Sevilla

El antiguo Matadero, un patrimonio vivo que cumple cien años

Arrancan los actos para conmemorar este centenario desde el presente de sus actuales usos educativos y sociales

Imagen aérea del antiguo Matadero (1926)
Imagen aérea del antiguo Matadero (1926) - (c)ICAS-SAHP, Fototeca Municipal de Sevilla, fondo Sánchez del Pando
P. GARCÍA Sevilla - Actualizado: Guardado en: Sevilla

Localizado entre la Ronda del Tamarguillo y la avenida de Ramón y Cajal, y muy próximo a los barrios del Cerro y del Juncal, el antiguo Matadero Municipal y Mercado de Reses en vivo cumple cien años de su construcción como un patrimonio vivo que se ha adaptado al paso del tiempo adecuando su función original a nuevos usos sociales y educativos. De hecho, el antaño complejo industrial alberga en la actualidad el colegio de Infantil y Primaria «Ortiz de Zúñiga», el IES «Ciudad Jardín», el Conservatorio Profesional «Francisco Guerrero», el centro de educación permanente «América» y la sede de la Banda Sinfónica Municipal, formando parte también del conjunto la Delegación Territorial de Educación, aunque ésta se ubica en unos terrenos aledaños al que fuera edificio original.

Para conmemorar la efeméride, representantes de los citados centros docentes y de la institución musical han organizado una serie de actividades que pretenden poner en valor este patrimonio de la ciudad que, pese a todo, es poco conocido. Para ello, la conferencia inaugural de José Luis Gómez Villa, técnico de Historia del Arte especializado en investigación del patrimonio inmueble, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), arrojó luz sobre la construcción del matadero municipal, diseñado en 1895 por el arquitecto José Sáez y López, por encargo del alcalde Anselmo Rodríguez de Rivas, coincidiendo con las necesidades urbanísticas que demandaba la ciudad en aquel fin de siglo.

Pero no fue hasta quince años después, en 1910, y tras una serie de problemas administrativos y presupuestarios, cuando comenzó su construcción a partir de la donación de los terrenos por parte del marqués de Nervión. «La zona estuvo muy bien elegida porque, por la orientación del edificio y las corrientes de aire, era apropiada para secar la carne», comenta Gómez Villa, quien califica de «racional y muy salubre» este edificio que seguía patrones de otros modelos similares existentes en Francia y Alemania.

De estilo neomudéjar

La fábrica de ladrillo visto, los revestimientos de azulejos presentes en todo el recinto o el sistema de cubrición de estructura de cerchas de madera y teja plana, son algunas características de este inmueble de estilo neomudéjar, un aspecto en el que José Luis Gómez Villa hace especial hincapié para incidir en el «desconocimiento» que, a su juicio, pesa sobre esta edificación que, erróneamente, muchos atribuyen a Aníbal González. «Su construcción —dice— será una de las fuentes de las que beberá toda la posterior arquitectura regionalista de Sevilla».

Entre las curiosidades que rodean a este antiguo Matadero Municipal —que vino a sustituir en la época al de cerdos próximo al prado de Santa Justa y al de reses en la Puerta de la Carne—, el técnico del IAPH señala su relación con el mundo del toreo, «tanto que se conserva un azulejo en el que se habla de los toreros que, se sabe, tentaron vacas allí», relata, al tiempo que revela cómo todo el inmueble se comunica y puede recorrerse por la planta sótano a través de una serie de almacenes.

Otros arquitectos

José Sáez y López no fue, sin embargo, el único arquitecto que dejó su impronta en el proyecto. A partir de 1913 continuará los trabajos Antonio Arévalo Martínez, no existiendo unanimidad sobre la fecha de conclusión de las obras, aunque en este caso se sitúe en 1916. Sea como fuere, la puesta en funcionamiento del Matadero Municipal se retrasaría hasta 1923, toda vez que la Primera Guerra Mundial impidió la importación de la maquinaria especializada necesaria, llegando su actividad industrial hasta 1978. Andando en el tiempo, el arquitecto Manuel Laffarga Osteret acometerá entre 1982 y 1983 una reforma interior de los espacios para su adaptación a uso docente. Así, en el curso 1983-84 inició allí su andadura el colegio de EGB y Preescolar «Diego Ortiz de Zúñiga» —actualmente centro de Infantil y Primaria «Ortiz de Zúñiga» con 518 alumnos—, al que progresivamente irían sumándose el resto de dependencias sociales y educativas.

El inmueble es de propiedad municipal y, según han detallado a ABC desde el Ayuntamiento de Sevilla, tiene un grado de protección C, que afecta a la totalidad del conjunto, fachada y elementos característicos, composición interior a nivel espacial y estructural, tipo de cubiertas, elementos singulares, espacio libre de parcela y cerramientos, jardines y vegetación.

Ana María Castaño, directora del colegio, estima que son más de 2.200 estudiantes los que ahora cursan enseñanzas en los distintos centros que tienen su sede en el antiguo Matadero. Recuerda que en 2004 recaló en el «Ortiz de Zúñiga» para poner en marcha de nuevo el colegio, que fue objeto de una serie de reformas por problemas de grietas y humedades. A partir de ese momento, «empezamos a remontar hasta que el centro se ha convertido en un referente del barrio, que se nutre, fundamentalmente, de vecinos del Cerro», argumenta su directora, quien considera que, «pese a la dispersión de sus diversos pabellones, constituye un lujo poder trabajar en estas instalaciones rodeadas de historia».

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios