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Se llamaba Rosario y es la primera mujer asesinada por violencia machista en Sevilla en 2017

Su pareja intentó suicidarse tras un registro de la Guardia Civil en su casa y acabó confesando el crimen

La pareja posa sonriente en una imagen de hace unos a├▒os.
La pareja posa sonriente en una imagen de hace unos a├▒os. - ABC
SILVIA TUBIO - @latubio Sevilla - Actualizado: Guardado en: Provincia

La noticia del primer crimen machista que se registra en la provincia sevillana en este 2017 llegaba ayer a las redacciones de los medios en forma de nota de prensa. La Guardia Civil irrumpía informativamente confirmando la detención de un vecino de Alcolea del Río por la muerte de su pareja sentimental. La víctima se llamaba María del Rosario Luna, tenía 39 años y su cuerpo apareció ayer, sobre las tres de la tarde, en el interior de una maleta que había sido arrojada al cauce seco de un arroyo. Por la mañana su pareja, Antonio María Gómez, había confesado el crimen y le había contado a los agentes dónde había escondido el cadáver de Rosario.

La pareja llevaba unos diez años viviendo en Alcolea del Río en una vivienda propiedad de los padres de Antonio. Prácticamente desde que nació su hija residían en esta pequeña localidad sevillana, de poco más de 3.000 habitantes.

El rostro de Rosario había circulado los últimos días por las redes sociales gracias al llamamiento de la asociación SOS Desaparecidos que pedía información sobre su paradero a petición de la familia. La hermana de Rosario había denunciado su desaparición el pasado 23 de abril. Ese día celebraba la primera comunión su hija y no había dado señales de vida. Los hermanos de Rosario estaban cada vez más convencidos de que no se había ido de manera voluntaria. «Jamás se hubiera perdido la comunión de su hija», señala una persona cercana a la familia de la víctima. La última vez que se la vio con vida fue el 16 de abril, apenas una semana antes de la celebración.

La desaparición de Rosario fue comunicada a las autoridades por una hermana y no por su pareja sentimental. Algo que tampoco entendían en el entorno de la difunta y que sólo hacía aumentar las sospechas sobre Antonio, quien hacía una vida normal a pesar de la ausencia de su mujer. «Estuvo en la comunión de su hija tan normal, no daba ninguna muestra de que hubiera hecho lo que ha acabado contando», explicaba a ABC el alcalde de Alcolea, Carlos López.

La fotogrfía que difundió la asociación para dar con el paradero de Rosario
La fotogrfía que difundió la asociación para dar con el paradero de Rosario- ABC

Los equipos de Policía Judicial del cuartel de Lora del Río y de la Comandancia de la Guardia Civil de Sevilla se centraron desde un primer momento en él tras recibir la denuncia.

En su primera declaración ante la Benemérita, Antonio relató que el día 16 de abril llegó a su casa y se encontró que faltaba ropa de su mujer y que ella no estaba. No le extrañó su marcha porque dice que se había ido en anteriores ocasiones. Después amplió ese testimonio asegurando que su pareja tenía una relación con un chico de Granada al que había conocido por internet y que probablemente se habría marchado allí.

No fue la única versión que dio. La Guardia Civil no pasó por alto las numerosas contradicciones en las que incurría cada vez que hablaban con él, incluso en detalles secundarios sobre la última vez que había visto a su mujer. Los investigadores estaban convencidos de que mentía.

Los agentes no pasaron por alto las versiones distintas que daba el único sospechoso cada vez que se entrevistaban con él

La investigación policial se ha encontrado con dificultades a la hora de practicar diligencias que pudieran conducir a la resolución del caso. El juez que instruye el caso, del Instrucción 3 de Lora del Río, se opuso a la práctica de determinadas pruebas como pincharle el teléfono al principal y único sospechoso del caso.

Para aumentar la presión sobre el ahora detenido, un equipo de la Guardia Civil realizó este jueves una inspección ocular y un registro en el domicilio que compartía la pareja. No sólo buscaban pistas que ayudaran a esclarecer la desaparición; también perseguían que el sospechoso se derrumbara.

Se derrumbó tras el registro

Antonio aguantó el registro y abandonó la casa, que quedó precintada. Se marchó con su hermano, guardia civil de profesión. Ya por la tarde no superó la presión e intentó suicidarse cortándose el cuello. Fue trasladado a un centro hospitalario y allí acabó confesando, ayer por la mañana, que había matado a su pareja asfixiándola. También le indicó a la Guardia Civil dónde había escondido el cuerpo.

El Instituto Armado rastreó este viernes con perros adiestrados una zona conocida como «Calera El Mochilón», donde finalmente hallaron el cadáver de María del Rosario en el interior de una maleta, en el cauce seco de un arroyo que discurre por un olivar, tal y como había dicho Antonio.

La Guardia Civil mantiene bajo custodia a Antonio, que sigue hospitalizado. El alcalde de Alcolea confirmaba a ABC que el lunes se celebrará una concentración de repulsa en la puerta del Ayuntamiento, a partir de las ÔÇŐdoce, y se va a declarar una jornada de luto por un crimen machista que inaugura la negra estadística provincial.

En el caso de Rosario no constaban denuncias previas por violencia machista contra su pareja sentimental. El alcalde de Alcolea del Río, Carlos López, también confirmaba que el Ayuntamiento nunca había tenido que intervenir en la familia por este motivo. Sí lo había hecho por razones económicas. Antonio y Rosario era una «pareja modesta a la que en alguna ocasión habíamos llevado comida del banco de alimentos y les habíamos prestado ayuda a través de algunos programas municipales. Pero nunca tuvimos ningún elemento que nos hiciera sospechar que podía haber una situación de violencia en esa familia».

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