Primera Cabalgata de Reyes de Sevilla, en 1918
Primera Cabalgata de Reyes de Sevilla, en 1918 - ABC

Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla: De 1918 a 2017

Un recorrido por la historia de la cabalgata y sus protagonistas

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La cabalgata de Reyes Magos de Sevilla, organizada por el Ateneo, se celebró por primera vez el 5 de enero de 1918. Su principal impulsor fue el escritor y humanista José María Izquierdo Martínez, más conocido por su pseudónimo literario, Jacinto Ilusión. Junto a él, como recordó Miguel Cruz Giráldez en el Pregón de la Cabalgata de 2004, fueron muchos los ateneístas que prestaron su apoyo a una iniciativa que se convertiría en una de las mayores fiestas de la ciudad, desde Vicente Lloréns hasta Gustavo Bacarisas, Javier y Alfonso Lasso de la Vega o Luis Moliní, entre otros.

La cabalgata nació con un propósito sencillo y, a la vez, admirable: hacer felices a los niños más desfavorecidos de la ciudad. En aquella primera edición, los Reyes Magos visitaron varios centros de beneficiencia, entre ellos el Hospicio Provincial de la Calle San Luis para repartir juguetes entre los niños acogidos. Ese año, Jesús Bravo Ferrer encarnó a Melchor, José María Izquierdo a Gaspar y Antoñito, un botones de raza negra del desaparecido Salón Lloréns, a Baltasar.

La comitiva, que incluía carretas de bueyes cargadas con caramelos, salió de la calle Lombardos. Habían conseguido reunirse más de 470 cajas de dulces, 1.811 bolsas de caramelos y pastas, más de 3.400 pesetas en juguetes y más de 1.000 pesetas en metálico. Así describe el cortejo la obra «La cabalgata de Reyes Magos del Ateneo de Sevilla», editado por esta misma institución en 2001: «Les acompañaban algunos otros jinetes en infantes con sus séquitos, con la añadidura de unos cuantos borriquillos que portaban en sus angarillas los juguetes y dulces que se repartirían a los niños desvalidos o enfermos acogidos en los diversos asilos, hospitales y orfelinatos».

Entrega de regalos en el Hospicio de San Luis
Entrega de regalos en el Hospicio de San Luis- ABC

El creador de esta tradición, Jacinto Ilusión, falleció en 1922 pero la Cabalgata de la Ilusión que él fundó ha continuado saliendo hasta nuestros días gracias a la labor de sus colaboradores y del Ateneo de Sevilla. Joaquín Romero Murube, en una carta abierta que publicó en 1933, once años después de la muerte de José María Izquierdo, le agradece al escritor su labor para crear la cabalgata. «Porque lo que es inmortal, José María, lo que está está tocado por la gracia celeste, eso sigue inmutable en la luz de todos los tiempos (...) Sigue igual, viva y perenne, esa llama de ilusión que tú prendiste en el Ateneo en beneficio de todos los niños de Sevilla».

Uno de los datos más significativos de la cabalgata sevillana, una de las primeras de España, es que, desde su primer desfile en 1918, jamás se ha suspendido su salida, ni siquiera en los años de la Guerra Civil o en las jornadas de peores condiciones climatológicas.

La Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería fue el lugar desde donde partió la comitiva desde 1919 y durante más de 40 años. En el año 61 salió desde la Puerta de la Carne y, años después, lo hizo desde los jardines del Palacio de San Telmo y el entorno del Casino de la Exposición. En 1996, las crónicas periodísticas de la época recogían como novedad el nuevo emplazamiento de la cabalgata, que salió desde una nave de la Isla de la Cartuja. En 1997 partió desde la antigua Estación de Cádiz y, tras varios cambios que oscilaron entre la Alameda de Hércules o las antiguas Cocheras de Tussam en el Porvenir, se fijó como punto de partida el Rectorado de la Universidad de Sevilla, que continúa siendo la salida de la Cabalgata de Reyes.

