El tiburón, el último en llegar al acuario
Los tanques del acuario llenándose de agua salada de Conil - Raúl doblado
Inauguración en septiembre

El tiburón, el último en llegar al acuario

La entrada costará entre 10 y 15 euros

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La apertura el próximo mes de septiembre del acuario de Sevilla con la llegada el lunes pasado de un barco con más de 3,5 millones de litros de agua salada que ayer empezaron a llenar los 40 tanques que albergarán las instalaciones cada día está más cerca.

En unas tres semanas es previsible que se descargue el agua dulce de zonas fluviales para completar en una proporción del 7% toda la capacidad de esos depósitos y, seguidamente, vendrán las especies, empezando por los crustáceos que son más resistentes al agua fría, como las langostas y los cangrejos, hasta llegar a las depredadoras, para permitir la adaptación del resto de habitantes, por lo que el último «inquilino» será el tiburón.

El agua del mar procede de Conil que fue seleccionada frente a otras dos candidatas, una que quedó desechada inmediatamente y la otra, que era Chipiona, y que no resultó elegida, por el equipo de Biología del acuario en colaboración con el Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla, pues han valorado, especialmente, la calidad para mantener los más de 10.000 animales que habitarán el recinto. El agua captada del mar no ha conllevado coste alguno, según fuentes de Acuario de Sevilla aunque sí recalcaron que lo único que se ha pagado es el transporte.

Tampoco se sabe con certeza el precio que tendrán las entradas al público, que rondarán entre los 10 y 15 euros ni el día de la inauguración en septiembre.

Ahora ya están puestos en marcha todos los sistemas de filtración, que serán los encargados de mantener los parámetros de calidad de agua, dentro de unos rangos óptimos, para asegurar la correcta supervivencia de todas las especies, según explicó ayer en rueda de prensa Andrés Loza, responsable de Biología del Acuario. quien precisó que «los animales comenzarán a llegar en el momento en que la calidad del agua sea estable. Proceden de intercambios con otros acuarios, nacimiento en cautividad o por capturas propias.

Las más de 400 especies podrán adaptarse a su nuevo medio natural gracias a los decorados y recreación de los hábitats, a la nutrición que recibirán y a los sistemas que permitirán adaptar su ritmo biológico al fotoperiodo y a la evolución de la temperatura a lo largo del año.