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El día que Pablo Iglesias fue «okupa» en la Corrala Utopía

El líder de Podemos se reconocía apenas un mes antes de fundar su partido como un «marxista» con historial en movimientos de okupación

Imagen del líder de Podemos, Pablo Iglesias (segundo derecha), durante su asistencia en Sevilla a un acto que sirvió para financiar a los okupas de la Corrala Utopía
Imagen del líder de Podemos, Pablo Iglesias (segundo derecha), durante su asistencia en Sevilla a un acto que sirvió para financiar a los okupas de la Corrala Utopía - ABC

El discurso moderado del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y sus recientes guiños a la socialdemocracia se antojan un mero disfraz para quien hace apenas un año defendía la okupación de viviendas y se reconocía como un «marxista» que había militado en las Juventudes Comunistas. Lo hacía durante el discurso que ofreció en un acto celebrado en Sevilla hace apenas un año, el pasado 7 de diciembre de 2013, y que servía para financiar económicamente a los okupas de la Corrala Utopía.

El Corrala Rock, que es como se llamó este «festival solidario», se celebró en los bajos del puente del Alamillo de Sevilla. El acceso al evento tenía un «precio solidario» de entre 6 y 8 euros y además de un concierto de grupos como Boikot o Porretas ofrecía la posibilidad de asistir a la mesa de debate «La ruptura del pacto constitucional: ellos rompen, nosotros respondemos». Los interventores en dicho debate eran la portavoz de la Plataforma Antidesahucios, Ada Colau; el dirigente del SAT, Diego Cañamero, la histórica dirigente del PCE, Nines Maestro y el profesor de Ciencias Políticas y presentador del programa La Tuerka, Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias y el «glamour de la izquierda radical»

Durante su intervención, el ahora secretario general de Podemos apenas versó sobre la Constitución y se centró en hablar de sí mismo y en anticipar, apenas semanas antes de fundar su partido, en la necesidad de articular una herramienta política que agrupara a la izquierda radical.

Iglesias, a sus 35 años, reconocía haber «estado en las Juventudes Comunistas cuando era pequeñito» y se autopresentaba como «el que tiene que buscarse la vida para poder financiar la Tuerka y darle caña a los fachas en la tele». Sin embargo, Iglesias admitía en su charla en Sevilla que ello «le daba un poco de miedo» porque su rol como «famoso y referente» mediático le situaba dentro de un «glamour de la izquierda radical y de los movimientos sociales» que le disgustaba.

Este mal sabor lo justificaba Iglesias en el hecho de que «la gente se quiere hacer fotos conmigo y no puedes ponerte en plan imbécil diciendo que los marxistas no nos hacemos fotos porque hemos leído los “Grundrisse”. Por eso te haces la foto y piensas, esto debería servir para algo...». Estas palabras de Pablo Iglesias quizá aludían a una experiencia personal que el líder de Podemos vivió ese mismo día, cuando un grupo de seis jóvenes asistentes al acto se retrató con él, puño en alto, en un gesto acuñado por el ideario radical de izquierdas, desde el anarquismo a los movimientos proetarras.

Iglesias, votante de Izquierda Unida

Durante su elocución, que puede verse íntegra al final de este texto, el líder de Podemos también lamentaba que no se hubiera invitado a defender a la Corrala Utopía a dirigentes de Izquierda Unida como Cayo Lara, Diego Valderas o José Luis Centella. Sobre todo valorando que «muchos de los que estáis aquí les habéis votado; yo les he votado», afirmaba Iglesias para seguidamente apuntar a la presencia en el acto de gente que «participa en proceso internos de responsabilidad» dentro de la coalición de izquierdas. Quizá no lo sabía Iglesias, pero con ese testimonio verbalizaba algo que ABC venía denunciando desde hacía meses: que la Corrala Utopía y el resto de okupaciones que la secundaron estaban dirigidas políticamente por Izquierda Unida.

«Hasta las narices de ser la izquierda guay»

En su discurso, Iglesias apuntaba estar «hasta las narices» de que haya dos izquierdas: la izquierda «responsable» que está presente en el aparato del Estado y esa otra «izquierda guay que es con la que quieren hacerse las fotos y tienen un discurso más duro». Esta última, más próxima a movimientos antisistemas como el de okupación, estaría representada por quienes –como admite Iglesias en el vídeo– «sabemos que es lo que te echen de un centro social y tener que negociar con la Policía para poder volver y recoger las mochilas». El contrapunto a este perfil de izquierda radical con que Iglesias se identificaba es el de la gente de «las corbatas»: los dirigentes políticos que son quienes «al final hacen las leyes de vivienda».

En el caso de la Corrala Utopía, esta apreciación de Pablo Iglesias quedaría demostrada pocas semanas después cuando la consejería de Fomento controlada por Izquierda Unida decidió enfrentarse al Ayuntamiento de Sevilla gobernado por el PP y a sus propios socios de gobierno socialistas en la Junta de Andalucía para dar pisos a los okupas de la Corrala después del desalojo de las viviendas ordenado judicialmente por presunta usurpación.

Sobre la organización política de la extrema izquierda

Ya en diciembre de 2013, meses antes de fundar Podemos, Iglesias consideraba necesaria la instrumentación política del discurso y el simbolismo de la izquierda radical. Aunque ello supusiera caer en la contradicción de «dejar de ser la izquierda alternativa; la que está a la izquierda, de la izquierda, de la izquierda para pasar a utilizar todos los instrumentos que tengamos, como el que tenemos ahora de cierta presencia pública, para ponerlos a operar y jugar políticamente». Y todo ello con el objetivo, tal y como concluía Iglesias su discurso, de «enseñarle los dientes al enemigo y hacer que sientan, otra vez, un poquito de miedo».

Estas fueron las palabras de Iglesias durante el acto para financiar a la Corrala Utopía:

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