la urbanización «El Rosal». Hasta la puerta de la finca se podía llegar, pero la casa siniestrada quedaba a más de cien metros.

A este respecto, los profesionales, consultados por ABC, lamentan que «son incontables» las ocasiones en las que las dimensiones de los camiones no dejan acceder a las proximidades de los incendios, y hay que montar servicios de agua larguísimos, que suponen un retraso en la primera intervención. Ese problema no existe en Sevilla capital, donde el Ayuntamiento ya lo solucionó comprando vehículos de menores dimensiones, especiales para ese tipo de calles.

Ayer, el problema se inició en la propia configuración de la urbanización y en el acceso a la vivienda, que demoraron la actuación «porque hubo que hacer un larguísimo tendido de mangueras y solo eran tres bomberos para tal cometido. Los mismos que hacían el trabajo de trasladar las mangueras se encargaban del rescate».

Mientras tanto, el incendio en el interior de la vivienda estaba en una fase muy desarrollada y con una gran carga térmica, por lo que los bomberos se vieron obligados a trabajar toda la dotación en el inmueble, es decir. los tres únicos efectivos que llegaron en primera instancia, sin ayuda desde fuera. Incluso, el conductor tuvo que dejar la bomba del vehículo sola y sin posibilidades de mover mangueras por la finca lo cual dificultó la intervención. Esta forma de actuación, supone «un peligro en sí», según las fuentes consultadas.

Cuando ya las llamas estaban muy avanzadas, llegó un cuarto bombero: un mando de la diputación de Sevilla, y, unos minutos más tarde, apareció la dotación de Santiponce con otros tres bomberos que montaron una segunda línea de apoyo y se hicieron cargo de la bomba. Para entonces, las llamas ya habían arrasado la vivienda.

El equipo de solo tres bomberos que intervino en el primer momento para intentar localizar a la persona atrapada, se enfrentó a la difícil «o casi imposible tarea», dicen las fuentes, de hacer la búsqueda y rescate de la víctima y montar el largo y complicado servicio de agua. Todo ello bajo unas condiciones de nula visibilidad y gran estrés térmico, sin poder atender la bomba contraincendios ni trabajar con una segunda línea de agua como medida de apoyo.

Sólo cuando el equipo de Santiponce llegó hasta el lugar del siniestro, se pudo controlar el incendio y trabajar con algo de seguridad, pero ya no se pudo salvar la vida del joven.