HEMEROTECA

Barqueta: un puente de ida y vuelta para Sevilla

Se cumplen veinticinco años de la operación de giro de la estructura construida sobre la orilla de la Cartuja

JAVIER RUBIO - Actualizado: Guardado en: Sevilla

El puente de la Barqueta iba a ser el regalo de la organizadora de la Expo92 a la ciudad en el día de su patrón, San Fernando. La fiesta de presentación de Curro el 20 de abril en la plaza de España había marcado una nueva etapa en la relación de la sociedad estatal con la ciudad sede, que se quería prorrogar con otra jornada festiva en torno a un hito de la ingeniería.

Todo se había previsto para que el 30 de mayo, festivo en Sevilla, una multitud se agolpara, con grave riesgo de atropello por alguna de las composiciones de Cercanías que todavía usaban la estación de Córdoba, al otro lado de las vías del tren de la calle Torneo, cuyo muro había desaparecido el domingo antes como evidencia inapelable del avance de las obras de la Expo92.

El puente de la Barqueta es una colosal estructura metálica del tipo arco atirantado que salva una luz de 168 metros con una anchura del tablero de 21,40 metros, construido en la orilla de la isla de la Cartuja desde septiembre de 1988 en que habían dado comienzo los trabajos de cimentación.

En mayo de 1989, el puente estaba listo para navegar sobre unos enormes cajones que lo mantendrían a flote en el río mientras giraba sobre una rótula construida a tal efecto y tenderse sobre la lámina de agua que la organizadora de la Expo92 había obligado a salvar sin apoyos intermedios en el pliego del concurso para no estropear el canal para la práctica de deportes como remo y canotaje.

La operación suponía cargar la estructura sobre dos flotadores para girar 90 grados el tablero desde la orilla de la Cartuja hasta quedar perpendicular a la calle Torneo. Un cabrestante tiraba de la mole de 1,8 millones de kilos hasta aproximarla a la orilla. La maniobra estaba prevista que durara desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde. El encaje se había previsto para las siete de la tarde con presencia de autoridades.

El día señalado

El 30 de mayo de 1989, en presencia de los ingenieros cántabros Juan José Arenas y Marcos Pantaleón que firmaban el proyecto del puente y la plana mayor de la Expo92, comenzó la maniobra de tendido de la estructura. El precedente más inmediato era el de la pasarela de la Cartuja, de Luis Viñuelas y Fritz Leonhardt, que se había girado desde la orilla el 11 de abril, en plena campaña de imagen de la organizadora, sin ningún contratiempo.

Pero la operación de giro del puente de la Barqueta iba a resultar bien distinta: a menos de diez metros de alcanzar la orilla de la calle Torneo, una fuerte racha de viento de componente suroeste imprevista en los partes meteorológicos que manejaban los ingenieros hizo saltar uno de los amarres y la estructura -cuyo arco atirantado había hecho de vela- volvió en menos de dos minutos a su posición inicial en la orilla de la Cartuja con grave riesgo de haberse volcado sobre la tribuna de invitados que seguía la maniobra.

La decepción se hizo patente entre el público que presenciaba la escena y entre los propios ingenieros, que se lamentaban de la falta de medidas de seguridad para evitar el suceso. La organización del certamen universal dio aviso a las autoridades locales y autonómicas para que no acudieran a la fiesta que se había previsto como culminación de los trabajos.

Finalmente, el puente se giró durante aquella madrugada y amaneció el miércoles 31 de mayo ya tendido sobre la dársena del Guadalquivir después del susto de la jornada anterior que ABC bautizó en la portada de su edición del 31 de mayo como «El barquetazo», haciendo hincapié en el desdoro de la imagen de la Expo92. Para que pudiera transitarse por él, todavía hubo que esperar a que se levantaran las vías del tren, pero para eso aún faltaba un año.

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