Eduardo Dávila Miura, dando sus primeros capotazos en Zahariche
Eduardo Dávila Miura, dando sus primeros capotazos en Zahariche - ABC
VACACIONES INOLVIDABLES

Veranos en Zahariche que vieron crecer a Dávila Miura

El diestro pasaba el mes de julio en la finca familiar, donde se puso por primera vez delante de una becerra a los ocho años

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Para Eduardo Dávila Miura los veranos se dividían entre el campo y la playa. El mes de Julio lo pasaba en Zahariche, la finca familiar y casa de la ganadería de toros Miura. En agosto desembarcaba con su familia en el Puerto de Santa María, concretamente en Vistahermosa.

Fue durante sus vacaciones en Zahariche cuando apareció el gusanillo del toreo en su vida. La primera vez que cogió un capote y se puso delante de una becerra fue en el verano de 1981, cuando contaba con apenas siete años. Eduardo aún recuerda la sensación que tuvo en ese momento que fue lo que le llevó a dedicarse a la tauromaquia en el futuro. Tampoco olvida como disfrutaba viendo los encierros y el embarco de los toros para la corrida de San Fermín en Pamplona. Piensa que estos momentos son algunas de las razones por las que siempre ha sido muy significativo para él torear en Pamplona. En 1996, siendo aún novillero, toreó por primera vez en la capital navarra. Desde entonces, considera que junto a Sevilla, Gijón y Bilbao, Pamplona es una de las plazas que más le ha marcado durante su carrera.

En agosto, al Puerto de Santa María

En el mes de agosto, toda la familia se trasladaba a la costa, a una casa que sus padres alquilaban en Vistahermosa, en el Puerto de Santa María. Cada año él y sus tres hermanos vivían la llegada a la playa con la curiosidad de descubrir cómo sería la casa que sus padres habían escogido para esas vacaciones. Siempre pedían que alquilasen una casa con piscina, a lo que sus padres respondían que «para eso ya tenéis la playa». De Vistahermosa recuerda pasar el tiempo con los amigos y la liga de futbito, «lo de siempre».

Cuando comenzó a torear los veraneos de Eduardo cambiaron. Sobre todo en el mes de agosto ya que en esa epoca «se torea y se viaja mucho».

Ahora que ya está retirado ha vuelto a sus orígenes y vuelve a pasar parte del verano en el campo. En agosto regresará a Vistahermosa, con su mujer y sus hijos, y se repite la historia de los nervios por la casa que se alquila, pero esta vez son sus hijos quienes preguntan si tiene piscina o cómo es el jardín. Este verano cambia la liga de futbito de su infancia por un curso para aficionados a los toros que impartirá a través del Club de Aficionados Prácticos los días 7, 8 y 9 de agosto en la Plaza de Toros del Puerto de Santa María.