Varios ciclistas por una zona peatonal
Varios ciclistas por una zona peatonal - JUAN FLORES
TRANSPOrTES

Último aviso para ciclistas a contramano en Sevilla: se avecinan nuevas multas

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El espectacular aumento del número de ciclistas en Sevilla durante los últimos años, merced a la puesta en marcha de carriles bici, ha generado no sólo nuevos hábitos de transporte sino también algunos problemas de convivencia entre ciclistas y peatones por el uso de los espacios compartidos, sobre todo las calles peatonales del casco histórico. Porque quienes utilizan la bicicleta no sólo lo hacen por los carriles habilitados para ello, como es notorio y queda comprobado con un simple paseo.

No se trata de si está permitido o no circular en bici por zonas específicas, pues el acceso está restringido únicamente en una pequeña parte del casco antiguo, sino de algunas actitudes incívicas y hasta peligrosas que han generado la queja de viandantes. Como ocurre con otros vehículos, en la circulación en bicicleta no se respetan siempre las normas. De hecho, la propia Policía Local tiene ya instrucciones para comenzar a vigilar de manera más estricta y también a sancionar «de verdad» la vulneración de las normas.

Existe una especie de acuerdo tácito del propio cuerpo —no una norma escrita en ninguna parte— para intensificar la campaña de concienciación hasta que comience el plan de tráfico de Navidad, a partir del cual se empezará a multar ya sin rodeos. Los agentes han tomado la iniciativa ante la falta de acción del Ayuntamiento, al que han solicitado que realice folletos informativos para los ciclistas. De momento, agua. Así, los propios policías están realizando una labor de concienciación con recomendaciones y recordatorio de las normas para evitar accidentes e infracciones que conllevan una sanción económica. Porque, pese a no estar obligado a tener permiso alguno ni tan siquiera a tener conocimientos de tráfico o seguridad vial, el ciclista está sujeto a unas normas, cuyo desconocimiento no exime de su cumplimiento, como es evidente.

Los ciclistas deben...

De una parte, los agentes recuerdan que quienes conducen una bici deben respetar todas la señales (verticales, horizontales y semáforos) y, por supuesto, las indicaciones de los policías que regulan el tráfico. Obvio, pero no se hace tanto como se debería. Además, sólo pueden transportarse niños de hasta siete años (siempre que el conductor sea mayor de edad) en asiento homologado y con casco. Todos los menores de 16 años, sean conductores u ocupantes, deben llevar el casco protector.

Muy importante resulta, por los problemas que han surgido en este apartado, respetar la prioridad del paso de peatones por aceras, zonas peatonales, pasos de cebra y carriles compartidos. Además, el ciclista debe circular por el carril bici cuando éste exista y por la calzada cuando no sea posible por acera o zona peatonal. No hay que olvidar que se deben estacionar las bicicletas en los lugares establecidos a tal efecto. En caso de no haber o estar ocupados, podrán amarrarse al mobiliario urbano siempre que no obstaculice el tránsito peatonal ni la circulación de vehículos. No podrán amarrarse a los árboles.

Los ciclistas no pueden...

Por supuesto, circulando en bicicleta no se pueden rebasar los semáforos en rojo o desobedecer las señales de tráfico generales, las que afectan a todo el tráfico, independientemente de las específicas para bicis. Tampoco es posible circular por la calzada en sentido contrario al de la circulación o por aceras o zonas peatonales de menos de cinco metros de ancho. O por pasos de peatones que no estén anexos a un carril bici, ya que éstos son de tránsito exclusivo para quienes van a pie. Y un clásico: está prohibido mientras se conduce usar el teléfono móvil o también cascos auriculares conectados a reproductores, algo que cada vez ocurre con mayor frecuencia. Conviene recordar que no se puede circular en bicicleta tras haber consumido alcohol o drogas y superar las tasas establecidas, al igual que en cualquier otro vehículo.

Los ciclistas no pueden...

Sí está permitido circular por zonas peatonales y aceras de más de cinco metros de ancho siempre que se mantenga una velocidad moderada y adecuada a la densidad peatonal de la zona en concreto de la ciudad. En la calle San Fernando o en la Plaza Nueva, por ejemplo, no se pueden superar los 10 kilómetros por hora circulando en bicicleta (en la primera de las vías está incluso indicado con señales verticales). Podrán hacerlo en esos espacios, además, si se respeta en todo momento la prioridad peatonal y, por otro lado, manteniendo una distancia de al menos 1,80 metros con respecto a la fachada de los edificios.

Por otra parte, sólo se permitirá la circulación de bicicletas por ese espacio mientras no se realicen «maniobras negligentes», teniendo en cuenta, además, que en caso de aglomeración de personas el ciclista deberá descender de la bicicleta. En este último apartado, por tanto, quedan algunas disposiciones abiertas al criterio del agente, que deberá decidir qué es una «maniobra negligente» o cuándo se puede hablar de «aglomeración de personas». Dictará el sentido común, en cualquier caso, especialmente en el entorno más monumental de la ciudad, que suele presentar una afluencia de peatones muy elevada.