José Luis Serrano, hijo del fundador, Eleuterio
José Luis Serrano, hijo del fundador, Eleuterio - ABC
HOSTELERÍA

«Casa Currito», un lugar para viajar en el tiempo en Utrera

La taberna, que se mantiene fiel a sus orígenes, abrió sus puertas en 1954

UTRERAActualizado:

En las últimas dos décadas la mayoría de las tradicionales tabernas que se extendían por todos los rincones de Utrera fueron poco a poco echando el cierre, víctimas del cambio en las costumbres y en los gustos de sus clientes de toda la vida. Otras han conseguido mantenerse en pie, a fuerza de llevar a cabo importantes cambios y reformas que en cierta manera han terminado afectando hondamente a su personalidad. Existen ya pocos sitios en Utrera donde se pueda entrar en contacto con esas tabernas tradicionales, donde exista la posibilidad de llevar a cabo un destacado viaje en el tiempo; sin lugar a dudas uno de esos lugares es «Casa Currito».

Se trata de un espacio en el que tiene personalidad hasta la propia ubicación, ya que la taberna se sitúa en un local que fue en su día el lugar donde se guardaban los aperos de labranza de la Casa Surga, una construcción señorial del siglo XVIII que es uno de edificios más destacados de la localidad. En este enclave, abrió su taberna Eleuterio Señas en 1956, un representante de aquellos hosteleros cántabros que llegaron a Andalucía a lo largo del siglo XX y que fueron llamados como «Los Montañeses».

Han pasado más de seis décadas, pero en el interior de la taberna es posible detectar que el tiempo ha avanzado a otro ritmo, que el suelo sigue siendo el mismo y que la barra de madera en la que todavía se apuntan las cuentas a tiza ha sido testigo de miles y miles de conversaciones y buenos momentos vividos por los parroquianos. «La taberna se mantiene igual que cuando la abrió mi padre, en alguna ocasión incluso desde Sanidad nos insinuaron que teníamos que quitar la barra de madera, pero al final hemos conseguido mantenerla, porque es la esencia del local», explica José Luis Señas, uno de los hijos de Eleuterio, al que no le falta nunca el trozo de tiza blanca detrás de la oreja.

Los utreranos le tienen un especial cariño a uno de los productos más famosos de la taberna y que no es otro que una bebida que lleva el curioso nombre de «hijoputa», que se obtiene mezclando solera con mistela. Sobre el origen del nombre de este producto están todas las hipótesis abiertas, aunque ninguna está demostrada, la más aceptada es que se le puso ese nombre por resultar el primer sorbo un poco fuerte a los paladares más inexpertos. Manzanilla, todo tipo de vinos, y cervezas de a litro, son los principales inquilinos de la barra y de las mesas de Casa Currito, donde todavía se sirve el famoso chorizo lebaniego, herencia del origen cántabro del local. «Hay muchas tabernas históricas que siguen funcionando en la actualidad, pero nosotros podemos decir a boca llena que somos de las pocas que se han mantenido hasta hoy sin hacer ningún tipo de reforma. Aquí viene mucha gente de otros pueblos, como por ejemplo desde Dos Hermanas, ya que quedan muy pocas tabernas que se hayan mantenido tal y como abrieron sus puertas», explica José Luis.

Aquella Utrera en la que el pueblo se mezclaba en sus tabernas y donde se podía palpar el estado de ánimo de la localidad únicamente visitando sus bares, sigue viva cada día en «Casa Currito», una auténtica «rara avis» en un mundo actual que se caracteriza por la despersonalización y la uniformidad. Los barriles de vino, los bellos arcos de la construcción en la que se encuentra la taberna y el ambiente variopinto son algunas de las señas de identidad del establecimiento, donde desde jubilados a directores de banco, pasando por estudiantes o artistas se reúnen para disfrutar de manera auténtica del placer de la conversación al calor de una buena copa de vino.