Mateo Alemán, el sevillano que escribió el primer «best-seller» de la historia
Retrato de Mateo Alemán - ABC
personajes históricos

Mateo Alemán, el sevillano que escribió el primer «best-seller» de la historia

El escritor se convirtió en el Stephen King del siglo XVII con su novela picaresca «Guzmán de Alfarache»

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Mateo Alemán escribió el primer «best-seller» de la historia. Su novela «Guzmán de Alfarache» batió todos los récords: se tradujo a casi todos los idiomas europeos -incluido el latín-, se vendió más que ninguna otra y además, sentó las bases de un nuevo género: la picaresca. El sevillano tiene el honor de ser un Stephen King del siglo XVII.

Alemán nació en Sevilla en septiembre de 1547. Hijo de un médico de prisiones, su vida transcurre bordeando, como el protagonista de su obra más importante, la cárcel. Entre entradas y salidas del presidio, Mateo Alemán inicia estudios de Humanidades y Arte. Finalmente comienza Medicina, que no termina. Su vida profesional después sería igualmente cambiante. Ejerce de recaudador del subsidio en Sevilla, contador de resultas en Madrid, inspector de minas en Almadén, traductor de clásicos latinos... En medio de todo esto le da tiempo a vender esclavos en Sevilla o a comprar una capilla para la hermandad de Los Negritos de la ciudad andaluza.

Rodeado de delincuentes

De su biografía se desprende su trato constante con delincuentes. Primero, por la profesión de su padre, médico en el penal de Sevilla. Después, por las condenas que debe cumplir él mismo. Y, finalmente, por las entrevistas que mantuvo con los trabajadores de las minas de Almadén, donde fue enviado como inspector, y donde algunos presos cumplían su condena con trabajos forzados. Es de estos episodios de donde Alemán aprende la forma de ser de los delincuentes.

Alemán compró una capilla para la hermandad de Los Negritos de SevillaEl trabajo de campo para escribir su Guzmán estaba hecho, solo tenía que plasmarlo en papel. Así, en 1599 publica la primera parte de su obra, la biografía en primera persona del pícaro Guzmán. Pese al éxito del libro, que vendió en toda Europa, Mateo Alemán se ve arruinado y vuelve a prisión por sus deudas en 1602. Entonces sabe que a su Guzmán le han salido imitadores y que alguien ha publicado una segunda parte falsa. Decidido a no perder el dinero que genera su personaje, se apresura a escribir una segunda novela, que aparece en Lisboa en 1604. Traducida al inglés, francés, latín, alemán... la segunda parte alcanza el mismo éxito que la primera.

A México a morir

Mateo Alemán no se queda mucho tiempo en España a disfrutar del éxito de su literatura. Fiel a su estilo de vida nómada, parte hacia México, ya mayor, para pasar allí al servicio del arzobispo fray García Guerra. Allí se supone que muere, puesto que realmente no hay registros de ello, tras publicar en 1613 «Sucesos de don fray García Guerra, arzobispo de México, a cuyo cargo estuvo el gobierno de Nueva España».