Aníbal Ollero, catedrático de Robótica de la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla
Aníbal Ollero, catedrático de Robótica de la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla - VANESSA GÓMEZ

UNIVERSIDAD DE SEVILLAAníbal Ollero, catedrático de Robótica: «Quiero hacer drones inspirados en el vuelo de los pájaros»

Este ingeniero sevillano recibirá 2,5 millones de Europa para investigar sobre nuevos modelos de robots aéreos

SEVILLAActualizado:

Cuando apenas había cumplido diez años, el sevillano Aníbal Ollero ya viajaba en las cabinas de aviones comerciales porque varios de sus tíos eran pilotos. Aquello despertó en él un interés por la ingeniería aeronáútica. «Me encantaba saber cómo se usaban los mandos, algo que me influyó en mi trabajo porque en la Universidad también hacemos sistemas que vuelan solos o con la supervisión de un sistema», explica Aníbal, a quien la carrera espacial provocó tal fascinación que le llevó a interesarse por la robótica, su otra pasión. «De alguna manera he intentando combinar esas dos inquietudes en mi vida profesional», explica este sevillano, hoy catedrático de Robótica de la Universidad de Sevilla, coordinador del programa europeo Aeroarms para el uso de drones en instalaciones industriales, asesor del Centro Avanzado de Tecnologías Espaciales y director del grupo universitario de robótica aéreo de manipulación más importantes del mundo, con más de 70 miembros.

¿Cómo comenzó su interés por los robots en la Universidad?

Hace veinte años empezamos a trabajar en lo que denominábamos robótica aérea, que ahora son los drones, algo que hacían muy pocos grupos en el mundo. De alguna manera tener la visión de que aquello requería labores de investigación y desarrollo fue muy importantes. Hace ochos años se nos ocurrió que teníamos que dar un paso más. Ya no nos conformábamos con que los drones hicieran fotos y tomaran datos, sino que queríamos que interaccionaran físicamente con el entorno, de tal manera que pudieran llegar a un sitio inaccesible y realizar una tarea de manipulación robótica. Ahora tenemos un papel de liderazgo en la robótica aérea de manipulación. Todo eso lo hemos hecho en colaboración con el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales, que está en Aerópolis, del que soy asesor científico.

Opta, junto con Merkel, Macron y Ana Botín, a los premios European Leadership Awards, que otorga TV Euronews y European Business Summit. Compite con el húngaro Krisztian Imre y los hermanos Mohammadi en la categoría de Innovador Europeo del Año. ¿En qué ha innovado cada uno?

Todos en campos diferentes. Los hermanos Mohammadi han inventado un sistema de prevención de ataques al corazón e Imre ha desarrollado un asistente visual para ciegos. Creo que me han nominado fundamentalmente por los proyectos europeos sobre robótica y drones que he coordinado en los programas marco europeos de I+D desde 2002 y que han tenido la máxima calificación en casi todos los casos.

¿En qué consiste el proyecto europeo Aeroarms que coordina actualmente y que le ha valido el premio de la Comisión Europea Overall Innovation Rada Prize 2017?

Se trata de un proyecto a cuatro años, que se inició en 2015 y acabará en mayo de 2019. Tiene un presupuesto de 5,7 millones de euros y en él participan diez socios, entre universidades, centros de investigación y empresas de España, Alemana, Francia, Italia y Suiza. El proyecto persigue generar prototipos de robots aéreos con brazos robóticos y su aplicación industrial. Hemos contemplado su uso para inspección en sitios inaccesibles, a los que sólo pueden llegan trabajadores usando andamios o cuerdas, lo que hasta ahora genera accidentes laborales. La Comisión Europea nos ha dado el premio que se concede al que más ha innovado en el área de las tecnologías de la información y las comunicaciones en Europa y ha sido por un prototipo de Aeroarmas desarrollado en el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales, que está en Aerópolis.

¿Qué ahorro puede generar a una empresa esos drones con usos industriales?

Pues hay que pensar que una refinería puede tener más de 40.000 kilómetros de tubería, con las que se podría dar la vuelta al mundo. Sólo en una refinería se hacen 50.000 medidas al año. Un dron puede contactar físicamente a las tuberías y comprobar su espesor o si tiene alguna grieta. También se pueden usar drones para inspección por contacto de puentes para comprobar si tiene grietas o evaluar deformaciones. Hasta ahora, esas tareas tenían un alto coste y con los drones se pueden abaratar esos costes.

El Consejo Europeo de Investigación acaba además de concederle una beca Advanced Grants de 2,5 millones de euros durante cinco años para investigar sobre drones. ¿Qué investigará con ese dinero?

