RECOMENDACIONES

El cribado de la depresión debe llevarse a cabo de forma sistemática en todos los adultos

En torno al 46% de los 2,5 millones de españoles con depresión no han sido diagnosticados de la enfermedad

El cribado de la depresión debe llevarse a cabo de forma sistemática en todos los adultos

La depresión, trastorno mental que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) padecen 350 millones de personas en todo el mundo, constituye a día de hoy la primera causa de discapacidad global. También en nuestro país, en el conviven cerca de 2,5 millones de afectados. Sin embargo, hasta un 46% de los mismos no ha sido diagnosticado de la enfermedad. Y es que la depresión, ya sea en España o en cualquier otro país del planeta, es un trastorno notablemente infradiagnosticado. Por ello, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF) ha incluido entre sus nuevas recomendaciones el cribado sistemático por los médicos de Atención Primaria de la depresión en la población adulta, incluidas las personas mayores y las mujeres durante el embarazo y el postparto.

Como establece la USPSTF en sus nuevas recomendaciones, publicadas en la revista «JAMA», «debe recomendarse el cribado de la depresión en la población adulta general, incluidas las mujeres en el embarazo y el postparto, y este cribado debe implementarse con sistema adecuado para así asegurar un diagnóstico preciso, un tratamiento efectivo y un seguimiento adecuado de los pacientes».

Para todos los adultos

La recomendación para el cribado de la depresión en los adultos se ha establecido a partir de la revisión exhaustiva por la USPSTF de todas las evidencias científicas publicadas al respecto: beneficios y posibles daños sobre la generalización del cribado en los mayores de 18 años; precisión de las distintas herramientas para el cribado; y beneficios y daños del tratamiento de la depresión en adultos.

Y como destaca el Grupo de Trabajo, «nuestra revisión ha encontrado evidencias consistentes de que el cribado mejora la identificación de los adultos con depresión en los centros de salud, así como una evidencia adecuada de que los programas en los que se complementa el cribado con un sistema de apoyo adecuado para los pacientes mejora los resultados clínicos en esta población, como sería la reducción, o incluso la remisión, de los síntomas de la enfermedad».

La magnitud del daño asociado al cribado de la depresión en adultos es mínima, cuando no nulaUSPSTF

De hecho, y según destaca el propio USPSTF, los estudios demuestran que el tratamiento con antidepresivos o psicoterapia, o con la combinación de ambos, mejora la morbilidad –o lo que es lo mismo, reduce los síntomas asociados a la enfermedad– de los pacientes cuya depresión ha sido detectada por los médicos de Atención Primaria. También en el caso de las mujeres durante el embarazo o el postparto, si bien en este caso con la aplicación de terapias cognitivas-conductuales.

Daños ‘mínimos’

Entonces, no hay ninguna duda de que el cribado sistemático de la depresión en los adultos resulta beneficioso. Pero, ¿cuándo debe llevarse a cabo este cribado? Como reconoce la USPSTF, «no lo sabemos», por lo que propone como ‘enfoque práctico’ que se lleve a cabo en aquellos adultos con factores de riesgo, comorbilidades –esto es, otras enfermedades que puedan provocar una depresión– o experiencias vitales –como sería, por ejemplo, el fallecimiento de un ser querido– que pueden dar lugar al desarrollo de este trastorno mental.

Y este cribado generalizado, ¿no conllevaría daños, caso del diagnóstico de personas que realmente no padecen la enfermedad pero que, igualmente, deberían tomar los tratamientos? Pues según refiere el Grupo de Trabajo, «hemos encontrado evidencias adecuadas de que la magnitud del daño asociado al cribado en adultos es mínima, cuando no nula». Y a este respecto, recuerda que si bien es cierto que el tratamiento con los actuales antidepresivos –en su mayoría inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)– puede aumentar el riesgo de sangrado gastrointestinal en adultos, indica asimismo que este incremento del riesgo es mínimo. Lo mismo sucede con las mujeres durante el embarazo, «en las que los potenciales daños graves para el feto asociados a los tratamientos farmacológicos para la depresión resultan, igualmente, mínimos».

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