Integración Laboral

Empresas buscan a personas autistas y con síndrome de Asperger para darles empleo

Valoran sus capacidades especiales en informática

Emilio, un joven sevillano con autismo que ya ha trabajado en un centro comercial
Emilio, un joven sevillano con autismo que ya ha trabajado en un centro comercial - Raúl doblado
amalia F. Lérida - abcdesevilla - Sevilla - Actualizado: Guardado en: Sevilla

La memoria de las personas autistas, su capacidad de concentración, su honestidad, la pasión por los detalles y su baja tolerancia al error son valorados por las empresas del sector de la informática, cada día más al alza.

Porque todos tenemos dones, capacidades y habilidades estemos sanos, enfermos o con algún tipo de trastorno, y las personas con autismo, también. Tanto, que las empresas están demandando cierto tipo de perfil por el talento especial que tienen para muchos trabajos.

En Sevilla hay una que necesita a diez autistas adultos de alto funcionamiento o síndrome de Asperger y por eso el viernes y el sábado ha estado en la ciudad José Segundo, director de Formación de Specialisterne, que es la compañía que se encarga de poner en contacto a las empresas con sus futuros trabajadores ya que se dedica a dar formación y empleo. El primer día estuvo en Gines para presentarse a los potenciales interesados, y ayer en Sevilla, en la sede de la Fundación Valentín de Madariaga.

Al acto acudieron decenas de autistas y sus familias y uno de los primeros en llegar desde Alcalá de Guadaíra fue Emilio, de 20 años de edad con su abuela María del Carmen, su abuelo Felipe y su hermano Alejandro porque está muy interesado en trabajar en este sector de la informática al que se dedica Specialisterne.

«Ya estuvo en Carrefour trabajando una vez — dice su abuela— y después, al poco tiempo, lo llamaron, de nuevo, y ahora está muy ilusionado con esta charla a ver si encuentra otro empleo».

Emilio dice que él está dispuesto a aprender lo que le manden porque le encanta las tareas en las que tengan que concentrarse «porque yo como esté concentrado en algo no me distraigo con nada», asevera el muchacho.

Precisamente esa es una de las cualidades de estas personas que valoran las empresas del sector de la informática. José Segundo explica que lo mismo que los autistas tienen una alteración en la comunicación, no poseen inteligencia emocional ni saben trabajar en equipo pueden estar orgullosos de otras habilidades que muchas veces están por encima de la media: la memoria, la concentración cuando hacen tareas repetitivas, la honestidad, la pasión por el detalle o la muy baja tolerancia al error.

«Sobre todo —sigue— para el Testing Software, es decir, para probar cualquier dispositivo de software. Por otra parte, son habilidosos para la documentación, la digitalización o el manejo de grandes volúmenes de datos. Nosotros en la formación le ponemos un tutor que está con ellos para conseguir que se impliquen en un entorno ordinario y les enseña objetivos sociolaborales como la higiene, el cumplimiento de los horarios, cómo tienen que dirigirse a sus superiores y cómo gestionar el estrés».

Segundo recalca que en Barcelona tienen a 12 personas trabajando, tres de ellas llevan más de un año, y que sus clientes cada día demandan más este tipo de perfil.

Rosa Álvarez Pérez, psicóloga de la Federación Autismo Andalucía, apunta que trabajar es una de las metas que persiguen estas personas y su mejor terapia y hace un llamamiento a las empresas para que las valoren.

El autismo es un trastorno genético y su prevalencia es de una persona por cada 150. La incidencia va en aumento no se sabe si por el avance de las técnicas diagnósticas o por qué, pero crece.

La primera señal de alarma: el retraso en el lenguaje.

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