Los robots generan una gran fascinación en los humanos, que intentan imitar imitar comportamientos y movimientos de seres vivos desde los griegos. Eso ha hecho que desde entonces hayan hecho máquinas que imiten el comportamiento de seres vivos. En la Edad Media hubo una gran cantidad de mercanismos de relojería que intentanan imitar el movimiento de personas y animales. HOE yo quiero hacer drones bioinspirados en el vuelo de los pájaros. Para mí, los pájaros son una fuente de inspiración para hacer drones más eficientes y esto es algo con lo que voy a trabajar en los próximos años. En la robótica aérea se plantea la necesidad de volar más tiempo y consumiendo menos energía, como hacen los pájaros, sin que las hélices puedan originar daños a los humanos.

Los drones, que usan la robótica y la inteligencia artificial, llegaron a nuestras vidas como un juguete. ¿Terminarán siendo indispensables?

Creo que sí. Primero se usaban en cinematografía y después en inspecciones industriales, puentes, transporte, vigilancia, agricultura, y otras muchas.

¿La legislación va por detrás de la realidad en el uso de drones?

Recientemente se ha publicado una modificación de la legislación española sobre drones y en Europa se está culminando una nueva normativa. Habrá tres años para que los países se adapten a esa normativa. La falta de normativa hasta ahora ha provocado incertidumbre, lo que ha hecho que se frene el mercado. En una normativa aeronáutica, la seguridad es lo más importante, por lo que hay que hacer compatible la seguridad con el beneficio de las empresas. El paso siguiente, que es el que ya se está abordando en Europa: lograr una normativa orientada al riesgo para cada aplicación, lo que permitirá aplicaciones que ahora están restringidas.

¿Hay un registro de drones en España para uso profesional y hobby?

Los drones que no generan riesgos importantes van a tener más libertad de uso que otros, que requerirán un registro para poder operarlos profesionalmente.

Los drones pueden resultar peligrosos también. A julio Iglesias junior un dron le provocó cortes en la mano durante un concierto.

Es que estamos hablando de drones que pesan desde pocos gramos a toneladas, por lo algunos pueden ocasionar daños.

¿Ser piloto de drones es uno de los oficios emergentes?

Eso es cierto. Aunque desarrollemos sistemas que funcionan de forma autónoma para su uso la normativa requiere un piloto de respaldo por si la ocasión lo demanda.

Ollero dirige el grupo de investigación universitaria sobre robótica aérea de manipulación más importantes de Europa, con más de setenta miembros, algunos de ellos en la imagen
Ollero dirige el grupo de investigación universitaria sobre robótica aérea de manipulación más importantes de Europa, con más de setenta miembros, algunos de ellos en la imagen-VANESSA GÓMEZ

Los drones ahorrarán mano de obra. ¿Es ese su lado negativo?

Bueno, también hay que tener en cuenta que si los drones realizan trabajos en altura evitarán muchos accidentes laborales graves por caídas. Ese es un componente social a tener en cuenta. En cuanto a la sustitución de la mano de obra, a los drones y la robótica en general no se les contempla como algo que funciona separados de las personas. La tendencia actual es que el dron y el robot cooperen con las personas, es decir, que ayude o trabaje con ella.

Ya, pero si los drones y los robots terminan haciendo nuestro trabajo. ¿En qué trabajarán nuestros hijos?

Hay una preocupación social porque se piensa que los robots son una amenaza social para las personas, pero también es verdad que se crearán otros trabajos asociados a los drones y robots, tanto en su diseño, desarrollo y prueba, como en su aplicación, lo que supondrá un desplazamientos de puestos de trabajo. Pero eso no es nuevo, ya que ha sucedido cada vez que ha aparecido una nueva tecnología.

Los drones son también un instrumento militar muy eficaz, tanto para los gobiernos como para los terroristas. ¿Le preocupa ?

La ética de la utilización de los drones y la robótica en general es también un campo que requiere un estudio en particular. Yo no trabajo en aplicaciones militares pero también es cierto que de alguna manera cuando se desarrolla una nueva máquina, hay que estudiar sus implicaciones. Creo que debe restringirse el uso de máquinas que son capaces de realizar intervenciones militares sin la presencia de humanos.

¿La policía debería saber dónde vuela cada dron y por quién está controlado?

La información de los drones y, por tanto, su control también es muy importante. Dependiendo del daño que pueden causar a terceros o si pueden interferir en la actividad de las personas, parece obvio que deben registrarse sus planes de vuelo.

Los drones no sólo introducen un debate sobre los nuevos modelos de economía sino también sobre el conflicto entre la innovación y la privacidad porque son capaces de llegar a cualquier sitio sin ser vistos.

Esto se presenta como un problema que cada vez más aparecerá en la normativa. La motivación por la privacidad no es nueva. En EE.UU. hay una fortísima preocupación en este sentido.

Algunas empresas de distribución, como Amazon, planean entregar paquetes con drones. ¿Lo ve factible a corto o medio plazo?

Sí, es totalmente factible pero hay dos problemas para su implementación: la seguridad del vuelo y la normativa. Por ejemplo, cuando el dron vuela en sitios donde no se recibe señal de GPS hay que tener tecnologías para saber dónde está y para controlarlo. Esta cuestión técnica está resuelta básicamente pero hay que tener una normativa que autorice volar en zonas pobladas minimizando riesgo.