Recibimiento del rey Baltasar a los hijos del Infante don Carlos de Borbón
Recibimiento del rey Baltasar a los hijos del Infante don Carlos de Borbón- ABC

El recorrido también ha ido variando con el paso de los años. Las primeras comitivas recorrían únicamente las calles del centro histórico hasta que, en el año 1954, se amplía su itinerario para llegar a otras barriadas. Hasta 1958 no cruzaría el río y llegaría a Los Remedios por primera vez en 1969. En el año 98 se vuelve a ampliar para llegar hasta el barrio de Nervión, concretamente hasta Luis Montoto.

Cambios en la comitiva

La estructura de la comitiva, así como los medios de tracción y la decoración de las carrozas también han sufrido cambios desde 1918. Por ejemplo, en los años 20 y 30 eran mulas las encargadas de tirar de las carrozas que ahora lo hacen motorizadas. Los Reyes Magos, por su parte, se han desplazado en caballo o a lomos de auténticos camellos. El escultor Manuel Delgado Brackembury, que encarnó al Rey Baltasar en 1927, lo hizo en un fastuoso trono que portaban diez «etíopes».

Las carrozas, por su parte, han variado tanto como los gustos infantiles de la época. En 1932, la mayor novedad fue la carroza de Pinocho, que desfiló junto a otros personajes de cuentos y tiras periodísticas como el Gato Periquito o el perro Xaudaró y, en 1966, fue el turno del Oso Yogui y Bubu, Vamos a la cama o el Topo Gigio.

En 1926, la carroza de la Ilusión, que en aquel entonces seguía en el desfile al séquito del Rey Baltasar, causó una enorme expectación entre los más pequeños debido a su pomposa decoración que se convirtió en susto cuando, a la altura de la calle Adriano, se prendió fuego debido a un cortocircuito en su instalación eléctrica y tuvo que ser retirada de inmediato.

A veces ha tenido que pausarse la cabalgata durante un par de horas por la lluvia, como en 1996, pero nunca se ha suspendido su salida

Además de los percances propios de una comitiva tan numerosa, las inclemencias meteorológicas han servido de amenaza en varias ocasiones para el discurrir normal de la víspera de la Epifanía. En las crónicas de ABC de los años 1961, 1963 o 2001, entre otros, se narra la presencia de niños y mayores con sus correspondientes paraguas para protegerse del viento y del agua. A veces ha tenido que pausarse la cabalgata durante un par de horas, como en 1996, pero nunca se ha suspendido su salida.

Pero, en la historia de Sevilla, destaca un 5 de enero en el que la niebla cubrió de forma inusitada toda la ciudad, dando lugar a la conocida como «Cabalgata de la Niebla». Así lo describía la crónica de ABC de Sevilla: «La espesa niebla que ayer se cerniera sobre la ciudad empañó literalmente la Cabalgata de los Reyes Magos, pero no le restó lucimiento. El extraño elemento, insólito espectador del gran cortejo, le añadía un desusado encanto (...) Los Reyes no venían por el Arenal -como reza la voz popular de los campanilleros de Pascua-, sino que surgían de la nada, a menos de 25 metros de las retinas infantiles ávidas de mágica fantasmagoría» (...) De entre nubes surgían las carrozas, los tronos de los Magos, el papel de plata, los tules, la purpurina, los tambores y los caramelos...».

La labor social

Según contaban los rumores de la época, José María Izquierdo desparecía muchas tardes en las que era imposible localizarle. Más tarde, se descubrió que hacía obras de caridad de manera anónima. Ese espíritu, que trasladó al cortejo de la Ilusión, sigue vivo cada año entre los miembros del Ateneo y de la cabalgata. Cada año, los Reyes Magos visitan a los pequeños ingresados en alguno de los centros hospitalarios de la ciudad.

Entrega de regalos en la Casa Cuna
Entrega de regalos en la Casa Cuna- ABC

Esta costumbre tiene una larga tradición entre los organizadores e integrantes de la cabalgata sevillana, ya que desde 1925 una comisión encabezada por los virreyes magos se desplaza a los centros benéficos más alejados del recorrido oficial para hacer la entrega de juguetes a los niños acogidos. Hace décadas iban al hospicio de la calle San Luis o a la sala del Rosario del hospital central, entonces en las Cinco Llagas, con la intención de aliviar el sufrimiento de los menores y llenar de alegría una tarde tan significativa para la población infantil.

