La parte trasera de una de las propiedades registradas, que servía de embarcadero para las narcolanchas
La parte trasera de una de las propiedades registradas, que servía de embarcadero para las narcolanchas - EFE
La ruta del hachís

Los narcos explotan con fuerza el tramo sevillano del Guadalquivir

La última operación en Isla Mayor, en la que ha caído la mitad de los efectivos del puesto de la Guardia Civil, confirma el agravamiento del tráfico de drogas por el río

SEVILLAActualizado:

En el pequeño puesto de la Guardia Civil de Isla Mayor la desconfianza entre los agentes y también compañeros es absoluta. El Servicio de Asuntos Internos junto a efectivos de la Unidad Central Operativa (UCO), venidos de Madrid, ha puesto patas arriba este acuartelamiento situado en un punto caliente del narcotráfico. De los ocho guardias que estaban de servicio hasta el pasado lunes, cuatro están detenidos en estos momentos y entre ellos el jefe del cuartel, un sargento que llevaba apenas tres años en el destino.

Una investigación dirigida por el juzgado central número 3 de la Audiencia Nacional los señala por su vinculación con el narcotráfico y otros delitos conexos como pertenencia a organización criminal, omisión del deber de perseguir hechos delictivos, cohecho, revelación de secretos y contra el patrimonio.

Además del sargento y los tres guardias civiles han sido detenidas otras dos personas en un operativo que revolucionó el lunes la pequeña localidad de Isla Mayor y en el que también se han incautado 1.600 kilos de hachís como adelantó ABC este martes.

Fuentes de la lucha antidroga confirmaron que la preocupación policial con respecto al uso constante que hacen los narcos del río Guadalquivir es máxima. Esta ruta del hachís no es nueva, pero la actividad de los traficantes se centraba sobre todo en la zona de la desembocadura, donde municipios gaditanos como Sanlúcar o Chipiona llevan décadas sufriendo las consecuencias que acarrea el negocio del hachís en economías locales débiles.

Desviados por el río Guadarranque

Los traficantes llevan años haciendo incursiones río adentro, remontando con sus lanchas hasta el tramo sevillano para descargar los fardos en las riberas de pueblos como Coria. Sin embargo, la situación se ha desbordado y lo que eran movimientos puntuales de algunas bandas organizadas, se está volviendo algo común.

En este cambio de estrategia de los narcos ha tenido que ver la presión policial que se ejerce en la costa gaditana y el reciente blindaje del río Guadarranque (en el municipio de Los Barrios).

El pasado mes de octubre entraba en funcionamiento esta barrera fluvial que impide la navegación de las conocidas planeadoras –potentes lanchas neumáticas dotadas de varios motores fueraborda– por una zona archiconocida de descarga de fardos en la comarca del Campo de Gibraltar. Numerosos vídeos grabados por vecinos y que pueden verse en internet mostraban la impunidad con la que se movían los narcos entrando en el Guadarranque a cualquier hora y sin temor a ser detenidos.

La citada barrera, demandada por colectivos antidroga durante años, ha cerrado esa puerta de entrada de la droga a España. «Esto ha provocado que los narcos busquen otros huecos y vuelvan a interesarse por el río Guadalquivir hasta llegar a Sevilla», señalan fuentes de la lucha antidroga. En pueblos como Coria, Isla Mayor o La Puebla del Río no hay estaciones del Sive (sistema de vigilancia de la costa en el litoral andaluz) y las dotaciones de los cuarteles son muy limitadas. Además, al adentrarse en el río, los narcos alijan cerca de grandes centros de distribución de estupefacientes como Sevilla.

El temor policial es que se reproduzcan esas imágenes de traficantes operando sin ningún tipo de disimulo a plena luz del día y a la vista de todos en el interior del Guadalquivir.

Una de las tres lanchas intervenidas durante la operación desarrollada en Isla Mayor
Una de las tres lanchas intervenidas durante la operación desarrollada en Isla Mayor - EFE

Más lanchas en las riberas

En los últimos meses, la Guardia Civil ha detectado la aparición de potentes lanchas, como las tres que se intervinieron el lunes en una nave de Isla Mayor, en los márgenes del río a la altura de Coria y La Puebla del Río. Embarcaciones que suelen verse en la zona del Estrecho pero que no son tan habituales por esta parte del Guadalquivir.

Fuentes de la lucha antidroga advierten que otra prueba más de que el problema del narcotráfico por el tramo fluvial sevillano se ha agravado es esta última operación de la Guardia Civil, que sigue abierta y que la Audiencia Nacional ha decretado secreta.

Los agentes implicados podrían haber facilitado información a los traficantes para facilitar la entrada de alijos de hachís

La poca información que ha trascendido hasta el momento señala que los traficantes habían conseguido presuntamente comprar a la mitad de la plantilla del cuartel de Isla Mayor; de ahí que los cuatro agentes detenidos están siendo investigados no sólo por delitos contra la salud pública sino también por la omisión de deber de perseguirlos y de haber proporcionado a los narcos información relevante para que los alijos entraran sin problemas.

Fuentes de la Guardia Civil reconocen que la presunta implicación del mando del cuartel ha causado una enorme sorpresa. Apenas llevaba tres años en el destino y no había dado muestras (como la ostentación de ingresos económicos inexplicables) de haberse corrompido.

Los seis detenidos permanecían ayer en los calabozos de la Comandancia de Sevilla. Se prevé que pasen a disposición judicial entre hoy y mañana.