Real Madrid Cristiano se desata y se pone a 107

Tras un me sin jugar de blanco, el luso anota un doblete decisivo ante el APOEL y engorda su cuenta de goles en Champions: «Siempre está ahí», recuerda Zidane

Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo - AFP
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Sonaba el himno de la Champions, la sinfonía celestial en el campo que más gloria le ha dado, y el Santiago Bernabéu apenas registraba media entrada. Más gente en los bares de los aledaños que en sus butacas. Al cuarto de hora, el coliseo blanco ya estaba lleno, pero el detalle hablaba del partido descafeinado del vigente campeón en su estreno continental. Cuando en tu manga derecha sobresale un logo con la Copa Europa y un 12 en su interior, el APOEL de Nicosia suena a trabajos forzados. A pesar de la goleada, el partido del Madrid fue discreto en su primer acto. Mejoró en el segundo, con mayor dinamismo: «No entramos muy bien en cuanto a ritmo de balón, que es donde nosotros marcamos la diferencia. En la segunda parte, metimos más ritmo y más movimiento y me gustó más. Sabíamos que no iba a ser un partido fácil. El APOEL tiene experiencia y no se ha asustado por jugar en el Santiago Bernabéu», explicó Zidane.

Quien nunca se asusta es Cristiano, encendido tras su obligado retiro. Ambicioso, veloz y mordiente, pudo irse a su casa con un póquer de goles: «Cristiano siempre está ahí. Si hoy está más acertado hace cuatro tantos. Espero que el domingo sea el último partido sin él», reflexionó el técnico blanco.

El ritmo pausado y al ralentí de su equipo no iba anoche con Ronaldo, atado con cuerdas desde mediados de agosto. Su carrera hacia el medio campo, balón a cuestas, tras anotar el 2-0 desde el punto de penalti, ejemplifica su insaciable voracidad: «Estoy contento por volver y por contribuir a la victoria. Me siento bien por ello», dijo Cristiano, piropeado por el capitán Ramos: «Se ha notado su vuelta». Ya suma 107 goles en la la Champions, once más que Messi (96), su inmediato perseguidor.

El otro integrante blanco resañable ante los chipriotas fue Isco, ayudado por el sistema de Zidane. Un rombo donde el malacitano pudo disfrutar de su posición favorita. En la zona del «10», el «22» saca su mejor repertorio de asistencias. Fantástico su regate, carrera vertical y apertura a banda izquierda en el contragolpe que supuso el primer tanto del partido. Con Bale alejado de su mejor versión y Benzema en la enfermería, tiene Zidane la oportunidad de seguir sacándole rédito a Isco en la mediapunta, situación en la que salen ganando jugador y equipo. La ovación al de Arroyo de la Miel fue un justo premio a su trabajo y talento.

No sintió lo mismo Bale en su cambio, aplaudido por gran parte del Santiago Bernabéu, pero también silbado por un sector de la afición que no acaba de congeniar con el lenguaje gestual y físico del galés: «No creo que la gente venga a pitar a Bale pase lo que pase. Él está bien y cada día le veo mejor. Después de una lesión de cuatro meses, necesitas al menos ese tiempo para recuperarte completamente. Ha dado un pase de gol y estoy contento con su actuación. Hay que darle tiempo», analizaba Zidane, que no quiso confirmar si la grave lesión del galés la pasada temporada, que le tuvo bastante tiempo fuera del equipo, le ha obligado o no cambiar la pisada: «Deberíais preguntarle a los médicos».

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