El Paseo de Colón es una de las zonas que aglutina a más personas bebiendo en la calle todos los días
El Paseo de Colón es una de las zonas que aglutina a más personas bebiendo en la calle todos los días - VANESSA GÓMEZ

El Ayuntamiento de Sevilla impedirá beber en la calle durante la Semana Santa

El gobierno de Espadas considera incompatible el alcohol con las cofradías y ha iniciado una campaña para precintar los bares que vendan copas en la acera

SEVILLAActualizado:

El plan de seguridad para la próxima Semana Santa ya ha empezado a aplicarse en los bares del Centro de la ciudad. El Ayuntamiento ha iniciado una campaña para precintar todos los establecimientos que vendan alcohol a la calle superando su aforo de veladores, es decir, sólo podrán servirse copas a las personas que tienen asiento en el exterior del negocio, no a las que están de pie en la acera. Esta iniciativa, que ya se aplica en los bares del Paseo de Colón y las calles Reyes Católicos, Adriano y Arfe se mantendrá durante los próximos meses con el objetivo de concienciar a los empresarios del sector de que el alcohol «es incompatible» con las grandes fiestas de la ciudad, fundamentalmente la Semana Santa, ya que la venta de bebidas para la calle genera focos de conflictos que el gobierno socialista pretende eliminar de raíz.

Este periódico ha podido confirmar que el delegado de Seguridad, Juan Carlos Cabrera, ha mantenido ya varias reuniones con empresarios hosteleros para solicitarles colaboración en la campaña, ya que varios estudios internos realizados por el Ayuntamiento alertan del riesgo que en estos momentos existe de que la ciudad se convierta en un «destino turístico de borrachera», lo que, entre otras cosas, acabaría con la esencia de la Semana Santa. La preocupación es alta y las medidas para contrarrestar este peligro ya están sobre la mesa.

Controlar la Madrugada

La idea inicial del gobierno de Espadas es controlar de manera férrea la Madrugada para evitar situaciones como las del año pasado, cuando varias carreras simultáneas infundieron el pavor tanto en los cortejos de las hermandades como en el público. La teoría de la Policía es que el epicentro de aquellas estampidas estuvo en una pelea que se produjo en un bar de copas de la calle Arfe. Por eso, la principal solución que plantea el Ayuntamiento es ordenar a través de un bando el cierre total de bares durante esa noche, aunque el gobierno no quiere aplicar esta medida sin intentar consensuarla antes con el sector. En todo caso, la estrategia está ya trazada para incrementar la vigilancia en todos los bares del casco histórico durante los próximos meses sancionando y precintando a aquellos que incumplan las normas.

Fuentes municipales recalcan que la medida que se va a aplicar principalmente es la actual ordenanza, pero de manera muy estricta. Es decir, no se van a articular nuevas prohibiciones porque el Ayuntamiento entiende que las que están actualmente en vigor son suficientes, pero siempre que se apliquen con rigor.

Igualmente, se clausurarán los bazares en los que se vende alcohol a partir de las diez de la noche y se prohibirá la comercialización de los llamados «lotes de botellón» en estos establecimientos durante toda la Semana Santa. Según los estudios del Ayuntamiento, las zonas críticas son la situadas en el barrio del Arenal, aunque también hay otros puntos que se vigilarán estrechamente en la Alfalfa, la Alameda o la Plaza Nueva.

Los hosteleros no están de acuerdo con las restricciones y acusan al gobierno de Espadas de haber emprendido una persecución contra el sector, que en Semana Santa suele multiplicar su recaudación. Además, avisan al alcalde de que si los bares deciden cerrar, tendrá que hacer una inversión importante para dotar al Centro de urinarios públicos, ya que este servicio lo están cubriendo fundamentalmente los bares.

El conflicto está asegurado y en las próximas semanas el delegado del ramo, Juan Carlos Cabrera, iniciará una ronda de negociaciones con los empresarios para llegar a un acuerdo sin que sea necesaria la intervención policial. No obstante, los agentes trabajan actualmente en la elaboración de un inventario del mobiliario que los bares conflictivos tienen desplegados en la calle sin permiso con el objetivo de eliminar todo este material a lo largo del próximo trimestre. La clave, según reiteran las fuentes consultadas, es evitar la percepción que actualmente tienen muchos turistas de que en Sevilla es fácil beber en la calle, ya que los propios bares sirven copas al exterior a personas que no ocupan veladores. El pulso ya ha comenzado.