PROFESOR DE INSTITUTO Y MÚSICO

Alberto Royo: «La escuela no está para hacer felices a los niños, sino para formalos»

El escritor presenta en Sevilla su libro «Contra la nueva educación»

Alberto Royo
Alberto Royo - JESÚS SPÍNOLA

Alberto Royo (Zaragoza, 1973), titulado superior en guitarra clásica y con varios premios en certámenes internacionales, se define como «un músico que además enseña», ya que compagina la docencia con actuaciones como guitarrista. Licenciado en Historia y Ciencias de la Música, ha impartido clase en escuelas de música, conservatorios y desde 2002 en un Instituto de Educación Secundaria de Pamplona. «No llegué a la enseñanza de forma vocacional pero descubrí que me gustaba mucho», admite Royo, que este fin de semana ha estado en Sevilla para participar en el IES San Isidoro en una conferencia sobre «Educar o enseñar», así como para presentar en una librería sevillana su libro «Contra la nueva educación».

-¿Qué lleva a un profesor de Música como usted a escribir un libro en contra de la nueva educación?

-Lo que he hecho en el libro es poner por escrito todo lo que pensaba sobre la educación en España, mis experiencias en clase... Yo tengo una idea sobre la educación que no es la hegemónica, no es la más popular y apenas aparece en los medios de comunicación. En materia de educación hoy se habla de empatía, felicidad, bilingüismo, emprendimiento, nuevas tecnologías... y se han dejado atrás conceptos como la disciplina, el esfuerzo, la atención... que son ideas que no pueden estar obsoletas porque son atemporales. El problema es que en los medios de comunicación hablan sobre educación muchos expertos que no son docentes. Las ideas de mi libro las comparten muchos profesores de a pie, aunque no sean compartidas por políticos o expertos.

-¿Qué le parecen los nuevos métodos de enseñanza alternativos, como Kumon, Montessori, Waldorf, Doman..?

-Son sistemas alternativos pero no nuevos. De hecho, son bastantes antiguos. Los métodos no son buenos ni malos, dependen del profesor, del tipo de alumnos, del contexto. Lo importante es que cada profesor elija el método que logre que sus alumnos aprendan. Yo soy de los que pienso que no se puede imponer una única metodología educativa. Es imposible que todos los profesores coincidan porque cada maestrillo tiene su librillo, su manera de enseñar. No hay profesores innovadores y tradicionales. Hay profesores buenos y profesores malos, como en cualquier oficio. No se trata de imponer una metodología y exigir al profesor que sea innovador. Pues bien, hay profesores innovadores muy malos y profesores tradicionales muy buenos, y al contrario también. Lo que hay que pedir al profesor es que sea un erudito en su materia porque cuanto más conocimiento tenga, mejor enseñará; y después es importante que el profesor ame y se apasione con su asignatura porque si no es muy difícil contagiar entusiasmo.

-¿Cuál es para usted el país con un mejor sistema educativo?

-Es difícil de saber porque Finlandia ha sido siempre el paraíso y, sin embargo, va cada vez a peor. Ahora están en agua sistemas educativos de países orientales, donde por razones sociales tienen una manera diferente de concebir el trabajo y el esfuerzo individual. También hay que tener en cuenta que en España hay diferencias importantes. Por ejemplo, Soria tiene un nivel educativo alto en comparación con el resto del país.

-¿Es una cuestión de inversión en educación?

-La financiación es importante pero no es lo fundamental. Un sistema educativo que no esté bien concebido no pasará de malo a bueno o de mediocre a excelente porque le metas más dinero.

-¿Los nuevos métodos pedagógicos están relegando el conocimiento y la cultura?

-Hay que apartar aquellas novedades pedagógicas y metodológicas que son más bien excentricidades. Las metodologías hay que contrastarlas en clase, desterrar lo que no funciona y reforzar lo que marcha bien. Hay apuestas arriesgadas, como el coaching educativo, que es una especie de entrenamiento personal que en el fondo lo que hace es evitar que el alumno afronte los obstáculos. Muchas veces se dice de que la educación no puede ser una carrera de obstáculos y yo creo que sí tiene que serlo porque la vida es una carrera de obstáculos y qué mejor que se entrenen en la escuela. Hoy los críos no saben gestionar el fracaso y fracasos habrá porque son inevitables. El objeto de la escuela no debe ser que los alumnos sean felices, sino que se formen. Y eso es compatible con que ese aprendizaje les pueda dar un disfrute que no va a ser inmediato ni accesible a la primera. Todas esas corrientes que hablan de la felicidad terminan vendiendo que todo ha de ser lúdico y placentero, cuando el conocimiento es placentero pero no de inmediato. Lo valioso del conocimiento es que no es accesible a la primera, que cuesta un esfuerzo, que hay que salvar obstáculos para acceder a él.

-¿Qué ha sido peor: La Logse o los nuevos métodos educativos?

-Desde luego, la Logse fue un punto de inflexión porque rebajó los contenidos y las exigencias de una manera bárbara pensando que todos podrían llegar a un punto, cuando de lo que se trata es que todos puedan llegar lo más lejos que su capacidad y esfuerzo le permiten. Un sistema educativo tiene que ser exigente por definición porque la vida es exigencia.

-¿Apoya la promoción automática de estudiantes con suspensos?

-Yo diría que la promoción automática ha sido uno de los errores más graves que se han cometido en el sistema educativo español. Se pensó que con ella los alumnos iban a estar más cómodos pero al final el problema que tiene un alumno con un montón de suspensos es que está absolutamente desorientado y no sólo él no progresará, sino que impedirá que lo hagan otros alumnos.

-¿Debería anularse los aprobados de despacho?

