Mercedes, a la derecha con rebeca blanca, en una de las concentraciones de la Corrala - abc / vídeo: k. rangel

Una okupa de La Corrala desmonta el movimiento: «Me usaron para dar pena y hacer política»

Actualizado:

Mercedes vivía con su hija en el barrio de Villegas hasta que tuvo que abandonar el piso porque no podía pagar. Sus contratos como cocinera en el Servicio Andaluz de Salud dejaron de producirse por culpa de los recortes y se vio en la calle. Y en esa circunstancia estaba cuando alguien del 15M le ofreció asistir a unas reuniones para ocupar un edificio en San Lázaro. Fue el origen de La Corrala, un movimiento «utópico» en el que Mercedes Lladanosa creyó hasta que la realidad comenzó a abrirle los ojos. «Me usaron para dar pena», asegura mientras lamenta que todo es un movimiento político, dirigido según su relato por personas de IU. Esta mujer asegura que la obligaban a manifestarsecontra el Ayuntamiento si no quería perder su piso, que el dinero que donaron los diputados provinciales nunca se rapartió entre los vecinos y que «sólo se repartía la comida para sacarnos recogiéndola en la tele y dar pena», entre otras cosas.

Denuncia también que se les prohíbe manifestarse ante la Junta «porque nos dicen que ellos son buenos» o que les impiden saber qué se hace con el dinero alegando que «somos analfabetas». En su narración, íntegramente recogida en la edición impresa de este lunes de ABC de Sevilla, Mercedes Lladanosa también habla de situaciones de violencia y de control absoluto por parte de un grupo de personas que no necesitan los pisos: «De las 36 familias que hay en La Corrala, sólo ocho tienen verdadera necesidad».