La Casa de los Artistas abre como residencia tras 16 años en restauración

La Fundación Club de Leones ha destinado 5,5 millones en restaurar este edificio del siglo XVIII

Gerón gestionará el asilo, que será inaugurado el próximo 27 de abril

SEVILLAActualizado:

El próximo 27 de abril, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas inaugurará como residencia de mayores la Casa de los Artistas, un edificio de propiedad municipal que fue cedido hace 19 años a la Fundación Club de Leones, presidida por Miguel Gallego. El edificio, del siglo XVIII situado frente a la iglesia de San Juan de la Palma, estaba en ruinas y el Club de Leones lo ha restaurado desde 2001, destinando a las obras 5,5 millones de euros. El inmueble, de 7.000 metros cuadrados repartidos en dos plantas en torno a un gran patio, dispone de 86 plazas para residentes y 30 para estancia diurna.

La puesta en carga de la Casa de los Artistas ha sido un tortuoso proceso, que se inició en 1998, cuando la entonces alcaldesa, Soledad Becerril, lo cedió a la Fundación Club de Leones para destinarla a residencia de mayores. De esta manera, el Ayuntamiento se ahorraba el dinero de restaurarla y lo destinaba a un fin social.

Parte del inmueble -ubicado en la antigua calle Viriato, al final de la calle Feria- data de finales del siglo XV. Fue palacio, primero de Arias Saavedra, y en el siglo XVIII pasó a los marqueses de Torrenueva, la familia a la que pertenece el escudo que hay en su fachada de piedra. Se le conoce como Casa de los Artistas porque en su día albergó a ilustres personajes, como García Ramos, Zuloaga, Bacarisas, Gómez Gil, Rico Cejudo, Pérez Comendador o Félix Lacárcel. Antes de pasar al Ayuntamiento, sus últimos propietarios fueron los Sánchez Dalp. En ella se han rodado también conocidas películas, como «Currito de la Cruz» o la serie «Rinconete y Cortadillo». Durante los últimos años albergó familias, comerciantes y hasta la escuela de baile de maestro Pericet.

Cuando quedó abandonada, los felinos pasaron a ser sus inquilinos, lo que hizo que algunas personas bautilizaron el inmueble también como «la casa de los gatos». Cuando el edificio llegó a la Fundación Club de Leones estaba en un estado deplorable, lo que obligó a una restauración profunda, que incluyó la rehabilitación de artesonados y techumbres, la búsqueda de azulejos antiguos, reconstruir techos caídos, reponer puertas de madera y columnas sobre las que se apoyaban o incluso reproducir una balaustrada de su escalera principal gracias a un trozo que quedó pegado a la puerta. Todo ello hizo que el presupuesto se disparara de los 4 a los 5,5 millones de euros.

Aunque el edificio se cedió en 1998, las obras no se pudieron iniciar hasta tres años después porque se estaba a la espera de autorización para las catas arqueológicas. En 2001 se iniciaron las obras pero la falta de dinero obligó a la fundación a paralizarlas en 2007. Además, el Club de Leones firmó un acuerdo con la Fundación Gerón para gestionar la residencia durante 18 años, a cambio de recibir un canon anual de 185.000 euros

En 2010, el Club de Leones llegó a un acuerdo de pago con la constructora Cartuja, del grupo San José, para pagarle 1,8 millones de euros a cuenta de lo que recibiría de Gerón por la gestión de la residencia. Gracias a ese acuerdo, en 2011 pudieron reanudarse las obras, que fueron supervisadas por la Comisión Provincial de Patrimonio, ya que tiene una protección C.

En 2014 finalizaron las obras del asilo y fue amueblado, pero el Ayuntamiento no autorizó su apertura porque el servicio de Medio Ambiente planteó nuevas exigencias, algunas de difícil cumplimiento en un edificio protegido urbanísticamente. Durante tres años el edificio ha permanecido cerrado a la espera de la autorización de Urbanismo.

En 2016, el Club de Leones entró en concurso de porque otro acreedor denunció el impago de algo más de 100.000 euros, lo que supuso un varapalo para la fundación. La entrada en funcionamiento de la residencia facilitará ahora la salida del concurso de acreedores, según fuentes consultadas por ABC.