Javier Campanario, a la izquierda, recibiendo el homenaje
Javier Campanario, a la izquierda, recibiendo el homenaje - A.F
RECONOCIMIENTOS

El homenaje al «Lobo de Utrera», un campeón olvidado

Javier Campanario ha recibido una réplica del cinturón del subcampeonato del mundo que logró en 1997

UTRERAActualizado:

Con el palmarés histórico en la mano, el boxeador Javier Campanario es sin lugar a dudas uno de los mejores deportistas de la historia de Utrera. Hasta en seis ocasiones se proclamó campeón de España de boxeo peso gallo, fue subcampeón de Europa en la misma categoría y en 1997 luchó por el título de campeón del mundo en Tailandia. Una trayectoria fulgurante en la que este utrerano lo dio todo en el ring, pero que en la actualidad no termina de sentirse reconocido y querido en su lugar de origen.

En el mundo del boxeo a Javier Campanario se le conoce como «El Lobo de Utrera», un apodo que se ganó a base de combates, por la gran rapidez con la que conseguía desarmar a sus rivales. Recientemente el mundo del boxeo le ha devuelto a Javier parte del cariño que él ha entregado a lo largo de las últimas décadas, recordando precisamente uno de los puntos culminantes de su carrera, cuando estuvo a punto de coronarse como rey mundial de la especialidad.

«Entrenaba de noche»

El Consejo Mundial de Boxeo (WBC), acaba de entregar a Campanario una réplica del cinturón que lo reconoce como subcampeón del mundo del peso gallo en 1997, en un acto al que han acudido representantes importantes de este deporte que se ha celebrado en el Centro Cultural de Utrera. «El primer sorprendido por la celebración de este acto he sido yo y tengo que decir que este cinturón no es solo para mí, es para toda Utrera, porque todo lo que yo he ganado a lo largo de mi carrera, se lo he dedicado siempre a mi pueblo», ha explicado un emocionado Javier.

Para encontrar el momento culminante de la carrera de este gran boxeador hay que viajar hasta el año 1997, cuando el tailandés Sirimongkol Singwancha lo derrotó en el combate por el título mundial celebrado en la ciudad de Phuket. Campanario se trasladó un mes antes para trata de aclimatarse, pero finalmente no se pudo coronar como campeón del mundo. «Cuando trato de recordar todo lo que significó aquello me acuerdo mucho de Pedro Carrasco y Perico Fernández que me decían ‘ten cuidado que allí hace mucho calor’, tenía que entrenar de noche porque de día era imposible», cuenta el deportista utrerano.

A lo largo de su carrera deportiva, «El Lobo de Utrera» tuvo la suerte de protagonizar combates en enclaves como Las Vegas, Nueva York o Mexico D.F., convirtiéndose en un deportista reconocido y que recogió el legado de los grandes boxeadores que marcaron una época en España. Cuando Campanario recuerda aquellos intensos años, asegura que «tuve la suerte y la valentía de llegar a ser algo en este deporte que tanto amo, la verdad es que hoy sería muy difícil llegar a pelear por el título de campeón del mundo».

En la entrega de esta réplica del cinturón de subcampeón del mundo, Javier Campanario estuvo arropado por numerosos aficionados al deporte del boxeo, paisanos, compañeros de profesión e integrantes de diferentes organismos federativos. Un acto en el que el boxeador utrerano recibió el cariño que en demasiadas ocasiones no ha recibido en su localidad natal. Una cita en la que incluso se dio a conocer una canción dedicada al «Lobo de Utrera», que trata de resumir el espíritu que siempre demostró este deportista.

La importancia del boxeo

La localidad de Utrera ha sido testigo del surgimiento y el progreso de numerosos boxeadores, aunque los logros conseguidos por Campanario han sido los más destacados. El utrerano ha tratado de sentar las bases para que el boxeo en su localidad vuelva a disfrutar de una edad dorada, aunque hasta el momento solo se ha topado con dificultades. El Club de Boxeo de Utrera cuenta con unas instalaciones muy deficientes, donde apenas tienen espacio aquellos deportistas que están tratando de labrarse un hueco en este deporte, por lo que se antoja ciertamente complicado que pudiera surgir en la localidad un deportista que alcanzara los hitos que logró Campanario.

«He intentado hacer cosas para que en Utrera el boxeo tenga el espacio que se merece, pero desde el Ayuntamiento me han cerrado todas las puertas, no quieren saber absolutamente nada de mí. Hay que fomentar el boxeo en Utrera, no solo vale con hacer una velada al año», lamenta amargamente Campanario.