Alfredo García es un policía utrerano muy querido en la localidad
Alfredo García es un policía utrerano muy querido en la localidad - A.F.
Personajes

«Volví a nacer el día en el que me dispararon en un atraco»

El policía local utrerano Alfredo García, muy querido en la localidad, resultó herido en un atraco a un banco en 1992

UtreraActualizado:

Faltaban pocos minutos para las tres de la tarde del lunes 4 de mayo de 1992, hace justo ahora 25 años. La jornada se estaba desarrollando en Utrera con la habitual normalidad y tranquilidad, hasta que saltaron las alarmas de la sucursal de la antigua Caja de Ahorros de San Fernando que se ubicaba en la calle Rubén Darío. Dos peligrosos atracadores, armados y ataviados con un mono de trabajo estaban perpetrando un asalto en el que pretendían huir con 325.000 pesetas de la época como botín. La Policía Local de Utrera acudió rápidamente para realizar un servicio que  cambiaría la vida del utrerano Alfredo García.

Este policía local, que entonces tenía 31 años, trató de forcejear con uno de los atracadores en la puerta de la sucursal bancaria para quitarle la pistola, momento que aprovechó el delincuente para asestarle un disparo a quemarropa que le hirió gravemente en un pulmón. Alfredo retrocedió, sin poder contrarrestar a su atacante, «por miedo a herir a algunas de las personas que estaban en el interior del banco», tropezando con una motocicleta que estaba aparcada fuera y cayendo al suelo, momento en el que el ladrón trató de rematarlo, disparándole un tiro dirigido a la cabeza que Alfredo paró con su brazo salvando milagrosamente su vida.

La escena que vivió este utrerano es sencillamente terrorífica, por lo que asegura que «desde entonces todos los años celebro dos cumpleaños, el mío y el 4 de mayo, porque realmente aquel día volví a nacer». Una historia que pone de manifiesto el riesgo que cada día sufren los agentes de las fuerzas de seguridad públicas, que pueden jugarse la vida en el momento menos esperado. Un suceso que se reflejaba en las páginas de la edición de ABC de Sevilla del 5 de mayo de 1992.

Alfredo es un hombre hecho a sí mismo, que creció jugando al fútbol en las antiguas Casas Baratas y que gracias a ser buen estudiante y a trabajar en el campo y de lo que saliera, pudo costearse sus estudios de Historia en la Universidad de Sevilla. «El amor por la lectura y por la historia lo heredé de mi padre, Pepe Marchena, al que siempre le encantó leer. Cuando terminé la carrera traté de ejercer, me preparé para unas oposiciones, pero había muy pocas plazas, además me gusta mucho vivir en Utrera y me hubiera costado mucho trabajo acoplarme a una plaza en otra ciudad», explica Alfredo.

En 1984, tras compaginar su trabajo como vigilante nocturno con el estudio, este utrerano aprueba las oposiciones y comienza a trabajar en el cuerpo de la Policía Local de Utrera, en 1991 llegó al puesto de cabo, mientras que en la actualidad sigue ejerciendo sus labores como subinspector. Es uno de los agentes más veteranos y queridos de la plantilla y en relación a las condiciones precarias de las instalaciones en las que trabaja desde hace muchos años este cuerpo de seguridad en Utrera, asegura que «espero poder jubilarme en las nuevas instalaciones donde se ubicará la Policía Local de Utrera en la calle Veracruz».

Una de las facetas por las que es más conocido en la localidad Alfredo tiene que ver con el mundo deportivo, ya que durante más de una década formó parte de una de las mejores plantillas de la historia del Club Deportivo Utrera. Es uno de los responsables de la época dorada del equipo local, consiguiendo nada más y nada menos que cuatro ascensos, desde regional hasta Segunda División B, siendo entrenado por técnicos tan añorados como Rafael Guinea o Tolo Plaza. Alfredo, a pesar de ser diestro, era el dueño del lateral izquierdo de aquella plantilla «formada casi en su totalidad por jugadores utreranos».

A pesar de haber vivido una complicada experiencia, que inevitablemente le marcó y cambió su forma de ejercer como policía, Alfredo asume que lo que ocurrió es algo intrínseco a su trabajo: «Los policías estamos expuestos a estos riesgos, igual que los albañiles están expuestos a caerse de un andamio. En cualquier caso no creo que Utrera sea un lugar problemático en cuanto a la seguridad, de hecho creo que en comparación con otros municipios más pequeños incluso es más tranquilo».

Alfredo sabe saborear los placeres de la vida, sus rodillas ya no le permiten disfrutar en el campo de fútbol, pero todo eso lo compensa algunos ratos de tranquilidad en su salón teniendo entre sus manos un buen libro, música clásica sonando de fondo y disfrutando esta segunda vida que el destino le regaló el 4 de mayo de 1992