Manuel González en el momento de la detención en su pueblo de Almadén
Manuel González en el momento de la detención en su pueblo de Almadén - Raúl Doblado

El caso del «loco del chándal»: otro fracaso más del fin de la doctrina Parot

Este sevillano, a quien la sentencia europea le ahorró diez años de cárcel, es el quinto delincuente sexual detenido tras las polémicas excarcelaciones

SEVILLAActualizado:

En octubre de 2013, Europa le daba un fuerte tirón de orejas a la justicia española tumbando la doctrina Parot que había servido para alargar el tiempo en prisión de presos como terroristas, asesinos y violadores múltiples. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos anulaba la jurisprudencia establecida por el Tribunal Supremo (TS) español en 2006, que entendía que los beneficios penitenciarios a los que se podía acoger un reo debían computarse sobre cada una de las condenas impuestas y no por el tiempo máximo de encarcelamiento.

La interpretación del TS buscaba retrasar la excarcelación de unos delincuentes que habían sido condenados por el Código Penal aprobado en los años 70 y que no fue reformado en materia de cumplimiento de condenas hasta décadas después. Ahora se pagan las consecuencias.

Tras la anulación de la polémica doctrina se produjo un chorreo de excarcelaciones. Casi un centenar de presos salieron a la calle, algunos con informes médicos que alertaban del peligro potencial de reincidencia. Los casos más clamorosos hacían referencia a los agresores sexuales. Esos temores se han confirmado, una vez más, con la detención esta semana en Almadén de la Plata del «loco del chándal», uno de los beneficiados tras el dictamen europeo.

Manuel González González (53 años, Almadén de la Plata) fue sentenciado en febrero de 1995 por la Audiencia Provincial de Barcelona a 175 años de prisión por los delitos de asesinato con alevosía, otros seis en grado de tentativa, un homicidio frustrado, tres delitos de lesiones, uno de agresión sexual y otro más de hurto.

Un carnicero que atacaba a las mujeres

Entre noviembre de 1991 y septiembre de 1993 abordó a más de una docena de mujeres en las inmediaciones de las bocas de metro de Barcelona y localidades vecinas. Siempre vestido con la prenda deportiva a la que le debe el apodo, Manuel se aproximaba por detrás a sus víctimas y les clavaba flechas, arpones o navajas en la zona de las nalgas y en el ano. Manuel era carnicero de profesión.

A Carmen Díaz Gijón le seccionó una arteria cuando ésta se dirigía a las taquillas para comprar un billete de metro. La lesión fue mortal y murió a los pocos minutos desangrada en el suelo.Fue el último ataque del loco del chándal porque al huir de la zona perdió la documentación que le sirvió a la Policía para detenerlo.

A pesar de la abultada condena de 175 años, la ley establecía que Manuel sólo podía cumplir 30 años como máximo en prisión

A pesar de la abultada condena que le impuso la Audiencia de Barcelona, Manuel González no podía cumplir más de 30 años, que era el tiempo máximo de cumplimiento que establecía por entonces la ley. Al llegar el fin de la doctrina Parot, el reo de origen sevillano se ahorró diez años. Salió el 22 de noviembre de 2013 después de haber cumplido 20 años, una década antes de lo previsto.

Tres años y siete meses después de que abandonara la prisión de Brians II ( Barcelona), ocultando su rostro con una bufanda y unas gafas de sol, la cara de este vecino de Almadén que había emigrado a Cataluña siendo un niño, volvía a salir en los medios al ser detenido por la Guardia Civil en su localidad natal por el intento de asesinato de las dos hermanas del exalcalde José Luis Vidal.

El momento de la salida de prisión del loco del chándal en 2013
El momento de la salida de prisión del loco del chándal en 2013- ABC

Una operación de la Guardia Civil, bautizada con el nombre Magogo y dirigida por el sargento del puesto de Almadén Raúl Hidalgo Rubio, ponía fin al calvario del exregidor que lo había denunciado más de una veintena de veces desde que el loco aterrizó en Almadén en 2014 por amenazas, lesiones,daños, insultos y tentativas de homicidio. Le acusaba de haber instigado las protestas vecinales contra su regreso. Vidal siempre ha defendido que encabezó las manifestaciones porque era su obligación como alcalde.

Manuel es el quinto delincuente sexual excarcelado por la anulación de la doctrina y que ha sido devuelto a prisión por reincidir. Antes que Manuel González fueron arrestados el violador del ascensor (Pedro Luis Gallego), el violador del estilete (Félix Vidal Anido), el violador del portal (Pablo García Ribado) y Antonio García Carbonell.

Éste último fue el primer preso común que se benefició de la sentencia europea. De los 207 años que le habían impuesto, sólo cumplió 18. Cuatro meses después de su puesta en libertad mataba presuntamente a una anciana de 75 años en una localidad de Gerona. Al igual que el loco del chándal, los informes médicos alertaron que no estaba rehabilitado. El sevillano, además, se había negado a someterse a cualquier tratamiento en prisión.

Sádico sin empatía

El informe que elaboraron en la prisión catalana antes de que se produjera su excarcelación en 2013 es demoledor. Un psicólogo describe el trastorno por sadismo sexual que le había impulsado a atacar a las mujeres. Sentía placer con ello: «Su patrón de excitación implica actos en los que produzca un sufrimiento físico o psicológico en la víctima. No se percibe un verdadero sentimiento de empatía hacia las víctimas y se siente engañado por las mujeres».

Manuel González y su hermano José, que también fue apresado esta semana como cómplice aunque ha quedado en libertad con cargos y desterrado de Almadén, han repetido la misma defensa que hace 22 años esgrimió el loco del chándal ante la Audiencia de Barcelona: todo es fruto de un montaje policial. Niegan la autoría de los hechos y afirman que todo es un complot del exregidor y del jefe de la Guardia Civil. Ambos han sido amenazados de muerte por un loco que a pesar de su apodo, los médicos afirman que está cuerdo y es consciente en todo momento de lo que hace.