Carmen Castreño será la principal concejal del PSOE en el gobierno de Juan Espadas
Carmen Castreño será la principal concejal del PSOE en el gobierno de Juan Espadas - jesús spínola

Carmen Castreño: la concejal estrella de Espadas, una química vallisoletana que llegó de Ceuta

Castreño repite en Sevilla la experiencia que ya tuvo en la ciudad autónoma, donde fue concejal socialista y presidenta del Puerto

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La discreción es su principal virtud. Es una mujer tranquila, quizás marcada por su origen castellano, que ha pasado por distintas administraciones sin llamar la atención en ninguna. María del Carmen Clarisa Castreño Lucas, la concejal que dirigirá casi la mitad del Ayuntamiento de Juan Espadas, es tan silenciosa que apenas da que hablar. Nació en Nava del Rey, provincia de Valladolid, pero realizó sus estudios universitarios en Córdoba. Allí se licenció en Química y, al terminar la carrera, se desplazó hasta Ceuta para impartir clases en el centro asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia entre 1981 y 1983. Sus flirteos con la política comenzaron en su época de estudiante, pero en la Ciudad Autónoma decidió dar un paso al frente en su compromiso socialista y se alistó en el partido del puño y la rosa. Su primera experiencia, sin embargo, fue complicada. Dos escisiones en el partido acabaron situando a Castreño como cabeza de lista del PSOE por Ceuta en las municipales de 1991 y apenas logró tres concejales. Su hasta entonces compañero de filas, Francisco Fráiz, se alzó con la alcaldía a través del partido independiente Progreso y Futuro de Ceuta.

Castreño logró gobernar en aquel Ayuntamiento con 25 concejales y seis fuerzas políticas gracias a un pacto con su excompañero Fráiz, cuyo partido logró once sillas, y con Ceuta Unida, que tenía dos ediles. Pero su aportación fue simplemente testimonial y a partir del siguiente mandato se hizo con el poder el PP tras una moción de censura al PFC, que había vuelto a revalidar el tripartito pero con sólo trece concejales. Los populares fueron la fuerza más votada y acabaron haciéndose con la Alcaldía sólo unos meses después. No obstante, el PSOE le agradeció su dedicación a Castreño designándola presidenta del Puerto ceutí nada más finalizar la legislatura. Su paso por esta institución apenas duró un año y medio, ya que en julio de 1996 Castreño decidió regresar a Córdoba para trabajar en la Universidad como jefa de División de Organización y Relaciones Externas. Allí se mantuvo hasta 2002, fecha en la que la Junta de Andalucía la nombró consejera de la Autoridad Portuaria de Sevilla. Su encomienda en este destino fue la de relaciones institucionales y con los medios de comunicación hasta que en marzo de 2014 dimitió como presidente, tras 16 años, Manuel Fernández. La presidenta Susana Díaz decidió sustituirlo ascendiendo a Castreño, que ha trabajado algo más de un año como máxima representante del Puerto de Sevilla con los objetivos principales de llevar a cabo el dragado de profundización del Guadalquivir y reactivar la actividad portuaria con iniciativas como Sevilla Park.

Su perfil discreto fue su gran punto a favor cuando el PSOE se sentó a confeccionar su lista para la Alcaldía de Sevilla. Su «fichaje» se vendió con boato, pero Castreño estaba haciendo exactamente el mismo camino que ya recorrió en Ceuta, aunque en sentido contrario. Allí pasó de la concejalía socialista al Puerto. Aquí llega al Ayuntamiento desde el Puerto. Y Juan Espadas le confía nada menos que ocho responsabilidades: la primera Tenencia de Alcaldía, Economía, Comercio, Relaciones Institucionales, la presidencia del Pleno, la de la Junta de Portavoces, la de las empresas municipales y el distrito Triana-Los Remedios, al que tendrá que anexionar el de La Cartuja promoviendo una modificación urbanística. Además de la gestión municipal, Castreño será la encargada de negociar con los otros cuatro partidos que conforman la corporación municipal, sobre todo con los dos que le han proporcionado la investidura a Espadas, IU y Participa Sevilla. Esa experiencia ya la tiene, porque en Ceuta vivió la misma situación, aunque allí acabó imponiéndose la fuerza más votada, que también era el PP, apenas unos meses después de las elecciones de 1995. Le hará falta, por tanto, exactamente aquello en lo que es licenciada universitaria: química. Mucha química.