Trasplante de materia fecal de donante sano a receptores con obesidad
Trasplante de materia fecal de donante sano a receptores con obesidad - UNIVERSITY OF AMSTERDAM
DIABETES

Demostrada la utilidad del trasplante fecal para prevenir la diabetes en personas obesas

Analizar la composición de la flora intestinal del receptor permite un individualizar el tratamiento para mejorar la probabilidad de éxito de la intervención

MADRIDActualizado:

La flora intestinal, más allá de ayudar a regular nuestras digestiones, juega un papel fundamental en la prevención –o desarrollo– de muchas enfermedades, caso de la diabetes tipo 2. Tal es así que podría plantearse que la introducción en el intestino de las necesarias bacterias ausentes –lo que se logra con los consabidos, aun nauseabundos, trasplantes de materia fecal– podría ser muy útil para tratar, si no la diabetes, la resistencia a la insulina, esto es, la incapacidad por los órganos y tejidos para utilizar correctamente la insulina y que, a la larga, deriva en la diabetes tipo 2. Para ello, solo habría que tomar el ‘material’ de un donante sano y trasplantarlo en un receptor con resistencia a la insulina. Pero ¿realmente funciona? Pues sí, tal y como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos). Al menos durante cierto tiempo. El problema es que la tasa de éxito es de solo un 50%. Sin embargo, parece que es muy fácil elevar, y mucho, este porcentaje. Y para ello solo hay que analizar la composición del microbioma intestinal del receptor para ajustar el ‘material’ del trasplante a sus necesidades.

Como explica Max Nieuwdorp, director de esta investigación publicada en la revista «Cell Metabolism», «en nuestro trabajo hemos demostrado que ya es posible clasificar a la población en función de sus muestras fecales, lo que a su vez nos permitirá clasificar con una mayor sensibilidad a las enfermedades».

Beneficio temporal

En el estudio, 38 pacientes obesos con síndrome metabólico –esto es, el trastorno en el que se aúnan distintos factores de riesgo que, como la hipercolesterolemia, el exceso de azúcar en sangre o la hipertensión arterial, se asocian a las enfermedades relacionadas con la obesidad, muy especialmente la diabetes tipo 2– recibieron material fecal de 11 donantes delgados con el objetivo de mejorar su sensibilidad a la insulina.

Transcurridas seis semanas desde la intervención, los autores tomaron muestras de sangre y de heces a todos los participantes, observando que en la mitad de los casos se había producido un descenso de la resistencia a la insulina. Un beneficio que derivó del cambio en la composición de la flora intestinal de los receptores consecuente con el trasplante. Sin embargo, el efecto, aun muy positivo, fue únicamente temporal: transcurridos tres meses adicionales, el microbioma intestinal de todos los receptores volvió a su estado original.

Nuestro trabajo demuestra que podemos tratar a los pacientes mediante la reposición de cepas bacterianas intestinales ausentesMax Nieuwdorp

Sea como fuere, el estudio fue considerado un éxito. Como indica Max Nieuwdorp, «este 50-50 de respondedores y no respondedores nos sorprendió. Pensamos que la cifra de pacientes respondedores al trasplante iba a ser menor».

Sin embargo, el éxito es solo relativo: el tratamiento no indujo ningún efecto, ni positivo ni negativo, en el 50% de los participantes restantes. Pero, ¿por qué en unos pacientes sí y en otros no? Pues para responder a la pregunta, los autores analizaron la composición de la flora intestinal de todos los participantes antes de someterse a la intervención. Y lo que vieron es que aquellos que no respondieron al tratamiento tenían una diversidad menor de especies bacterianas.

‘Individualizar’ las heces

En definitiva, en función de la composición de nuestra flora intestinal, así responderemos a un trasplante fecal con fines terapéuticos. Una evidencia que resultará muy útil en los estudios que se realicen en el futuro para evaluar el éxito de los trasplantes fecales no solo en el tratamiento de la diabetes, sino de otras muchas enfermedades. Y es que el análisis previo a la intervención de las muestras fecales del receptor posibilitará que el ‘tratamiento’, esto es, el material fecal que acabará siendo finalmente trasplantado, pueda ser mucho más individualizado.

Como concluye Max Nieuwdorp, «en nuestro trabajo hemos demostrado la existencia de un potencial real para el tratamiento de pacientes mediante la reposición de cepas bacterianas intestinales ausentes».