Arcángel ha sido la estrella de esta edición de la Mistela
Arcángel ha sido la estrella de esta edición de la Mistela - F. R. M.

El Festival de la Mistela de Los Palacios echa el telón con un balance muy positivo tanto artístico como de público

Por las tablas del Pedro Pérez Fernández han pasado artistas de la talla de Arcángel, Lole Montoya, María Terremoto y Amador Rojas

Los PalaciosActualizado:

El Festival Flamenco de la Mistela de Los Palacios concluyó el pasado domingo con la primera «Tardeá Flamenca» en la Laguna del Mantillo, donde los artistas locales contribuyeron a poner el broche con un espectáculo participativo, cercano y lleno de juventud.

La noche antes Arcángel colocó el cartel de no hay billetes en el Teatro Municipal Pedro Pérez Fernández con un espectáculo arriesgado en el que el artista onubense convirtió el recinto palaciego en un tablao, con público en el escenario y con la voz y guitarras al natural, sin estridencias, para que se escuchasen cercanos los cantes y la música, sin apenas microfonía.

«Tablao» es el título del trabajo discográfico que llevó al escenario, una reivindicación de ese espacio como lugar fundamental y emblemático en la historia del flamenco y donde la conexión entre artista y público se hace de una forma más íntima y personal. Arcángel cantó, tocó la guitarra e incluso bailó por sevillanas clásicas.

Sin prisas el maestro de Huelva quiso agradar y lo hizo desde el principio, cantado por diferentes estilos de fandangos, recorriendo el pasillo central del teatro hasta alcanzar el escenario en un mano a mano con El Pecas.

Su voz clara, nítida, llegaba a los aficionados directamente, sin artificios.

Se sentía feliz, a gusto, y lo transmitió al respetable. Arcángel cantó por malagueñas, soleares, cantiñas, bulerías, se acordó de Caracol, hizo también unas Sevillanas flamencas de los hermanos Toronjo y tocó la guitarra y bailó con Lucía La Piñona.

Estuvo acompañado por las guitarras de Dani de Morón y Salvador Gutiérrez, el compás de los Mellis, el cante de Vicente Redondo El Pecas y el baile de La Piñona.

Por otra parte, el viernes, el bailaor palaciego Amador Rojas presentó el espectáculo «Próxima parada Los Palacios», haciendo un guiño al pueblo que lo vio nacer y del que se fue siendo muy joven a Madrid. Amador Rojas, quien ha recorrido cientos de escenarios nacionales e internacionales, se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera y así lo atestiguaron los aficionados que se dieron cita para verlo bailar.

Amador Rojas se transforma en el escenario e interpreta como un buen actor los personajes sin dejar de ser nunca él mismo. Se fue reivindicando «volver con más frecuencia a este escenario, a este mi pueblo».

El Festival de la Mistela comenzó el jueves con la inauguración de la exposición fotográfica de Paco Sánchez en el mismo Teatro Municipal y con la entrega de la Venencia Flamenca al Cante a la joven jerezana María Fernández Terremoto, quien derrochó compás y conocimiento de los cantes tras recibir el galardón.

Además el Festival contó con el espectáculo de Lole Montoya, cantándole a su eterno compañero Manuel Molina.

La Mistela 2018 quedó clausurada el domingo «acercando el flamenco a la calle y al pueblo», con la primera Tardeá Flamenca que se celebró en la Laguna del Mantillo y en la que se escuchó, en una primera parte, el cante de Manolito Boyeré, Eli y Manuel de los Santos y Pedro Lucas, la guitarra de Antonio Moya y las palmas de los hermanos Currela: Curro y Efraín.

En la segunda parte salieron al escenario Marcos Serrato y Jesús Álvarez a la guitarra, el cante de El Radio, la percusión de Francisco Román y el baile de Juan Tomás. La tardeá finalizó ya noche cerrada con un muy flamenco fin de fiesta a la que se incorporaron La Yesca, Juan Murube y Manases Currela, entre otros artistas.

Recordemos, por último, que en torno al festival y bajo el título «Arroz, Flamenco y Girasol», una veintena de establecimientos prepararon tapas, pasteles, cafés y cócteles inspirados en diversos palos del flamenco, dando a conocer la gastronomía y la riqueza de los productos de la huerta palaciega, su encanto paisajístico y ornitológico, el patrimonio local y cultural, y las tradiciones.