Sevilla

Así se amañaron las oposiciones para la Policía Local de Sevilla

Los opositores investigados contestaron en el mismo orden que la plantilla de corrección, por lo que el juez, que considera filtrado este formulario, podría anular la prueba para ellos aunque no descubra al filtrador

A la izquierda, la plantilla, que recoge por error «calzos y extintores». A la derecha, la respuesta con el mismo error
A la izquierda, la plantilla, que recoge por error «calzos y extintores». A la derecha, la respuesta con el mismo error - abc
alberto garcía reyes - Sevilla - Actualizado: Guardado en: Sevilla

Las dos últimas oposiciones para la Policía Local de Sevilla se amañaron. La investigación sobre la filtración del examen a un alto número de opositores que, en su mayoría, guardan relación de parentesco con actuales policías, sindicalistas e incluso miembros del tribunal, está llegando a su final. Y el juez de instrucción número 9, Juan Jesús García, no alberga ya dudas de que las pruebas se manipularon. Exactamente se filtraron las preguntas tipo test de la primera oposición y las plantillas de corrección de los casos prácticos en ambas pruebas. La instrucción ahora, por tanto, se centra en tratar de averiguar quiénes lo hicieron. Pero las periciales de los exámenes son concluyentes para el magistrado, que ya ha señalado a 36 agentes como responsables civiles terceros de este amaño, es decir, como beneficiados por la copia del examen. ABC ha tenido acceso al sumario en el que se incluyen esos documentos. La clave está en la declaración de la vocal del tribunal de la Junta de Andalucía, que participó en la primera de las dos oposiciones en julio de 2012. Como ya adelantó ABC, de las cien preguntas tipo test que tenía ese examen, cada miembro del tribunal ponía veinte. Esa mesa estaba compuesta por cuatro funcionarios del Ayuntamiento —entre ellos un alto cargo de la Policía Local— y la citada responsable de la Junta. Los supuestamente beneficiados acertaron todos los bloques menos el propuesto por esta persona, contemplado entre las preguntas 20 y 41.

Pero no es éste el detalle más llamativo. Lo que realmente levanta la sospecha de esta funcionaria es la redacción que estos opositores formulan del caso práctico. Las respuestas a este examen están recogidas en una plantilla que, según su testimonio, ella misma elaboró para el caso concreto de un portero de discoteca al que una persona que no ha podido acceder al recinto trata de atropellar con su coche. Los aspirantes a Policía Local tenían que responder, entre otras, a esta pregunta: «Actuación respecto al servicio de admisión y vigilancia. Infracciones que observe». La responsable de la Junta fue quien elaboró la plantilla de respuesta de esa cuestión. Y asegura que lo hizo recogiendo dichas infracciones de distintas normas. Es decir, la contestación correcta no aparece tal cual en ningún manual. Sin embargo, los opositores investigados contestan con exactitud.

Los investigadores también certificaron después, peritando los exámenes, que había ocurrido lo mismo en la segunda de las oposiciones, celebradas ese mismo año. De las 473 personas que se presentaron, 103 pasaron las pruebas, 56 en la primera convocatoria y 47 en la segunda. Pero 36, según el criterio del juez, lo hicieron gracias a que tenían la plantilla de los casos prácticos y la memorizaron. También hay casos de personas que accedieron a dicha plantilla, pero no lograron plaza porque no superaron las pruebas físicas. El sumario, en este sentido, es muy ilustrativo. Los que supuestamente hicieron trampas tienen vinculaciones familiares directas con el cuerpo policial. Y sus exámenes son demasiado llamativos. El que se reproduce en esta información es uno de los más claros. Corresponde a un supuesto familiar de un miembro del tribunal actualmente imputado por prevaricación y revelación de secreto y en él se responde a un caso práctico que plantea un accidente entre un autotaxi y un camión cisterna con sustancias contaminantes en la glorieta del puente del Alamillo. Las preguntas son de este tipo: medidas prioritarias a adoptar respecto al autotaxi; medidas de seguridad a adoptar respecto al camión cisterna; regulación y ordenación del tráfico a la llegada al lugar del accidente... Para responder hay que conocer todas las normativas y aplicar la parte de cada una que sea necesaria. Pero las respuestas vuelven a coincidir otra vez con las de la plantilla tanto en la redacción como en el orden de las ideas. Lo que plantea el instructor es cómo ante una situación a la que cada cual puede responder con su propia oratoria y en el orden que le plazca, todos usan prácticamente las mismas palabras y con la misma estructura.

Pero en el caso señalado hay además un error letal. En la plantilla, cuando se pregunta la «documentación necesaria de ambos vehículos», el corrector incluye por equivocación «calzos para vehículos y extintores», que aunque son obligatorios, no son «documentación». Sin embargo, el opositor también lo mete en su respuesta.

No es la única modalidad «sospechosa». A los investigadores también llama la atención el caso del hijo de un responsable sindical al que se le puso un ocho en primera instancia pero luego se le tachó la nota para bajársela a un seis. Suficiente de todos modos para entrar. En este examen hay curiosidades como la contestación que el opositor da a la pregunta «documentación necesaria de los conductores». «Permiso de conducir necesario», responde para el caso del autotaxi y «permiso de conducir correspondiente» para el del camión. Pero la contestación que más alertó a los investigadores es la que da a la pregunta «medidas prioritarias a adoptar respecto al vehículo autotaxi». Nada de acciones técnicas concretas. «La principal función policial es la de velar por la salud e integridad física tanto de los implicados como del resto de ciudadanos, haciendo especial hincapié en el conductor del vehículo autotaxi, tomando todas las medidas oportunas para ello pero sin realizar alguna acción que luego pueda ser realizada por otros servicios de emergencia y que empeore el estado de éste». De media, los opositores que pasan estas pruebas suelen necesitar cinco años de estudio para conseguirlo.

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