Sevilla

Recuerdo a Lars Sward, el compadre sueco de Curro Romero

Montó la peña Los Suecos y siguió a Curro por todas las plazas durante 20 años. Sus anécdotas con el Faraón son innumerables. Hoy ha fallecido

a.g.r. - Actualizado: Guardado en: Sevilla

No hay conversación en la que Curro no lo miente. Lars Sward, su compadre sueco, protagonista de mil anécdotas junto al Faraón de Camas por todas las plazas de España, ha fallecido en su país. Llamó al maestro por teléfono el día de su 80 cumpleaños y no quiso desvelarle que arrastraba un cáncer terminal. Hacerle daño a Romero era impensable para él, que durante años llegó a poner a su hijo Jimmy, el apadrinado por Curro, como escudo en las plazas para que al menos la gente de su tendido no tirara almohadillas. «Cuando veo a Curro mal me lloro por dentro» fue su frase más célebre. La solía acompañar de un gesto con la mano derecha que indicaba que le pegaba a la manzanilla. De hecho, se emborrachó del toreo del Faraón yendo de plaza en plaza durante 20 años, sin acercarse a él. Y eso fue lo que cautivó a Curro, que vio en él un señorío que acabaría empujándolo a una amistad de décadas. Jimmy, su ahijado, apenas habla español y tiene ya una hija de dos años a la que su abuelo, Lars, había prometido traer a España para que conociera al maestro. Curro siempre recuerda que cuando lo llamaba el niño, éste le decía: «Hola, padrino, ¿cómo estás?». Romero le contestaba siempre de manera muy cariñosa y veía que el chiquillo se callaba. Hasta que descubrió que no entendía ni papa de castellano. El saludo se lo había aprendido de carrerilla y no sabía ni lo que estaba diciendo.

Pero la gran anécdota fue la de su bautizo. En la biografía «Curro Romero, la esencia» de Antonio Burgos está relatada toda la relación entre Lars y el Faraón con detalle. Entre las historias que narra el escritor sevillano sobresale la del día en que Curro sacó de pila a Jimmy en La Magdalena en un bautizo oficiado por el padre Estudillo. «Yo llevé un capote de paseo para envolver al niño, como es la costumbre, y cuando llegó la madrina con el niño al altar, cogió Estudillo, le quitó el capote al niño allí en el altar, y pegó con el capote de paseo un lance para que yo lo viera».

Sward fundó la Peña Taurina Los Suecos en 1975, «la mayor y más importante del norte de Europa», y le dio un premio de honor a su ídolo. Cuando Manolo Ramírez lo entrevistó en ABC por primera vez, comenzó la charla con una aclaración: «Hábleme despacio, como torea mi compadre. ¿Ókey? Es que, verá, el castellano lo comprendo, pero despacio». ¿Cómo definía Lars el toreo de Curro? «No tengo palabras, no las encuentro, ni en español ni en sueco». Eso sí, cuando el Faraón estaba mal, el de Estocolmo no se ofuscaba: «Cuando está mal no me enfado, me lloro por dentro». Hoy el que se llora por dentro es su compadre.

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