Juan Carretero Gil murió el año pasado después de pasar 12 años tetrapléjico
Juan Carretero Gil murió el año pasado después de pasar 12 años tetrapléjico - Francis Jiménez
Tribunales

La familia del conductor tetrapléjico que chocó contra una mula denuncia fraude en la indemnización

Demanda a los dueños del animal que produjo el accidente porque «pretenden eludir» sus obligaciones económicas simulando su divorcio

SevillaActualizado:

Los tres hijos del conductor que quedó tetrapléjico tras colisionar contra una mula en 2004 en la carretera Utrera-Los Palacios, en Sevilla, que falleció el pasado año sin cobrar la indemnización de un millón de euros que le correspondía por sentencia firme, ha demandado a los dueños de la mula por presunto fraude porque «han simulado un divorcio y liquidación de gananciales» para «eludir sus obligaciones económicas» y no hacer frente al pago de la indemnización.

El bufete sevillano que lleva el caso ha informado a Europa Press de que la demanda de juicio ordinario en ejercicio de acción de rescisión por fraude de acreedores ha sido interpuesta en los juzgados de Utrera porque «se ha simulado la venta de la vivienda de los condenados a abonar la indemnización» y ello «se ha hecho en fraude del derecho de crédito de los herederos del fallecido».

En el escrito, el letrado explica que los demandados estuvieron casados pero, «como consecuencia, sin duda, de la existencia del procedimiento judicial» contra uno de ellos, «procedieron a liquidar su sociedad de gananciales», adjudicándose la propiedad de un inmueble a la mujer cuando «pertenecía en gananciales a ambos».

El abogado ha precisado que, un mes después del dictado de la sentencia por la que el demandado tenía que pagar una indemnización al conductor tetrapléjico, «se procedió a inscribir» en el Registro de la Propiedad la escritura pública por la que los demandados «procedían a dicha liquidación y adjudicación».

A su juicio, y teniendo en cuenta las fechas de la sentencia (10 de febrero de 2014) y de la inscripción de la liquidación de gananciales (14 de marzo de 2014), «es evidente que esta operación encerraba un ánimo de defraudar» al fallecido, ya que «dada la negativa» del demandado a abonar la indemnización, «con esa operación se trataba de evitar una hipotética ejecución sobre la parte de la propiedad que sobre el inmueble tenía».

«Insolvencia»

Según asevera el letrado, la atribución de la propiedad de la vivienda a la demandada «se ha hecho en fraude del derecho de crédito» de sus patrocinados, ya que «la única intención del matrimonio era sacar del patrimonio» del demandado tal bien para que los afectados no pudiesen dirigir contra él ninguna acción judicial de cara al cobro de la indemnización «a la que tenía derecho, colocándose el condenado en una clara situación de insolvencia».

De este modo, el demandado «se encuentra en una verdadera situación de insolvencia que le impide pagar la deuda que mantiene con mis representados, insolvencia que, en gran parte, ha provocado él mismo con el acto defraudatorio» impugnado con la demanda.

Por todo ello, el abogado reclama la rescisión de la liquidación de la sociedad de gananciales «por fraude de acreedores» y que se declare la nulidad de todos los asientos registrales que se hubieren efectuado a favor de la demandada en relación a la finca objeto de litigio.

Tras el accidente, Juan Carretero Gil, de 65 años y natural de Algodonales (Cádiz), estuvo ingresado 418 días en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y en el Puerta del Mar de Cádiz y quedó con una paraplejia y un grado de discapacidad del 99 por ciento, por lo que le fue reconocida la incapacidad permanente en grado de gran invalidez.

Finalmente, falleció en el mes de julio del pasado año 2016.

Los hechos

El abogado ha recordado que la demanda civil se dirigió contra tres propietarios de la mula y contra una cuarta persona dueña de la finca donde se guardaban los animales, todos los cuales ya fueron absueltos en vía penal tras celebrarse un juicio contra ellos hace más de ocho años.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 19,55 horas del día 29 de febrero de 2004, cuando Juan Carretero Gil circulaba con su vehículo por la carretera A-362 que une Utrera y Los Palacios para dirigirse desde su localidad de residencia, Algodonales, donde había pasado el domingo con su mujer e hijos, hacia su lugar de trabajo en Rociana del Condado (Huelva), donde se dedicaba a la recogida de la fresa.

A la altura del kilómetro 5,600 de dicha carretera, una mula se interpuso «bruscamente» en su sentido de circulación, por lo que el afectado no pudo evitar la colisión con el animal, que murió a consecuencia del impacto, mientras que el conductor sufrió «graves» heridas y tuvo que permanecer ingresado durante más de un año en un centro hospitalario, quedando tetrapléjico y falleciendo finalmente.

El abogado defiende que, en el momento de la colisión, el ya fallecido «estaba circulando de forma correcta y a velocidad ajustada, sin que exista ninguna prueba que lo contradiga», por lo que el accidente se produjo «por encontrar el vehículo accidentado un obstáculo inesperado, una mula, que se interpone repentinamente en su carril y sentido de circulación».