No en vano, los carteles de la cabalgata de Reyes Magos que se hicieron hasta los años 90 tenían un mensaje en común: «El Ateneo espera vuestro donativo para la fiesta de los Reyes Magos», que demostraba cuál era el objetivo principal de la fiesta organizada por la entidad: recaudar dulces, chucherías, juguetes y dinero en metálico para los niños de los centros de beneficiencia de la ciudad.

Un auténtico trono para Baltasar en 1927
Un auténtico trono para Baltasar en 1927- ABC

En 1936, la comitiva acudió a visitar a los niños de la Casa Cuna y en otras ocasiones fue el turno del Hogar San Fernando. En 1965, Sus Majestades de Oriente se unieron a la cabalgata de la Caridad, promovida por periodistas, personalidades de la ciudad y el propio Ateneo para reunir fondos destinados al sanatorio de Jesús del Gran Poder, de la orden hospitalaria de San Juan de Dios, situado en la avenida de Eduardo Dato.

En el año 1962, José García Díaz, director de la cabalgata durante 30 años, tuvo un encargo añadido: además de repartir regalos entre los niños huérfanos y enfermos de la ciudad, esta labor solidaria también se llevó a cabo en los refugios de los damnificados por el temporal que causó el desbordamiento del arroyo Tamarguillo en noviembre de 1961, uno de los mayores desastres naturales de la historia de la ciudad.

Cuarenta años antes, también se produjo una imagen única, aunque en este caso no tuvo como protagonistas a niños desvalidos, sino a los hijos menores del infante don Carlos de Borbón, abuelo materno del Rey Don Juan Carlos, entonces destinado en Sevilla como capitán general de la región militar Sur. Los regalos les fueron entregados por Alfonso Zbikowski y Margarida, quien encarnó a Baltasar en 1922.

Rostros conocidos

Son muchos los rostros conocidos que se han apuntado a encarnar a los Reyes Magos de Oriente en la Cabalgata del Ateneo de Sevilla. Vicente Flores Luque los recogió en su libro «La Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla. 1918-2002», publicación que amplió y actualizó el Ateneo en el año 2003. Él mismo, como ya hizo su padre, el ilustrador Vicente Flores Navarro, figura en el cuadro de honor que recoge la nómina de todos los Reyes Magos.

El Cortejo de la Ilusión en 1928
El Cortejo de la Ilusión en 1928- ABC

Artistas como Carmen Sevilla, que fue la Estrella de la Ilusión en 1954, hasta presidentes del Sevilla y del Betis, como Ramón Sánchez-Pizjuán, Benito Villamarín, José María del Nido o Manuel Ruiz de Lopera, pasando por personalidades de la ciudad como Fernando Marmolejo, Francisco Otero Nieto, Alberto Ballarín Marcial, Pablo Atienza, Antonio Fernández Medina, Félix Moreno de la Cova, Gabriel Rojas, Ramón Monsalve o Juan Ignacio Luca de Tena se convirtieron, por un día, en Sus Majestades de Oriente. El gremio de toreros y ganaderos también ha estado muy ligado a la Cabalgata de Reyes, sobre todo durante los años en los que salía de la Plaza de la Real Maestranza de Caballería. Desde Miguel Báez «Litri» hasta Juan Belmonte, Eduardo Miura, Pepe Luis Vázquez, Fernando de la Cámara, Curro Romero, Gregorio Lozano Sánchez o Manolo Vázquez, todos quisieron ser Reyes Magos de Sevilla.

En cuanto a otra de las tradiciones ligadas a la cabalgata de Sevilla, la de la entrega de las llaves de la ciudad al Heraldo Real, se produjo por primera vez el 4 de enero de 1997, tal y como cuenta Vicente Flores en libro dedicado a la Cabalgata. Fue el médico Antonio Hermosilla, por entonces presidente del Ateneo, quien puso en marcha dicha iniciativa. El Heraldo estuvo encarnado por Fernando López, que pidió permiso a la alcaldesa, Soledad Becerril, para que los Reyes Magos recorriesen Sevilla y la convirtiesen, como rezaba el bando que leyó, «en una ciudad encantada».