Las caídas súbitas de la presión sanguínea podría alertar de un mayor riesgo de demencia
Las caídas súbitas de la presión sanguínea podría alertar de un mayor riesgo de demencia - ARCHIVO
DEMENCIA

Un tipo de hipotensión en la mediana edad aumenta en un 40% el riesgo de demencia

Las personas que, en la mediana edad, sufren mareos cuando están mucho tiempo de pie o se levantan bruscamente tienen mayor riesgo de padecer demencia al cabo de 20 años

MADRIDActualizado:

La hipotensión ortostática se define como una bajada brusca y temporal de la presión sanguínea que tiene lugar cuando una persona permanece mucho tiempo de pie o cambia súbitamente de postura –por ejemplo, levantarse tras haber permanecido mucho tiempo tumbado–. Un episodio que es consecuencia de la acumulación de sangre en las piernas y, por tanto, de un menor flujo sanguíneo en algunos órganos del cuerpo, fundamentalmente el cerebro. Tal es así que los afectados pueden sufrir mareos y desorientación durante unos segundos e, incluso, desmayarse. Pero, cuidado: parece que esta hipotensión ortostática podría tener consecuencias más allá del mero aturdimiento. Y es que según muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (EE.UU.), la repetición de estos episodios en la mediana edad puede aumentar el riesgo de desarrollo de demencia al cabo de dos décadas.

Como explica Andreea Rawlings, directora de esta investigación presentada en el marco de la Reunión Científica 2017 sobre Epidemiología, Prevención, Estilo de Vida y Salud Cardiometabólica de la Asociación Americana del Corazón (AHA) que se está celebrando en Portland (EE.UU.), «si bien estos episodios tienen un carácter fugaz, también pueden tener un impacto a largo plazo. Nuestros resultados muestran que las personas que sufren hipotensión ortostática en la mediana edad tienen una probabilidad un 40% mayor de acabar desarrollando demencia. Se trata de un hallazgo muy significativo, por lo que tenemos que comprender mejor qué es lo que está pasando».

No solo mareos

Distintos estudios han demostrado la existencia de una asociación entre la hipotensión ortostática y la demencia en las personas mayores. Una relación que puede explicarse por la disminución, aun temporal, del riego sanguíneo cerebral que tiene lugar durante estos episodios. Pero, ¿qué ocurre cuando la caída de la presión arterial se produce de forma repetida en la mediana edad? ¿Conlleva algún efecto a largo plazo sobre la salud cerebral?

Para responder a esta pregunta, los autores analizaron los datos de 11.503 mujeres y varones que, sin antecedentes de enfermedad coronaria o ictus, contaban con una edad entre los 45 y los 64 años cuando fueron reclutados en el año 1987 para participar en el Estudio de Riesgo de Aterosclerosis en las Comunidades (ARIC).

Las personas que sufren hipotensión ortostática en la mediana edad tienen un riesgo un 40% mayor de acabar desarrollando demenciaAndreea Rawlings

Y exactamente, ¿cómo se detecta la hipotensión ortostática? Pues se les pide a los participantes que se levanten después de permanecer 20 minutos tumbados y se les mide su presión sanguínea. Y aquellos en los que se detecte una caída de 20 mmHg en la presión sanguínea sistólica o de 10 mmHg en la presión sanguínea diastólica cumplen con los criterios para ser diagnosticados de hipotensión ortostática. Concretamente, 703 de los 11.503 participantes del estudio cumplieron con estos criterios.

Los autores llevaron a cabo un seguimiento durante 20 años de los participantes. Y transcurridas estas dos décadas, observaron que aquellos que habían sido diagnosticados de hipotensión ortostática tuvieron un riesgo un 15% mayor de deterioro cognitivo y una probabilidad hasta un 40% superior de haber desarrollado demencia.

Salud cerebral comprometida

Pero este mayor riesgo de demencia, ¿es ocasionado directamente por la ‘caída’, aun repetida, del riego sanguíneo en el cerebro? Pues la verdad es que, como reconocen los propios autores, no se sabe.

Como refiere Andreea Rawlings, «no es posible establecer con certeza si la hipotensión ortostática es realmente un indicador de otra enfermedad subyacente o si el descenso de la presión arterial es en sí mismo la causa. Pero es muy probable que la reducción del flujo sanguíneo cerebral, si bien temporal, pueda tener consecuencias a largo plazo».

Sea como fuere, concluye la directora de la investigación, «la identificación de los factores de riesgo para el deterioro cognitivo y la demencia son muy importantes para entender la progresión de la enfermedad. Además, la identificación de las personas en mayor riesgo nos muestra posibles estrategias de prevención e intervención. Y en este contexto, la hipotensión ortostática es uno de esos factores sobre los que merece la pena llevar a cabo más investigación».