Imagen de una carterista captada por el móvil de una guía turística
Imagen de una carterista captada por el móvil de una guía turística - ABC
Turismo

Los carteristas disfrazados de turistas atacan de nuevo en Sevilla

Llevan gafas, gorro y hasta mapa pero no son «guiris» sino rateros que se infiltran entre los turistas para desvalijarlos

SEVILLAActualizado:

Los carteristas atacan de nuevo a los turistas que visitan la ciudad. Sobre todo en el casco histórico, donde ponen en acción su plan de ataque contra los extranjeros que pasean entre los monumentos con el bolso y la cartera llena.

No se trata de ningún fenómeno nuevo ya que este tipo de maleantes existe desde siempre.Sin embargo, desde la pasada primavera, los guías turísticos se sienten más «desprotegidos» ya que, pese a la presencia de policías de paisano por las calles del centro, cada vez más a menudo los grupos de visitantes son atracados puesto que, pese a que los detienen, vuelven a la carga o se produce el «efecto llamada», cuando los cuatreros saben que es fácil operar y conseguir un botín. Hace sólo unas semanas una turista japonesa fue víctima de uno de esos delincuentes menores cuando hacía cola para comprar un helado frente a la catedral. Le quitaron 2.000 dólares que llevaba en el bolso.

Robos como ese (casi siempre de menor cuantía) se producen todas las semanas, sobre todo cuando los grupos de japoneses se desplazan de un monumento a otro. Cuando terminan la visita a la Torre del Oro y transitan por la calle Santander, el Archivo de Indias, las calles García de Vinuesa, Alemanes, Mateos Gago... Son zonas donde los visitantes suelen ir en fila y están a expensas de estos cuatreros.

Entre estos pequeños delincuentes hay muchos extranjeros y casi más mujeres que hombres. Casi siempre van disfrazados como unos turistas más y se camuflan entre los grupos de visitantes. Llevan gafas de sol, sombrero, riñonera y hasta su propio mapa turístico para infiltrarse en el grupo como uno más.

Pese a ello, algunos guías turísticos los tienen fichados y los reconocen de lejos. Una de esas guías que lleva 26 años dedicada a esos menesteres, que tiene el número 94 de licencia y que prefiere permanecer en el anonimato, relata que ella sola ha atrapado a varios tras sorprenderlos in fraganti cuando estaba dentro de uno de los grupos a los que enseña los monumentos. «Le di un manotazo antes de que actuara y salió corriendo», explica esta mujer que evitó uno de esos robos en plena calle Mateos Gago. Lo mismo que le pasó a Cristina González, portavoz de Guidetur, que hace unos días evitó otro robo en el Callejón del Agua cuando sorprendió a los ladrones a punto de desvalijar a una inglesa.

Como los conocen porque hay muchos reincidentes, los propios guías les hacen fotos y se las pasan por los grupos de whatsapp para avisarse. Y, de hecho, la guía tiene el móvil lleno de fotos de carteristas, todos con indumentaria similar para parecer un turista más. Algunos actúan sólos y otros en grupos de dos o tres. El primero sustrae la cartera y se la pasa al otro que la mete en una bolsa y huye raudo. Es una situación que, según explica esta mujer afecta de forma negativa a la ciudad.

Por eso afirma que ella y sus compañeros están «desprotegidos» y cansada de que las autoridades no pongan más énfasis en evitarlo. «En cuanto los veo, llamo a la Policía», dice González. Tampoco les resulta fácil atraparlos.Cuando están muy vistos, se marchan, pero llegan otros nuevos.