Un tramo de la calle San Luis
Un tramo de la calle San Luis - MILLÁN HERCE
TURISMO

«El Casco Histórico ha dejado de ser para los sevillanos»

Inquilinos de varios, obligados a dejar sus viviendas por la demanda turística

SEVILLAActualizado:

Hace siete años que María Fernández es vecina de uno de los bloques de la calle Arrayán. Desde que firmó su contrato de alquiler no ha fallado ni una sola mensualidad. La limpieza y el orden en la vivienda llaman la atención en cuanto abre la puerta, pero ha recibido una notificación del propietario para que abandone el inmueble en cuanto llegue la fecha de vencimiento.

A finales de este mes tiene que dejar el piso, como ya lo han hecho otros inquilinos desde principios de enero. El edificio completo se destinará a apartamentos turísticos. María desconoce si la idea es ponerlo en el mercado de manera legal, a través de agencias e intenta negociar con el propietario para ganar unos meses más. «Ahora es imposible encontrar nada por la zona a un precio razonable. El Casco Histórico ha dejado de ser para los sevillanos», se lamenta. Su edificio no es el único de la zona que se ha quedado en exclusiva para turistas, a pocos metros se ofertan pisos en el número 53 de la calle San Luis y curiosamente todos los que llegan son franceses. La tendencia ha contagiado también al bloque vecino, el 55, donde conviven los residentes habituales con visitantes que llegan a cualquier hora para ocupar las viviendas destinadas a corta duración.

Ramón es uno de los propietarios de este edificio y reconoce que «causan molestias, porque vienen con ganas de fiesta y no respetan los horarios de descanso». Desconoce si las viviendas están dadas de alta en el registro de la Junta o si las gestiona una agencia, pero los problemas son continuos. «Yo no lo sufro de forma directa, pero tenemos a personas mayores que han vivido allí toda la vida y a parejas jóvenes con hijos que necesitan descansar y no quieren encontrarse con una cara nueva cada día», señala.

Incluso en restaurantes cercanos reconocen que el tránsito de clientes ha cambiado y no precisamente a mejor, pues «no se dejan demasiado dinero, es mucho más rentable la clientela de toda la vida», destaca uno de los hosteleros, que ya ha visto cerrar a compañeros por la subida de alquileres.