-Claro porque eso supone en el fondo una falta de respeto a la autoridad profesional del profesor. Andalucía es pionera en los aprobados de despacho. Los profesores sienten la presión de aprobar a ciertos alumnos. ¡Pero si hay padres que reclaman cuando sus hijos han sacado un 1 en un examen! Con un 4,5 podemos entrar a discutir, pero con un 1...

-Richard Gerver, autor de «Crear hoy la escuela del mañana», defiende un cambio en el método de enseñanza para preparar a los niños para los retos del futuro. ¿Está de acuerdo con él?

-Es que no entiendo eso de los retos de hoy y del mañana. Siempre escuchamos que los tiempos son cambiantes y si son tan cambiantes necesitamos saberes permanentes

-Gerver piensa que los deberes son una pérdida de tiempo y hace más daño que bien.

-No tiene sentido decir eso. Lo que hace daño son unos deberes mal planteados y excesivos. Los deberes son buenos cuando son un refuerzo de lo que se ha visto en clase. También sucede que hay padres que se quejan de los deberes pero es que sus hijos están apuntados a treinta extraescolares y no tienen tiempo para los deberes.

-Hay quien plantea otro método para medir los conocimientos diferente a los exámenes

-Eso ya se hace porque el profesor hace una evaluación continua. El examen no es todo pero sí es una herramienta porque el profesor tiene que saber de alguna manera si él está acertando con la estrategia didáctica y si sus alumnos le están comprendiendo. No encuentro sentido eliminar los exámenes porque son buenos para los alumnos y los profesores.

-¿Sin esfuerzo, disciplina y constancia es posible adquirir conocimientos?

-Mi experiencia me dice que no, salvo que seas un genio. Hay quien dice que todos los alumnos tienen el potencial de ser genios pero decir eso es una estafa. Todos los alumnos no tienen talento porque éste no se reparte un día de forma equitativa. De lo que se trata es de que los alumnos desarrollen al máximo sus capacidades, sabiendo que todos podrán llegar al mismo punto

-¿Están perdiendo capacidad de memorizar los niños?

-Claro. Hoy en día se sigue diciendo que se memoriza en exceso en la escuela cuando es falso. Y ya se sabe que si no se ejercita la memoria se pierde. Y sin embargo estamos muy concienciados con la enfermedad del Alzheimer, lo cual es una contradicción. Por otra parte, se puede memorizar entendiendo lo que se memoriza

-Muchos niños perciben el colegio como una cárcel. ¿Ha sido así siempre?

-Eso ha sido siempre así. ¿Le gustaba a usted ir al colegio? Si le gustaba era excepcional. Los niños van descontentos al colegio, pero eso ha sido siempre así y seguirá así porque prefieren estar jugando. Aunque le pongamos un ambiente chill out en el colegio siempre van a preferir no ir si le das la opción de no ir.

-Ahora se imponen las tabletas. El conocimiento virtual... y el profesor parece cada vez más arrinconado.

-Cada vez hay más expertos que están alertando del uso temprano de este tipo de tecnología en niños pequeños porque después tienen un problema grande para mantener la atención por un exceso de estímulos. Además, detrás de eso hay también un tema económico, de fomento del consumo.

-Ahora el profesor tiene que educar al niño, enseñarle a ser emprendedor, intentar que sea feliz y darle educación emocional al alumno. ¿Los profesores tienen que educar al mismo tiempo que enseñar?

-Se le pide al profesor que sea empático, emocional y afectivo y, por otro lado, se nos dice que se nos puede sustituir con las nuevas tecnologías, lo cual es una contradicción. A mí no me molesta que me llamen educador porque creo que el conocimiento es un valor tan importante que también es educación. Lo que sí creo es que hay que repartir bien la tarea de educar porque si una de las dos partes asume todo es que algo no marcha bien. El profesor puede reforzar la educación pero ésta tiene que iniciarse en la casa.

-Los niños cada vez se expresan peor y escriben con más faltas de ortografía y peor sintaxis. ¿Habría que poner pie en pared?

-Sí si queremos que se expresen correctamente y no si queremos que estén cómodos y felices. Es que estamos perdiendo el Norte y el Sur. Es que ya no sabemos muchas veces a qué van nuestros hijos a la escuela. Yo mando al cole a mis hijos a que aprendan, no para que sean felices.

-En España seguimos sin lograr un pacto por la educación.

-El problema grave no es que no haya un pacto educativo. El problema es que no parece haber un partido con ideas sensatas en educación. Los partidos de derecha enseguida introducen en las leyes de educación todas las ideas del mercado, la rentabilidad, la empleabilidad y se obsesionan con todo lo que tenga una connotación económico. Los partidos de izquierda confunden un elitismo bien entendido con el clasismo. Yo quiero que el que llegue más lejos socialmente sea el que más lo merezca, el que esté mejor preparado y que además lo logre de manera honrada, independiente de que parta de una situación favorable o desfavorable.

-Al exministro de Cultura José Ignacio Wert le llovieron palos con su reforma educativa. ¿Los merecía?

-Fueron merecidos porque la Lomce no era una buena Ley, no entraba a solucionar los defectos de fondo de la Logse y no apostaba de verdad por la excelencia, el conocimiento...

-¿No apoya las reválidas que introduce la Lomce al finalizar la Primaria, Secundaria y Bachillerato?

-Me parecen bien las pruebas externas si están bien. No hay que tener miedo a evaluar el sistema y los alumnos. Eso, y la posibilidad de elegir antes los itinerarios educativos, fueron las dos mejores ideas de la Lomce.

-La Junta de Andalucía no es partidaria de aplicar la reválida en Primaria

-Los principales perjudicados son los alumnos y los profesores, que no saben qué ocurrirá. No tiene sentido que en cada comunidad se haga una cosa y por eso los partidos debería intentar ponerse de acuerdo por responsabilidad.

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