agresiones a médicos en Sevilla

«Recibo patadas, me doy de baja y el SAS me quita del sueldo 1.400 euros»

Los facultativos piden que se eliminen los descuentos y que, por el contrario, sean indemnizados

Una de las manifestaciones del Colegio de Médicos de Sevilla contra las agresiones
Una de las manifestaciones del Colegio de Médicos de Sevilla contra las agresiones - Vanessa Gómez
amalia F.Lérida - abcdesevilla - Sevilla - Actualizado: Guardado en: Sevilla

Además de ser agredidos en sus puestos de trabajo por enfermos y familiares, una vez que se dan de baja los médicos no cobran a final de mes el salario íntegro porque el SAS considera lo que le ha sucedido una enfermedad común y no un accidente laboral.

Así, hay casos en los que les quitan en un mes hasta 700 euros, cantidad que varía proporcionalmente según los días en que esté de baja. El responsable de la dirección general de Defensa Jurídica del Médico, del Colegio de Médicos de Sevilla, José Manuel García Lezcano, afirma que esta reducción en la nómina es «vergonzosa, injusta e indebida» y añade que no sólo debería cobrar su sueldo entero una vez que ha sido víctima de una agresión sino además, un seguro de responsabilidad civil que «tendría que indemnizar al agredido por el daño causado, del mismo modo que indemnizaría a cualquiera si se cae por la escalera, saltando la banda antideslizante, por estar el suelo mojado, o si le cae un ladrillo en la cabeza».

«Te dan puñetazos, te asustan, te hieren, te quitan los complementos, gran parte del sueldo y encima me tengo que ir a los tribunales a reclamar al SAS las cantidades que me deben. Esas son las consecuencias que sufren los médicos tras una agresión en su puesto de trabajo al cual, además, tienen que volver, de nuevo... al escenario de los hechos».

Es el relato de M.L. un médico de Familia y Antropólogo que ha sido víctima de una agresión en un centro de salud de Sevilla tras la cual estuvo un mes y medio de baja . Ahora espera juicio porque tuvo que ponerle al SAS un contencioso-administrativo para reclamarle los cerca de 1.400 euros que cobró de menos de su sueldo estando de baja. Pero además, tuvo que afrontar, de nuevo, la vivencia al regresar a su puesto —«porque estas cosas es mejor hacerle frente cuanto antes»— en el que estaba un día y, de pronto, «sin comerlo ni beberlo y sin tensión previa alguna me ví envuelto en una agresión».

Estaba en las urgencias de un centro de salud de Sevilla y fue a tomar café. Cuando regresó encontró a un grupo de personas de El Vacie que ya habían amenazado con lo peor que podía pasarles a las dos enfermeras y a la médica si no curaba al enfermo.

Cuando entró en la sala, «me insultaron y luego empezaron a pegarme patadas y puñetazos en los ojos «y todo ello sin mediar yo palabra alguna con ellos». Luego comenzaron a tirar ordenadores y a romper todo lo que había a la vista «en un momento en el que no había seguridad alguna en el centro de salud». Por su experiencia en el SAS, afirma que hay muchos casos que no se denuncian «porque el personal no es fijo, tiene contrato en precario y le da miedo y porque además, no sabe si luego tiene que volver a enfrentarse con su agresor, de nuevo, ya que la mayoría de los centros no tiene seguridad».

Explica que los agresores, ya sean enfermos o sus familiares terminan mostrándose violentos porque sienten que se tarda mucho en atenderlos o porque no están conforme con el juicio clínico del facultativo y lo que le prescribe.

No pasa por alto también la masificación que hay en los servicios de urgencias hospitalarios y extrahospitalarios y que en estas escenas siempre hay pacientes en las salas de espera que también sufren y que «salen corriendo despavoridos».

El aumento de los recortes del SAS, la presión asistencial y la falta de medios humanos y materiales son directamente proporcional a la violencia que se genera en los centros salud, hospitales y hasta en los domicilios, cuando las ambulancias llegan tarde, muchas veces hasta con diez horas de retraso. Las agresiones que sufren los médicos y todo el personal sanitario por parte de pacientes y familiares está subiendo en los últimos años. Reclaman vigilancia en los centros y una reforma del Código Penal que los consideren autoridad.

La conflictividad es frecuente es los puntos de urgencias y también en los ambulatorios de Amate, El Greco y Alcosa.

García Lezcano expone que, según la asesoría jurídica del Colegio de Médicos, el personal estatutario en situación de incapacidad temporal tiene derecho a un complemento consistente en la diferencia entre las prestaciones económicas que reciba del régimen de Seguridad Social a que estuviera acogido, y las retribuciones que viniera percibiendo en el mes anterior al de causarse la incapacidad.

Esta norma se ve mediatizada por unas reglas contenidas en el art. 14.1 de la Ley núm. 3/12 de 21 de septiembre, de Ordenación, de Medidas Fiscales, Administrativa y Laborales y en materia de Hacienda Pública para el equilibrio económico-financiero de la Junta de Andalucía, publicada en BOE de 1 de octubre de 2012.

Estas reglas confirman que en caso de agresiones que generen bajas por accidente de trabajo, se han de cobrar los mismos haberes que percibía antes de la incapacidad temporal, sin merma retributiva de ninguna índole.

Así, la regla primera indica que se abonará el 100% del complemento por incapacidad temporal en los supuestos en la que la incapacidad temporal se origina, como en este caso, por contingencias profesionales.

A su vez, la regla cuarta indica que durante el periodo en que el personal se halla en incapacidad temporal por contingencias comunes no se abonará complemento alguno para garantizar retribuciones de carácter variable, ni aquellas otras cuya percepción esté condicionada por la efectiva prestación del servicio.

«Obsérvese —dice — como dice solo para las incapacidades temporales derivadas de enfermedad común. No nombran para nada las que derivan de accidente de trabajo. Por tanto, el SAS ha malinterpretadoestas normas y ha lugar al pago. No proceden los descuentos que efectúan.Teniendo en cuenta por tanto estas dos reglas, y el hecho de que la incapacidad temporal deriva de contingencia no común sino profesional, no puede ser descontada ningún tipo de cantidad, ni fija ni variable».

Para este representante del Colegio de Médicos de Sevilla lo «más lamentable de todo, es que para poder cobrar lo que legalmente te pertenece, después de haber sido vapuleado física, o psicológicamente, o de ambas maneras, solo y exclusivamente por estar en tu puesto de trabajo atendiendo enfermos, se tenga que recurrir una y otra vez a los tribunales, enlenteciendo y saturando la justicia y haciendo que el agredido cobre cuando Dios quiera».

Relata que en cierta ocasión un «carguito» del SAS me dijo que las huelgas eran un chollo para la empresa porque, durante ese tiempo, no pagan al huelguista, se produce un menor gasto asistencial y se ahorran medicamentos. Me pregunto yo si también habrá en el SAS quien piense que las agresiones al personal puedan ser un chollo por lo que de ahorro pueda suponer».

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