Una tuna a los pies del monumento a la Inmaculada
Una tuna a los pies del monumento a la Inmaculada - millán herce
puente de diciembre

¿Desde cuándo y por qué cantan las tunas a la Inmaculada en Sevilla?

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Sevilla es ciudad Mariana por excelencia. Y defensora del dogma concepcionista como rezaba la letra del genial rockero Silvio en «La pura Concepción (Swing María)»: «María es/la pura Concepción/ que antes que Roma/Sevilla proclamó». Un Voto que cumple sus 450 años y que tiene reflejo en la veneración de sus Hermandades y Cofradías y de la Sevilla en general.

Pero en este puente de diciembre vuelve a ponerse de manifiesto también otra de las tradiciones de esta ciudad que tienen que ver con la Inmaculada Concepción, que no es otra que el que las tunas de las distintas facultades universitarias acudan al monumento de la Inmaculada a cantarle a la Virgen sus rondallas.

¿Cuándo y por qué comenzó esta tradición? Data de 1952, siendo la Tuna de Peritos Industriales la primera que se acercó al monumento a cantarle a la Virgen concebida sin pecado original. Lo hizo en recuerdo de la Tuna Universitaria creada allá por los años 20 del siglo pasado que posteriormente desapareció y que acudían a cantar la Salve a la Virgen.

Esta circunstancia marcó un antes y un después, de tal manera que el cardenal Segura le impuso el fajín blanco a la Tuna de Peritos Industriales como reconocimiento a este hecho. Es más, es la única que lo lleva en la actualidad.

A partir de ese momento, este acto la noche previa a la Inmaculada fue cogiendo auge de tal manera que son decenas las tunas que acuden a los pies del monumento a cantar a la Virgen. Y cientos de personas las que esperan este momento para disfrute de unas vísperas que han crecido notablemente y que giran en torno a la Inmaculada.

Aunque la de Peritos Industriales fue la primera en hacerlo, la primera en cantar cada noche del 7 de diciembre es la Tuna de Medicina, la decana. Posteriormente van rotando las demás, como estableció el Consejo de Tunas, creado en 1975.

Si bien el momento culminante es en el monumento, las calles de Sevilla se inundan de tunos desde primeras horas de la tarde y las distintas tunas realizan pasacalles para recogijo de los viandantes.

Así que, ya saben, este domingo por la tarde, pero sobre todo al filo de la medianoche, quienes quieran disfrutar de esta tradición que ya tiene la friolera de 62 años y que, lejos de perderse, adquiere cada año mayor relevancia.